MADRID PRIMERA JORNADA:

AUDITORIO MIGUEL RIOS (RIVAS VACIAMADRID)
VIERNES 31 DE MAYO

 

VODOO SIX

Todavía faltaban muchos miles de personas por acceder al Auditorio Miguel Ríos cuando VOODOO SIX arrancaban con su actuación pasadas las 3 de la tarde. La banda británica acompaña a IRON MAIDEN en toda su gira Europea, cartel que no les valió de mucho a tenor de la indiferencia suscitada entre un público todavía escaso y bastante expectante, cosa más que comprensible, y más si tenemos en cuenta lo desapacible del día, ventoso y fresco, a pesar de soleado.

El combo británico se supo desenvolver realmente bien a pesar de las circunstancias, y es que a pesar de que últimamente no cuentan con bandas de renombre como teloneros, MAIDEN siguen teniendo muy buen gusto a la hora de elegir sus escuderos.

Comenzaban su descarga con «Falling Knives», de su «Songs To Invade Countries To», sonando mucho mejor de lo que muchos nos esperábamos incluso a pesar del viento, que sí que afectó a otras bandas a lo largo de la tarde, y completaron un set de media hora en el que se dejaron la piel en escena mostrando una compenetración y ganas que otros no hicieron.

Los de Londres sorprenden con un sonido un tanto mestizo, con guitarras de reminiscencias clásicas que tiran más por los 70′s y temas enfocados a buenos estribillos y a ritmos particularmente pesados, que por momentos recuerdan a bandas incluso de rock progresivo.

También dejaron caer temas como «Take The Blame», de su «Fluke?», que tiene un deje a lo THE ANSWER muy festivalero, aunque por unanimidad «Long Way From Home», tema con el que cerraron, fue lo más disfrutado por el magnetismo de sus guitarras y letras, cercanas incluso al metal sureño.

Muy digno su concierto y espectacular inicio para una tarde intensa como la que había por delante.

 

OCTOBER FILE

OCTOBER FILE eran los siguientes en hacer acto de presencia, mientras la gente seguía entrando muy poco a poco al recinto. La banda de Ben Hollyer quizás resultaba poco afín con los gustos del personal, lo que se tradujo en una respuesta incluso más fría que la de VOODOO SIX, con un sonido bastante peor además, que ahora sí que recordaba bastante al clásico sonido que se va y se viene típico de festivales en los que el viento hace acto de presencia.

Personalmene, siempre he creído que este combo británico tiene pocos argumentos musicales más allá del poderío escénico de su frontman. Tienen su público, desde luego que sí, pero si tengo que escuchar un buen disco de post – punk enfermizo y realmente cabreado, creo que incluso sin salirme del Reino Unido soy capaz de encontrar alternativas mucho más sólidas que OCTOBER FILE.

Su concierto fue algo frío y que la gente no supo realmente cómo asimilar, aunque no fue malo del todo. El grupo lo intentó con temas especialmente directos para la ocasión, pero terminaron diluyéndose en media hora de apatía, ganas, y poco más.

 

RED FANG

Desde Portland, RED FANG fueron por unanimidad el punto de inflexión de la tarde, momento a partir del cual el auditorio empezó a masificarse en lo social y a agrandarse en lo musical.

El cuarteto supo mejorar lo presente y gustar, porque su set iba desde luego encaminado a granjearse unos cuantos seguidores nuevos con sus mejores temas y también los más directos, algo que el público supo apreciar como se merece desde que «Hank Is Dead» atronase Rivas frente a un telón muy pequeño (de sala), que nos chivaba que RED FANG no están todavía muy hechos al formato de grandes festivales.

Su repertorio como digo incluyó todos sus grandes temas, y eso que de momento solo cuentan con dos grandes discos a la espera de un tercero. «Malverde», el aclamado «Wires», «Prehistoric Dog» (buque insignia de su debut),  «Throw Up» o «Sharks» fueron temas que ya sonaron en su última visita a Madrid abriendo para MASTODON y que volvieron a sonar en Rivas, y es que se trataba de ofrecer un buen espectáculo de rock/ stoner con lo mejor de esta gran banda y RED FANG así lo hicieron, a pesar de que en el plano del sonido la suerte no les acompañó del todo.

Especialmente inspirado Maurice, por cierto, que cantó tirando de gónadas como nunca le había visto.

 

TIERRA SANTA

Los riojanos eran, para esta edición, la única representación española al festival. No hay duda de la popularidad de la banda ni del estatus que ostentan, los cuales les hacían merecedores de estar en esta cita, gustos aparte.

