Jueves 2 de julio: la noche más grande de la historia del festival
El día de mayor afluencia de la historia del Resurrection Fest arrancó para nosotros con fuerza en el Chaos Stage de la mano de BLOOD COMMAND.
Los noruegos desplegaron su particular mezcla de punk melódico con ganchos casi pop, liderados por el enorme carisma de su reciente vocalista Nikki Brumen que se incorporó a la banda en 2020. No paraba de pedir la interactuación del público con mosh pits, de revolcarse por el suelo e incluso de escupir de forma lasciva llegando a enseñarnos el culo al final del show. El resultado fue uno de esos directos que, siendo una de las primeras bandas del día, dejaron a más de uno con ganas de descubrir más a fondo a la banda, con coros compartidos con el público desde los primeros minutos y un gran jaleo en la arena del Chaos Stage, sin duda alguna para un servidor uno de los conciertos mas destacados del festival.
ANGELUS APATRIDA firmaron una de las actuaciones más redondas de toda la jornada del jueves en el Main Stage. Los albaceteños salieron sin concesiones con «One of Us», dejando claro desde el primer riff que venían a reivindicar su sitio entre las grandes bandas de thrash del panorama internacional, y el público respondió de inmediato con los primeros pits y cabezazos de la tarde. La continuación con «Snob» e «Indoctrinate» mantuvo esa contundencia inicial, con Guillermo Izquierdo demostrando una vez más por qué es uno de los frontman más solventes de la escena nacional, alternando gritos rabiosos con una capacidad melódica que sorprende a quien los ve por primera vez. El tramo central del concierto se volvió más variado con «Cold», que permitió respirar ligeramente sin perder ni un ápice de intensidad, y «Of Men and Tyrants», uno de esos temas que mejor resumen la evolución de la banda hacia un sonido más elaborado sin renunciar a su ADN thrasher.
El repertorio siguió ganando enteros con «We Stand Alone» y «Violent Dawn», dos cortes que el público coreó de principio a fin, confirmando que buena parte de los asistentes se sabía el repertorio de memoria. La banda fue subiendo la temperatura hasta un tramo final devastador: «Give ‘Em War» desató uno de los mosh pits más numerosos de toda la tarde, con el escenario principal respondiendo con un sonido limpio y potente que permitió disfrutar de cada palm-mute y cada cambio de tiempo con total claridad. «Sharpen the Guillotine» elevó todavía más la intensidad, con la banda moviéndose por el escenario con una energía que en nada tiene que envidiar a formaciones con muchos más años de trayectoria internacional a sus espaldas.
El cierre llegó con «You Are Next», que sirvió como colofón perfecto a un directo ejecutado con una precisión técnica notable y, sobre todo, con una conexión con el público que pocas bandas consiguen en un horario de tarde. Angelus Apatrida demostraron que no necesitan artificios ni grandes producciones para sostener un show de nivel: les basta con la solvencia de sus instrumentos y un repertorio trabajado a conciencia.
Setlist de ANGELUS APATRIDA:
- One of Us
- Snob
- Indoctrinate
- Cold
- Of Men and Tyrants
- We Stand Alone
- Violent Dawn
- Give ‘Em War
- Sharpen the Guillotine
- You Are Next
En el Ritual Stage, THE FUNERAL PORTRAIT aportaron la cuota más teatral y oscura de la jornada, con máscaras y una estética entre el metalcore y el horror que atrajo a un público cada vez más numeroso a medida que avanzaba el concierto. Su propuesta, todavía en fase de consolidación en Europa, dejó buenas sensaciones de cara a futuras visitas del festival.
Diez años. Eso es lo que ha tardado IRON MAIDEN en regresar a Viveiro, y la espera mereció absolutamente la pena. El Main Stage del Resurrection Fest vivió, en la noche del jueves, probablemente el concierto más recordado de toda esta edición, con una marea humana congregada frente al escenario que convirtió esta jornada en el día de mayor afluencia de la historia del festival. La gira «Run For Your Lives» planteaba un repaso muy concreto por los primeros nueve discos de estudio de la banda, y desde el primer segundo quedó claro que el objetivo era rendir homenaje a la etapa más clásica e influyente de su carrera.
