VIERNES 2 DE AGOSTO

 

El segundo día en esta aventura galaica empezó algo antes que el día anterior, la jornada de hoy prometía desde bastante pronto con bandas, españolas, bastante consagradas como VITA IMANA o AVULSED, además de por supuesto los esperados por todos SLAYER.

El primer grupo del que llegamos a ver aquel día fue NOCTEM, que empezó sobre las 16:50, justo cuando VIOLENT EVE, una banda madrileña relativamente reciente con gran talento musical (en ella tocan miembros de SKUNK DF: David Ramos y Edu Bernes; Dani Fernández, ex-DARK MOOR y Diego López, ex-SILVER FIST), tocaban sus bises en el Arnette con un público bastante escaso.

La verdad es que la mayoría de gente estaba hipnotizada por la sombra blacker que se desprendía desde el escenario Jägermeister a manos de los valencianos NOCTEM.

La tenebrosidad y la magia se plasmaba en el ambiente, sólo las vestimentas de los miembros del grupo, ataviados como verdaderos guerreros demoniacos, ya generaría escalofríos en más de uno. Pero lo único que se generó en aquel lugar fueron gritos, headbangs y aplausos de todos los fans allí congregados, cientos de personas disfrutaron del death oscuro de NOCTEM, incluso de alguna canción nueva, y de la muy trabajada puesta en escena que procuran, llegando incluso su cantante Beleth a esputar un vaso de “sangre” al entusiasmado público.

Con apenas unos minutos de diferencia entre conciertos, a las 17:10 VITA IMANA apareció sobre el escenario Monster con la implacable “Animal”. Realmente, hay que admitir que el sonido que estaban consiguiendo no era para nada óptimo, el volumen insuficiente y unas cuantas ráfagas de aire intentaron arruinar el momento de los madrileños, pero ni mucho menos lo consiguieron.

Banda y público se apoyaron mutuamente para conseguir que a pesar de las dificultades, el concierto fuera uno de los más movidos y agitados del RRF (circle pits y pogos eran constantes), quedando demostrado el  valor y la aptitud de la banda, capaz de encarar las situaciones más adversas y superarlas.

Siguió el concierto con “Nada por Ti”, interpretada por un Javier Cardoso ya irremediablente desatado, y es que cuando se sube a cualquier escenario se convierte en una fiera indomable que se mueve incontrolablemente de un lado para otro, siendo a la vez, en uno de los vocalistas españoles que mejor hace su trabajo, tanto estampando en nuestros oídos una voz portentosa y agresiva que encaja perfectamente con el sonido de la banda, como por su aptitud para contactar con el público y su capacidad para exaltar la fibra más sensible de sus fans, como hizo tras “Godwana”, “Un Nuevo Sol” y “Romper con todo”, rindiendo homenaje al recientemente fallecido Jeff Hanneman pidiendo un Wall of death brutal antes de “Paranoia”.

Finalmente concluyeron una actuación tan completa y con tanta acción tocando “Quizás No Sea Nadia”, que arrasó una vez más con su feroz Groove tribal sustentado por ese ritmo tan único que genera la simbiosis entre las manos incansables Miriam Baz a la percusión y la locomotora humana que es Daniel García en su batería.

Fue un concierto de apenas media hora, tiempo insuficiente para que grupos como este desplieguen todo su potencial, pero lamentablemente fue el tiempo asignado para la mayoría de grupos españoles.

Aun así, pudimos disfrutar plenamente del resultando del duro trabajo de estos grandes profesionales, quienes han conseguido enfrascar la esencia del éxito en dos discos completamente únicos y personales que no se pueden comparar con nada de lo que ya existía previamente.

Una vez concluido el concierto, aterrizó el Death Metal en el RRF. Había llegado la hora de que los veteranos AVULSED hicieran vibrar a todos los asistentes con su música, y es que sus más de veinte años de experiencia son claramente apreciables en la calidad de lo que hacen. AVULSED han sido siempre unos pioneros en su estilo, sabiendo utilizar la brutalidad y mordacidad que el Death Metal requiere perfectamente, probablemente por eso sigue sin haber nadie que lo puedan hacer mejor que ellos por aquí.

