SÁBADO, CONCIERTOS DEL ESCENARIO 2

 

VITA IMANA

Llegué al escenario secundario con la actuación de los madrileños ya comenzada, justo cuando estaban en medio de una interesante y coreada batucada. No había más que ver las caras de los presentes para ver que aquello estaba siendo más que interesante y con dicha perspectiva nos unimos a la fiesta.

Ya me había dicho Rafa Basa la tarde anterior que me iban a gustar y que a él le habían dejado KO cuando los vio por vez primera, recordándole incluso a los primeros Ktulu, lo cual son palabras mayores, pero doy fe que sus palabras no eran gratuitas…

Ondearon la bandera del metal español con honor, recordando a otros muchos compañeros de profesión que deberían por derecho propio estar ahí compartiendo cartel con ellos.

Toda la banda es, en bloque, una apisonadora perfectamente conjuntada, desde la base rítmica enriquecida por las percusiones y ritmos tribales hasta las guitarras y como no, ese pedazo de frontman incansable que tienen.

A pesar de las altas temperaturas, pusieron a todo el público a botar e instaron a la práctica  del circle pit. No contentos con ello, consiguieron agachar a todo el respetable al grito de «Sonisphere on the floor» y desgranaron buena parte de su debut «Uluh» dejando boquiabiertos tanto a los fans como a los que hasta el momento no habíamos tenido la -buena- suerte de encontrárnoslos en nuestro camino.

«Parásito», «Gondwana», «Un Nuevo Sol» o «Quizás No Sea Nadie» fueron una muy buena muestra de ello y de que la merecida oportunidad de tocar en SONISPHERE no fue desaprovechada en absoluto.

 

CHILDREN OF BODOM

Los de Spoo eran una de las bandas que más expectación habían creado entre el público metalero, máxime cuando se les presuponía un set list de grandes éxitos retomando canciones que hacia tiempo no tocaban, pues están presentando su nuevo álbum recopilatorio, y en cuanto a repertorio la verdad que cumplieron con lo esperado.

Nuevamente, y por reiterado que parezca, hay que hablar del sonido como el aspecto negativo, con un viento que hacía que la calidad de lo que salía de la PA no fuera acorde a lo que se veía en escena.

Es una lástima porque a los chicos se les veía motivados y tocar, tocaron impecablemente. Además, es un aliciente ver a dos musicazos como son Alexi y Janne interpretar tantos temas de su primera época con esas melodías tan barrocas como virtuosas que las ejecutan como si fuera lo más simple del mundo.

Salieron a por todas con un «Hate Me» disperso «gracias» al sonido que iba y venía por doquier a lomos de un viento caprichoso y que nos mostraba cómo iban a ser los siguientes cuarenta y cinco minutos.

Desilusionado porque tan mítico tema no suene como debiera, no quedaba otra que hacerse a la idea e intentar disfrutar lo mejor que pudiera del resto.

«Warheart» puso la rapidez, felizmente escogida de su segundo larga duración. «Shovel Knockout» fue la única concesión a su pasado más reciente junto a «Blooddrunk», llegando ambas bastante bien a la audiencia. «Angels Don’t Kill» pondría la nota melódica, coreando sus melodías gran parte de la audiencia; la calma antes del tormentón que vino con «Needled 24/7».

El preciosismo de «Lake Bodom» de su primer álbum -¡Cómo echamos en falta esas influencias de música clásica en su música!- nos introducía al inevitable final con un brutal «In Your Face».

Una pena porque las ganas, empeño, repertorio y calidad de la banda merecía mucho más, y sin duda el público también, por lo que nos queda esperar a la gira en salas que promete y mucho.

 

GHOST

Los suecos GHOST eran la banda más extraña de todo el cartel, primero en cuanto a estilo, y después en cuanto a todo lo demás. La banda anónima ya es puro culto para muchos después de un trabajo tan bueno y sorprendente como «Opus Eponymous», y es que estamos hablando de la revelación de los últimos años en el panorama metalero europeo, aunque todavía la inmensa mayoría se viese sorprendida por la misa negra que nos obsequiaron en Getafe mientras la noche se iba cerniendo. La pasada tarde hubo con GHOST dos grupos de gente, los que les conocíamos y los que no tenían ni idea de su existencia y salieron «acojonados». Todos disfrutamos de lo lindo…

La gente literalmente alucinó con los suecos en todos los sentidos, pero sobre todo en lo visual. Se comentaba que habría sorpresa al ser su concierto de día, y así fue. El sexteto cambió sus indumentarias negras y encapuchadas habituales por hábitos blancos impolutos, con unas máscaras del mismo color que les mantuvieron en la identidad. GHOST gozaron de un sonido privilegiado, desde la voz de Papa Emeritus I hasta los teclados, que tuvieron el peso en la mezcla que su música demanda. Su concierto fue esa ceremonia satánica y esotérica que proclaman sus canciones, en un repertorio en el que sonó su único trabajo en estudio casi al completo, temas como «Elizabeth», en honor a la condesa Bathory, todo un himno como «Death Knell», «Prime Mover» o el glorioso «Ritual» para terminar, con un público ya entregado y cantando junto con su santidad, que se manifestó como un perfecto maestro de ceremonias incluso durante el «Genesis», tema instrumental donde se retiró a un lado del escenario a esperar mientras sus «monaguillos» terminaban de lucirse. Grandiosos GHOST, de lo mejor que nos dejó esta edición de Sonisphere.