El arranque con «Murders in the Rue Morgue» ya dejó al público completamente entregado, con Bruce Dickinson recorriendo el escenario de lado a lado como si no hubieran pasado cuatro décadas desde sus primeros directos. «Wrathchild» y «Killers» mantuvieron esa contundencia inicial, con Steve Harris marcando el pulso de la banda con su característico estilo galopante al bajo, y Janick Gers añadiendo ese toque teatral tan suyo, lanzando el micro-stand por los aires entre solo y solo. La llegada de «Phantom of the Opera» elevó todavía más el nivel, con los cambios de tiempo y las múltiples secciones del tema ejecutados con una precisión que desmiente cualquier duda sobre el estado de forma actual de la banda.
Cuando sonaron los primeros acordes de «The Number of the Beast», el recinto entero pareció temblar. El tema, coreado de principio a fin por decenas de miles de personas, se confirmó como uno de los momentos más álgidos de la noche, con Dickinson desplegando una calidad vocal que sigue sonando prácticamente intacta. Tras un respiro con la más introspectiva y pocas veces interpretada en directo «Infinite Dreams», la banda recuperó galones con «Powerslave» y «2 Minutes to Midnight», dos temas en los que Dave Murray y Adrian Smith desplegaron un trabajo de guitarras exquisito, trenzando armonías que sonaron especialmente nítidas gracias a un sonido de escenario principal que estuvo entre los mejores de todo el festival.
El tramo central del concierto regaló uno de esos momentos que se recuerdan durante años: «Rime of the Ancient Mariner», con toda su extensión y complejidad, ejecutada sin un solo fallo y acompañada de una puesta en escena a la altura, con la habitual aparición de Eddie sumándose al pasaje más oscuro del tema. La banda no dio ni un segundo de tregua, encadenando después «Run to the Hills», que provocó una de las respuestas más masivas de la noche con el público saltando al unísono, y «Seventh Son of a Seventh Son», otro de esos temas de estructura compleja que la banda resolvió con un oficio que solo dan cuarenta años de carrera.
Llegados a este punto, el concierto entró en su recta final más himno: «The Trooper» desató una auténtica locura colectiva, con Dickinson ondeando la bandera británica, como manda la tradición, pero sacando también la bandera de Galicia mientras el público saltaba y coreaba cada verso. «Hallowed Be Thy Name» elevó todavía más la temperatura emocional de la noche, y la propia «Iron Maiden» sirvió como momento perfecto para la aparición de Eddie en su versión gigante y 4k, provocando la ovación más sonora de toda la velada. El cierre, con «Aces High», «Fear of the Dark» -con ese característico y multitudinario coro colectivo que ya forma parte de la historia del directo de la banda- y «Wasted Years» como colofón final, certificó una actuación que quedará grabada para siempre en la memoria de todos los que estuvieron esa noche en Celeiro.
Musicalmente, la banda estuvo sólida de principio a fin, sin apenas margen para el reproche: la voz de Dickinson aguantó los diecisiete temas sin fisuras, la sección rítmica de Harris y Simon Dawson, sustituto de Nicko McBrain, sonó tan precisa como contundente, y el trabajo conjunto de las tres guitarras se mantuvo impecable durante todo el show. La producción, con pirotecnia, pantallas gigantes y las distintas versiones de Eddie desfilando por el escenario, volvió a demostrar por qué Iron Maiden siguen siendo, a día de hoy, uno de los directos más completos y mejor engrasados de toda la historia del heavy metal y mejores si cabe en esta gira donde tocan solo temas de sus mejores discos.