Los madrileños empezaron tocando “Admist the Macabre”, “Stabwound Orgasm” y “Powdered Flesh”, dando al festival unas pinceladas de metal extremo que no sonaron nada mal. Desde el minuto uno de concierto se pudo apreciar perfectamente la experiencia y el talento que tienen todos los miembros, que han desarrollado un nivel altísimo y una depurada técnica a la hora de llevar a cabo sus directos.

Después de sonar “Gorespattered Suicide” y “Devourer of the Death” nos dejan claro por qué son una de las bandas españolas con más proyección internacional. Nos brindaron media hora de diversión y pogos animados por un Dave Rotten al que le sobran tablas para hacer que su público aclame y disfrute sus temas, sin apenas dejarles tiempo para otra cosa que no sea moverse, e interaccionando con ellos desde la primera línea de gente.

Contemplamos un auténtico recital de caña y brutalidad, una actuación impecable musicalmente que continuó con “Sick Sick Sex”, muy aclamada por el respetable, y que concluyó con “Breaking Hymens” y “Exorcismo Vaginal”, donde Dave demostró su calidad como vocalista y acabó sobre las manos de un público completamente ganado mientras cantaba su última canción.

Antes de entrar propiamente en materia con los platos fuertes de la noche, asistimos al que quizá fuera uno de los conciertos más coreados, ya que muchas de sus canciones son himnos bien arraigados dentro y fuera del estilo. Me refiero a los navarros LENDAKARIS MUERTOS, quienes dejaron que el público cantara por ellos temas como “Ojeras farloperas”, “El centro comercial”, “ETA” o “Veterano de la Kale Borroka”.

Pasadas las 21:30 del segundo día en el RRF, comenzaba una noche de lo más thrasher. Aparecieron sobre el escenario principal unos inagotables EXODUS con ganas de no dejar títere con cabeza y de dejarnos bien claro qué tipo de banda son. Desde la misma “The Balad Of Leonard and Charles” con la que abrieron quedó claro que californianos iban a dejar el listón bien alto y que iban a demostrar por qué se merecen verdaderamente estar donde están.

Con la agresividad y nervio propias de Rob Dukes siguieron con “Beyond the Pale” donde escuchamos a un Gary Holt que no dejó de rendir en toda la noche, ya que después su actuación con EXODUS, volvería a tocar, o a arrasar más bien, con SLAYER.

Las siguientes canciones fueron “Children Of A Worthless God” e “Iconoclasm”, ejecutadas a la perfección y animadas por constantes circle pits que asombraron a todos los allí presentes. Después sonaron “Black List” y “A Lesson In Violence” donde Dukes supo dar al público el ánimo y la agitación que deseaban para que las sacudidas no cesaran, haciéndoles cantar y rugir con él en una noche llena de exaltación y brutalidad.

Estaba claro que EXODUS no podía dejar de interpretar una de sus canciones más aclamadas que da nombre a su primer trabajo, “Blonded By Blood”, además de “The Toxic Waltz” y “Strike Of The Beast” para culminar lo que fue una actuación plenamente satisfactoria. En aquel momento no se me ocurrió forma mejor de calentar el ambiente para lo que quedaba por venir que con la feroz descarga que Exodus nos acababa de soltar en la cara.

Y al fin, tras una más de una hora de preparativos y cambios de equipo en el escenario Monster, una vez más pasada la media noche y tras algún tiempo sin pasar por nuestro país, era el turno de la divinizada leyenda del Thrash Metal, SLAYER. En este caso nos encontramos con unos SLAYER que afrontan una dura etapa tras la reciente pérdida de uno de sus pilares durante la historia de la banda: Jeff Hanneman.