Lo que, ya esto es una opinión personal, no es de recibo es que no salgan con temas matadores, a darlo todo desde el primer momento, ya que su actuación quedó desdibujada, no sólo por un sonido deficiente en cuanto a ecualización, sino por una serie de canciones que no terminaron de enganchar salvo en momentos puntuales como «Indomable», donde por fin pude ver a gente cantando un estribillo, «La Sombra de la Bestia»o el gran final donde de verdad pusieron toda la carne en el asador con sus grandes clásicos «Legendario» y las dos partes de «La Canción del Pirata», momentos donde por fin vi una comunión banda-público completa, como debe ser en un festival.

Sin embargo, flaco favor les hizo comenzar con un medio tiempo acúscito en su mayoría como es «Más Allá de la Vida», la cual además quedó bastante deslucida al no poder escucharse los teclados que son los que en la versión de estudio le dan un acabado más interesante, o «Héroe» que de nuevo tuvo al público mayotariamente bastante parado.

Además tuvieron algún que otro fallo de digitación en las melodías de guitarra, así como de coordinación en los ritmos de batería, aunque como digo, el sonido tampoco ayudó a que la banda se mostrara cómoda a la hora de interpretar los temas.

Una pena, pero estoy seguro de que tendremos más ocasiones para disfrutar de actuaciones mucho más completas y mejores de los riojanos, quienes por otro lado, gustos de repertorio a aparte, dieron todo lo que pudieron para dejar su marca dentro de esta edición de SONISPHERE 2013.

 

NEWSTED

No creo que el bueno de Jason Newsted fuese motivo de reclamo exclusivamente para nadie, pero había muchísima expectación para ver al ex- METALLICA en su nueva andadura en solitario toda vez que el cartel así lo ofrecía. Las espadas estaban ya en todo lo alto, el festival había empezado para la mayoría y la temperatura se iba suavizando conforme la tarde le iba ganando terreno al día, mientras el sonido, ahora sí, nos daba una pequeña tregua para disfrutar del repertorio del respetado bajista, que supo cómo meterse al público en el bolsillo especialmente al final de su actuación, con un ‘cover’ de «Whiplash» que prometió tener permiso para tocar y que, honestamente, destrozó con un dúo de guitarras descoordinadas y unas vocales que por más ganas que el bajista le puso, no hicieron en absoluto justicia a uno de los temas más grandes que los ha dado el thrash metal Tema que, por cierto, no grabó él. Destacar también la obsesión de Jason durante toda la actuación de utilizar una voz cercana a la del death metal, que personalmente no entendí demasiado…

Antes, sus temas sonaron bastante bien en directo, unos mejores que otros, desde luego, pero en general puede decirse que todos ganan algunos enteros en relación a su EP «Metal». Especialmente me gustó «Long Time Dead», un corte totalmente nuevo que entrará en el primer largo de NEWSTED y que tiene un ‘feeling’ bastante más clásico que los temas del EP. De lo editado hasta la fecha, especialmente «Soldierhead», con ese sabor tan a lo últimos METALLICA y «King Of The Underdogs», que incluyó también un cameo de «Creepin’ Death».

Newsted provocó algunos ‘mosh’ durante su show, y sobre todo demostró seguir teniendo una gran presencia escénica ahora también como frontman, aunque le quede mucho camino por recorrer en su proyecto.

 

GHOST

Tenía muchas ganas de ver a los fantasmales suecos y las expectativas bastante altas sobre ellos, las cuales, siendo sinceros, no vi colmadas en su totalidad. Una banda como GHOST no luce apenas con las luces de la tarde en su más completo apogeo, además el sonido no les acompañó en ningún momento. Para más inri (nunca mejor dicho) tuvieron que acortar bastante su actuación, la cual sufrió varios problemas técnicos, destacando un monitor en el lado derecho que no paraba de tener un molesto zumbido, así como un error imperdonable por parte de la persona que tenía que disparar los coros en «Year Zero». Ya había podido apreciar antes que no sólo algunos coros estaban siendo sampleados, sino que alguna segunda voz armónica también, pero sacar a la luz de esa forma dicho truco escénico la verdad que quedó bastante mal (el batería hizo incluso el gesto inequívoco de «es para que le corten la cabeza»).

En todo caso, me gustó su actuación, aunque eché en falta temas sobre todo «Guleh», «Monstrance Clock» y «Elizabeth», aunque entiendo perfectamente lo peculiar de su propuesta y que ésta no sea del agrado de todos, máxime cuando hablamos de un público tan grande y heterogéneo como el que asiste a un festival como SONISPHERE.