 

GOJIRA

Después de METALLICA la fiesta estaba servida con los franceses GOJIRA haciendo acto de presencia en el escenario 2. El combo de los Duplantier es justo lo que uno necesita después de dos horas «apretujado» viendo la sombra de la mejor banda de thrash metal de todos los tiempos, y hacerlo con espacio, el cuello colgando de un hilo, buen tiempo, y el mejor sonido de los dos días fue todo un lujo que ya no esperábamos a esas alturas. Increíble el conciertazo que se marcó el cuarteto francés, que siempre nos regala conciertos a destacar pero que el sábado se mostró más incontestable que nunca, sonando potentísimos y nítidos, con esas bases ultra-graves y pesadas hasta el extremo que hicieron que terminásemos de perder la cabeza.

Todo se puso del lado de los de Bayona esta vez. Ellos, como siempre, se dejaron la piel en el intento de echarse a todo el mundo a cuestas, pero es que además su set no dejaba lugar a medias tintas y la gente se volvió loca conforme regresabas de METALLICA y descubría que unos buenos amigos suyos estaban poniendo la madrugada patas arriba. Como telón utilizaron ya la portada de su esperadísimo nuevo disco de estudio, «L’Enfant Sauvage», del que no obstante sólo sonó un tema, el que da título. El resto fueron «rompe-cuellos» principalmente de «The Way Of All Flesh» y de «From Mars To Sirius», temas que ya la gente conoce de sobra como «Toxic Garbage Island», «The Heaviest Matter Of The Universe», «Vacuity», que cerró su concierto, o «Backbone», con los que no hizo falta más. Sencillamente colosal.

 

CLUTCH

Ya muy justos de fuerzas, CLUTCH fueron un filón para quienes quisieron seguir la fiesta hasta altas horas. Los americanos gozaron de un mal horario, similar al del año pasado en Azkena (que fue todavía peor), pero aun así el público respondió y estuvo con ellos desde el principio.

Tan sólo pudimos ver parte de su concierto, pero comentar que no defraudan y que tienen un directo realmente agresivo y vacilón, muy movido y desenfadado, justo lo que hacía falta a esas horas, todavía con FEAR FACTORY por salir a escena, quienes terminarían a eso de las 4 de la mañana pasadas.

 

FEAR FACTORY

A las cuatro y diez de la madrugada, con más de dos horas de retraso sobre su horario inicial y habiéndolos cambiado del escenario principal al secundario, a FEAR FACTORY le tocaba la dura tarea de cerrar la cuarta edición de SONISPHERE SPAIN 2012, con aún bastante público pendiente de su concierto.

Estábamos cansados, doloridos y con frío, pero merecía la pena hacer el último esfuerzo y terminar con la adrenalítica descarga de los americanos, quienes en poco más de una hora dieron un repaso a su extenso repertorio de éxitos.

Con un sonido bastante bueno, a buen volumen y con la caña que nos tienen acostumbrados, comenzaron con el repaso a su obra “Obsolete» de mano del trallazo “Shock», el hit “Edgcrusher» (que sonó bestial y super divertido poniendo a todos a botar al unísono) y “Smasher/Devourer».

En estos primeros compases ya pudimos sacar algunas conclusiones, como que Matt DeVries y Mike Heller han sido un buen reemplazo, sobre todo este último, y es que no parece tarea fácil seguir los pasos rítmicos del gran Raymond Herrera. Dino Cazares es un hacha de la rítmica, con un estilo propio inimitable a parte de su imponente figura en escena, y es que es difícil imaginarse como fueron los conciertos sin el, pero seguro que se echaba mucho en falta. Por fin, Burton C. Bell estuvo contundente en las voces agresivas, desinflándose totalmente en las melódicas, algo que le lleva sucediendo prácticamente desde siempre.

La banda estuvo bien; correctos pero cumplidores. Demoledores en cuanto a sonido porque sus temas lo son, pero estoy seguro de que son capaces de mucho más.

“Acres Of Skin» continuaba con la tralla, mientras que “Linchpin» suponía un pequeño bajón que “Powershifter» se encargaría de arreglar.

“Fear Campaign» y “Martyr» de su primer disco, prepararon la traca final de su álbum más famoso “Demanufacture», con el tema título, “Self Bias Resistor» y el imprescindible “Replica» con el que finalizaron poniendo el punto y final a su actuación y al festival.

 

Crónicas de Jorge del Amo Mazarío, J. José Jiménez y David Esquitino de RafaBasa.com

 


 

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