Setlist de IRON MAIDEN:
- Murders in the Rue Morgue
- Wrathchild
- Killers
- Phantom of the Opera
- The Number of the Beast
- Infinite Dreams
- Powerslave
- 2 Minutes to Midnight
- Rime of the Ancient Mariner
- Run to the Hills
- Seventh Son of a Seventh Son
- The Trooper
- Hallowed Be Thy Name
- Iron Maiden
Bises: - Aces High
- Fear of the Dark
- Wasted Years


Tras el terremoto que había supuesto Iron Maiden minutos antes, cualquiera hubiera dado por hecho que lo que viniera después sonaría a simple epílogo. Nada más lejos de la realidad: ANTHRAX salieron al Main Stage con la actitud de quien no tiene absolutamente nada que demostrar y todo que dar, y convirtieron la madrugada del jueves en una auténtica clase magistral de thrash de la vieja escuela. Scott Ian, Joey Belladonna, Frank Bello, Darby Todd (batería sustituto del lesionado Charlie Benante) y Jonathan Donais no dieron ni un segundo de tregua desde el primer acorde, arrancando con la contundencia absoluta de «Among the Living», uno de esos himnos que resumen a la perfección por qué la banda neoyorquina sigue siendo una de las grandes referencias del Big Four.
La continuación con «Got the Time» mantuvo el pulso frenético, con Joey Belladonna demostrando que su registro vocal sigue intacto pese a los años, encadenando agudos con una facilidad pasmosa. «Madhouse» y «Caught in a Mosh» dispararon la temperatura del público todavía más, provocando dos de los pits más numerosos de toda la noche, con el escenario principal respondiendo con un sonido brutal que dejó cada golpe de bombo perfectamente definido. El repertorio no dio respiro con «Metal Thrashing Mad», un temazo directo al corazón de los seguidores más veteranos, que corearon cada verso con una entrega que en nada tenía que envidiar a la que minutos antes habían dedicado a Iron Maiden.
El tramo central del show sirvió para repasar también su etapa más reciente, con «Keep It in the Family» y «Breathing Lightning» sonando igual de contundentes que los clásicos más antiguos, prueba de que Anthrax siguen escribiendo canciones a la altura de su legado. Scott Ian, siempre con esa actitud desenfadada y comunicativa tan característica, se dirigió al público en varias ocasiones entre canción y canción, dejando patente ese punto de diversión desatada que siempre ha diferenciado a la banda del resto de sus contemporáneos, sin que ello restara ni un ápice de intensidad al directo. La nueva «It’s for the Kids» añadió una dosis extra de ese humor tan propio de la banda y fue un tema muy celebrado por el público ya que este nuevo tema es todo un homenaje a la etapa mas gloriosa de la banda. Tras ella vino «Medusa» recuperó la vena más oscura y contundente de su repertorio.
Con «Indians», el público volvió a desatarse por completo, con uno de esos riffs reconocibles al instante que convirtió el pit en un auténtico hervidero. El cierre llegó con dos temas por todo lo alto: «Antisocial», coreada de principio a fin por un público completamente entregado que encontró en ese estribillo la excusa perfecta para gritar a pleno pulmón tras una jornada ya de por sí intensa, y «I Am the Law», que sirvió de colofón perfecto para una actuación que estuvo, en todo momento, a la altura de las circunstancias.
Sin duda alguna Anthrax estuvieron impecables durante todo el concierto: la sección rítmica de Frank Bello y Darby Todd sonó tan sólida como de costumbre, las guitarras de Scott Ian y Jonathan Donais se entrelazaron con una precisión propia de una banda que lleva décadas rodada, y la voz y el físico de Joey Belladonna aguantó sin fisuras un repertorio exigente de doce temas. Lejos de sonar a epílogo tras el que probablemente sea uno de los grandes conciertos del festival, Anthrax demostraron que el thrash de la vieja escuela sigue teniendo muchísimo que decir, cerrando así una de las jornadas más completas y mejor construidas de todo el Resurrection Fest 2026.
Setlist de ANTHRAX:
- Among the Living
- Got the Time
- Madhouse
- Caught in a Mosh
- Metal Thrashing Mad
- Keep It in the Family
- Breathing Lightning
- It’s for the Kids
- Medusa
- Indians
- Antisocial
- I Am the Law
Crónica de David de MetalBizarre.com
Fotos de David y Calzada de MetalBizarre.com y de Resurrection Fest