Sonaba la intro «Infestissumam» mientras los nameless ghouls tomaban posiciones en escena, arrancando con «Per Aspera ad Inferi»  y la entrada del Papa Emeritus II, quien no tuvo la voz todo lo acertada que tuviera esa tarde, apoyándose demasiado en los mencionados samplers y, en alguna ocasión puntual, llegando a algunos pasajes con dificultades. «Con Clavi Con Dio» siguió encandilando a fans y provocando comentarios de toda índole entre detractores y profanos a la banda, mientras que «Secular Haze» y su ritmo circense sirvió para que Emeritus II repartiera besos entre las primeras filas (con la alegría de unos y la mirada atónita de otros), llegando a un «Stand by Him» que me encantó, con su hipnótica melodía de guitarra y teclados.

«Death Knell» fue otro de sus mejores momentos para mí, donde disfruté muchísimo de la cadencia que hay entre una estrofa y otra, con un «Year Zero» donde Emeritus II lo pasó un poco mal cantándola, dejando aparte el error al disparar los samplers del que hablé al comienzo, pero que fue la excusa perfecta para invocar al Maligno en su estribillo, con un potente «Hail Satan» brazos en alto. El final vino anunciado pidiéndonos que nos uniéramos a ellos para el último «Ritual», uno de los momentos más esperados pertenecientes a su obra debut.

En general, ya digo que personalmente fue un buen concierto de unos GHOST que tenía muchísimas ganas de ver en directo, no cumpliendo al cien por cien con todo lo que esperaba de ellos, pero que me dejaron con ganas de disfrutarlos en gira propia dentro de una sala y condiciones más acordes a lo que el show de la banda requiere, aunque entiendo perfectamente que no sean del agrado de todos por música y propuesta escénica.

 

IRON MAIDEN

Llegaba el momento que la gran mayoría estábamos esperando, el moemto para por fin disfrutar de la reproducción de una de las giras míticas de la historia de nuestro heavy metal, la del Dvd «Maiden England» y la obra maestra «Seventh Son of a Seventh Son». El sonido fue una vez más el punto negro destacable sobre todo lo demás, con un volumen bajísimo y un viento que hacía de la nitidez algo imposible. Además, el hecho de realizar media actuación aun con las últimas horas de sol deslució en gran medida el espectáculo, sobre todo en cuanto a unas luces azules imperantes, de las que no disfrutamos como se debiera hasta la caída de la noche.

La banda en sí estuvo  bien, aunque noté varios fallos de coordinación entre ellos: alguna guitarra adelantada antes de tiempo, alguna pérdida de compás de McBrain o alguna melodía fuera de tiempo de Dickinson. Errores de comienzo de gira, aunque probablemente el sonido dentro del escenario tampoco fuera el óptimo. El vocalista en concreto volvió a ser ese frontman perfecto e incansable. Bruce cantó bien, no tanto como hace dos años presentando «The Final Frontier», sobre todo a la hora de llegar a las notas más altas, pero en su tono medio-bajo se desenvolvió con soltura, dejando incluso algunos destellos de genialidad en cuanto a interpretación de los temas. Dave Murray (por cierto, menudo corte de pelo) tiende demasiado a realizar variaciones de sus propios solos y en un par de ocasiones también le vi resolverlos antes de tiempo, como si no estuviera llevando el compás adecuadamente. Adrian Smith estuvo sonriente, simpático y, sin lugar a dudas, es para mí el que mejor tocó  de los tres guitarristas. Janick Gers  fue una vez más ese segundo frontman (con permiso del jefe Harris), no parando quieto, jugando con su instrumento y arengando al respetable. Por su parte, Steve Harris volvió a ser el maestro de ceremonias, algo menos activo con el paso de los años, aunque en una forma física envidiable sobre todo para su edad, al igual que Dickinson.

No hubo sorpresas en un repertorio clásico con el añadido de dos canciones del álbum «Fear of the Dark». Un set list en el que, como siempre, cada uno tiene su opinión particular, pero que creo estuvo a la altura de las circunstancias (yo  eché en falta como muchos,  «Infinite Dreams» y, si apuramos, «Still Life») con un gran número de temas clásicos no habituales, teniendo como joya de la corona la interpretación de «Seventh Son of a Seventh Son» y su escenografía de la que más tarde hablaré.

Desde el momento que sonara, como viene siendo habitual desde hace años, «Doctor, Doctor» de UFO para anunciar el inminente comienzo de IRON MAIDEN, aquello ya iba cogiendo tintes de gran cita, con todo el público cantando y preparándose para la fiesta. Al finalizar se encendían las dos pantallas laterales para mostrarnos imágenes de glaciares y al poco, escuchar la mítica introducción: «Seven deadly sins, seven ways to win…», provocando el delirio general al entrar con el sampler de los teclados y con toda la banda en tropel desgranando un «Moonchild» deslucidísimo sobre todo por el caos sonoro, a parte del bajo volumen. «Can I Play with Madness» cayó de seguido, de nuevo sin poder disfrutarla como era debido, escuchando una voz que iba y venía y sobre la que se hacía muy difícil el poder seguir el desarrollo del tema, con una batería que unas  veces se escuchaba y otras no y con unas guitarras prácticamente inexistentes.