La noticia entristeció al mundo entero pero sus leales y más fieles compañeros han decidido continuar con el proyecto por el que luchó toda su vida y rendirle así un homenaje a la altura de su persona. Pues bien, de esta manera llegó hora de comulgar con uno mismo y disfrutar personalmente, dentro de cada uno de nosotros, de toda esa magia y esa esencia que tanto nos apasiona. “World Painted In Blood” fue una vez más la encargada de abrir la noche a un ritmo vertiginoso, con un Kerry King enloquecido transmitiendo toda su rabia a la audiencia allí concentrada.

Que se puede decir de esa mole de músculo y tinta que es Kerry King, capaz de manejar todas las notas de su B.C. Rich signature KKV a su antojo y que ha representado, madurado y definido, junto a Hanneman, uno de los estilos más representativos del metal, formando ambos una simbiosis en sus guitarras tan sólida y única que fue capaz de generar, durante treinta años, los éxitos más icónicos de la historia del Thrash.

A partir de aquí, presenciamos un auténtico recital de SLAYER que nos llevó en volandas en un viaje que recorrió prácticamente toda la historia de la banda siguiendo con canciones como “Disciple”, “War Ensemble” o “Hallowed Point”, durante las cuales disfrutamos de un impetuoso Tom Araya que nos vapuleó con el sonido de su bajo (aunque hasta la tercera canción sonó un poco por debajo de lo recomendable) y con su inamovible voz que casa perfectamente con el estilo y la potencia de la agrupación.

Y no podemos olvidarnos de que el chileno es fácilmente el letrista más sanguinario e imponente del mundo, muy acorde con la temática de la banda, que siempre ha sentido fascinación y predilección por conflictos bélicos y asesinatos, como se pudo apreciar en “At Dawn The Sleep”; así como uno de los frontman más queridos en el panorama actual, cuyo nombre fue coreado más de una ocasión ante un Araya estático y emocionado que disfrutaba con sus acérrimos fans del cariño que le brindaban. Pero no se queda aquí la lista de músicos ejemplares con los que cuenta la banda californiana, porque sentado en la parte trasera nos encontramos con un Paul Bostaph a todo gas en su Yamaha que, en mi opinión, no tiene nada que envidiar al recién salido Dave Lombardo en lo que a aporrear los parches se refiere; quien además, se entiende perfectamente con Gary Holt, con quien ya había tocado en EXODUS años atrás.

Un Gary Holt que aquel día, no contento con haberse marcado ya un conciertazo arrasador con sus compañeros de EXODUS, siguió haciendo lo mismo supliendo el hueco de Jeff de la mejor forma posible, sincronizado completamente con la guitarra de Kerry King dejándonos anonadados con ritmos cargados de fuerza como en “Postmortem” o duelos de solos como en “Mandatory Suicide”.

Allí andábamos, jóvenes y veteranos, disfrutado todos juntos de una de las mejores formaciones posibles de SLAYER en ausencia de Jeff, por no decir la mejor, sin darnos cuenta siquiera de que lo mejor aún estaba por llegar.

Porque esta banda posee lo que podríamos calificar como uno de los finales de concierto más infalibles, más demoledores y más orgásmicos que existen; y así, entre una esfera de humo y luces rojas comenzaba “Seasons In The Abyss”, seguida de “Hell Awaits”, “Dead Skin Mask”, además de “Raining Blood” y “South Of Heaven”.

Poco más se puede añadir, no creo que exista ningún adjetivo que pueda describir lo que allí se vivió durante todas aquellas canciones, ni lo que vino después, cuando calló el logo de la banda colgado del escenario para dar paso al momento quizá más emotivo de toda la noche, cuando apareció un pancarta homenajeando al siempre presente Jeff Hanneman, mientras sonaban los primeros acordes de “Angel Of Death”.

Realmente todos sentimos aquella melancólica sensación que nos puso la piel de gallina y nos hizo disfrutar más aún si cabe de un concierto que llegó al corazón. Simplemente, SLAYER.

Texto: Carlos Esteban San Miguel de RabaBasa.com

 

 

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