Crónica general: un cartel que superó las expectativas
Un año mas el cartel del festival español había generado mucha expectación, y lo cierto es que la respuesta sobre el escenario estuvo a la altura del papel.
El Main Stage volvió a ser el gran escaparate del festival con cuatro cabezas de cartel de perfiles completamente distintos entre sí: el power metal bélico y pirotécnico de Sabaton abriendo fuego (literalmente) el miércoles, la clase magistral de Iron Maiden el jueves en la que probablemente sea su última gira de esta envergadura (al menos con la formación actual) el descontrol nostálgico de Limp Bizkit el viernes, y el teatro oscuro e industrial de Marilyn Manson cerrando el telón el sábado. Ninguno de los cuatro defraudó, y en el caso de Iron Maiden y Limp Bizkit, muchos asistentes ya hablan de sus actuaciones como de las mejores que ha dado el festival en toda su historia.
El resto de escenarios tampoco se quedaron cortos. El Ritual Stage volvió a ser fiel a su espíritu más extremo con nombres como Testament, Gaerea, Okkultist o Blood Incantation, mientras que el Chaos Stage y el Desert Stage mantuvieron ese equilibrio entre hardcore, metalcore y propuestas más alternativas que ya es marca de la casa del festival.
Si hay que hacer una lectura general del cartel, esta edición ha sido de las más redondas de los últimos años: apenas hubo solapes verdaderamente dolorosos entre las grandes atracciones y la escena nacional, representada sobre todo por Angelus Apatrida y Hamlet, volvieron a estar a un nivel altísimo.
En el apartado de bajas, la principal ausencia reseñable fue la de Witch Club Satan, que tenían previsto actuar el jueves en el Ritual Stage y que finalmente tuvieron que cancelar su participación por motivos de salud de la banda, según se explicó desde la propia organización. Fuera de ese caso puntual, el cartel se mantuvo prácticamente intacto respecto a lo anunciado meses atrás, algo que no siempre es fácil de conseguir en un cartel con más de un centenar de nombres.
A nivel logístico, el festival volvió a demostrar que la experiencia acumulada durante veintiún ediciones se nota. Las colas en barra se mantuvieron en los niveles razonables de los últimos años, con los momentos de mayor saturación concentrados, como es habitual, justo antes y después de los cabezas de cartel del Main Stage. El sistema cashless siguió funcionando sin sobresaltos, al menos durante el festival, ya que la devolución del dinero no gastado parece que está tardando. En cuanto al sonido y la iluminación, el nivel general fue notable en los cuatro escenarios, con el Main Stage ofreciendo una mezcla especialmente cuidada durante los shows de Iron Maiden y Marilyn Manson, aunque en algunos momentos puntuales del Chaos Stage, con bandas más extremas de sonido muy saturado, la mezcla se volvió algo más turbia de lo deseable.
El recinto de Celeiro mantuvo su configuración habitual, sin cambios drásticos respecto a la edición de 2025 más allá de pequeños ajustes en la distribución de food trucks y zonas de descanso, que ayudaron a aliviar un poco la masificación de las horas punta entre escenarios. La zona de acampada, tanto en Resucamp como en Beachcamp, volvió a llenarse por completo, y quienes optaron por el Glamping señalan que el servicio funcionó con normalidad, sin las incidencias de aforo que sí se vivieron en ediciones más antiguas del festival. Lo que si cambió este año fueron las zonas de aparcamiento cercanas al festival ya que esta ocasión no se permitía el parking en ninguna de las zonas del puerto de Celeiro provocando de esta forma un caos para las personas acostumbradas a aparcar lo mas cerca del festival posible, no sé donde se meterían las caravanas en esta edición ya que el parking de la zona de pulseración ha estado repleta de ellas durante pasadas ediciones.
El clima acompañó, en líneas generales, a la organización. Las cuatro jornadas se desarrollaron con temperaturas mas altas de lo que nos tiene acostumbrados el mes de julio en la costa lucense, sin lluvias este año y, por tanto, sin el barrizal que en otras ediciones ha condicionado la experiencia de los asistentes. El calor y el polvo del recinto, especialmente en las zonas más pisoteadas cerca del Main y el Chaos Stage, sí que se dejaron notar con fuerza durante las horas centrales de la tarde y los pogos mas intensos. La tarde noche del sábado, además, una pequeña plaga de hormigas voladoras protagonizó una de las anécdotas más comentadas del fin de semana, aunque sin mayor trascendencia para el desarrollo del festival.
Por último, las cifras de asistencia confirman que el Resurrection Fest sigue creciendo edición tras edición. Esta 2026 ha reunido a más de 140.000 personas a lo largo de sus cuatro jornadas, superando el registro de la pasada edición. La jornada del jueves, con Iron Maiden como gran reclamo, se convirtió además en el día de mayor afluencia de público de toda la historia del Resurrection Fest, un dato que resume bien el nivel de convocatoria de esta edición.
Y a continuación os desgranamos lo que dió de sí cada una de las jornadas…


Crónica de David de MetalBizarre.com
Fotos de y Calzada David de MetalBizarre.com y de Resurrection Fest