Comenzaba a sonar por la PA la famosa introducción de «We want information, information…» además de ver por las pantallas la cabecera de la serie de culto que protagonizara Patrick McGoohan a finales de los años sesenta, dando paso a un «The Prisoner» que fue mejorando la perspectiva auditiva sobre las dos anteriores y donde el frontman aprovechara por vez primera para levantar sus brazos desde el suelo hasta lo más alto para hacernos gritar, siendo en el siguiente «Two Minutes to Midnight» la primera ocasión en la que oiríamos el mítico «Scream for me Madrid» con la consiguiente respuesta de un público que lo dio todo al llegar al estribillo.

Con «Afraid to Shoot Strangers» iría mejorando un sonido que seguiría manteniéndose irregular durante todo el concierto, pero que nos permitió sumergirnos en la atmósfera de la canción, a la que Dickinson añadió su especial toque interpretativo (que me recordó bastante a la forma en la que cantó en la gira anterior «Dance of Death»). Caía el telón que nos mostraba a Eddie montado a caballo y ya se oían los primeros gritos anunciando «The Trooper», uno de los momentos álgidos de la noche por excelencia, con todo el auditorio puño en alto y coreando el hímnico estribillo. Dickinson vestido de casaca roja para la ocasión, enarbolaba  dos banderas (jugando incluso a taparle la cara con una a Janick Gers cuando  Dave Murray ejecutaba su solo) mientras por las pantallas veíamos imágenes de la caballería británica en plena carga.

Caía un nuevo telón, esta vez para contemplar la mirada en primer plano del Eddie que apareciera en «The Final Frontier», arrancando la introducción de «The Number of the Beast», donde de nuevo Madrid lo dimos todo ante otro clásico incuestionable. Durante el mismo aparecería un enorme carnero que movía la cabeza a los lados desde el lado derecho superior del escenario, acompañado por enormes llamaradas al comienzo y final del tema.

La noche comenzaba a caer y nuestra sensación térmica decrecía, pero MAIDEN se encargaban de caldear el ambiente con otro de los momentos de la noche por excelencia, un fantástico «The Phantom of the Opera» que sonó enorme mientras Bruce jugaba a encender el mismo las llamaradas de antes soplándolas intercalando sus «Scream for me Madrid».  Sin descanso llegaría «Run to the Hills» donde esta vez Eddie no quiso perderse la fiesta, personándose en el escenario en su enésima reencarnación, esta vez en forma de espadachín, provocando el delirio generalizado.

«Wasted Years» fue otro fiestón por derecho propio, dando paso a la canción de la noche, un «Seventh Son of a Seventh Son» enorme, interpretado en su tempo original (no tan rápido como en la gira del 88), precedido de un omnipresente Eddie en la parte alta central en forma de clarividente con su bola de cristal y pluma en la mano derecha, donde hizo acto de presencia al lado derecho el órgano de tubos para la parte atmosférica central, una de las pocas veces que podemos ver al teclista que IRON MAIDEN lleva en directo, aparte  sendos velámenes encendidos a los lados.

El bajo de Steve Harris nos anunciaría «The Clairvoyant», dando paso al casi omnipresente «Fear of the Dark» dominado por la risa y expresión maquiavélicas de Bruce, para con otro «Scream for me Madrid» dar por finalizado hasta los bises el set con «Iron Maiden», donde el Eddie de la portada de «Seventh Son of a Seventh Son» emergió, marioneta animada en mano, rodeado por las estatuas de dicha ilustración.

Pequeña retirada para apagar las luces y aparecer por pantallas imágenes de la II Guerra Mundial y el discurso del presidente Churchill arengando a toda una nación ante el inminente conflicto bélico. «Aces High» aparecería con todo esplendor, con un cantante que lo pasó ligeramente mal para llegar, sobre todo en el grito final que no dio, aunque sí mantuvo la última nota en el mismo tono durante bastante tiempo. «The Evil that Men Do» fue grandiosa, otro de los himnos por decreto, llegando al definitivo fin de fiesta con una muy rockera versión de «Running Free», alargada para presentar a cada uno de los miembros de la banda y hacernos cantar mientras la frase título.

 

ANTHRAX

Después del concierto de MAIDEN, ANTHRAX regresaban a España tras una imperdonable ristra de años desde aquella gira con DIO en la que se reunían con Joey Belladonna. 2010 marcó la segunda vez que se juntaban con el vocalista en los últimos años, pero después de «Worship Music» y el incontestable estado de forma del grupo en directo, apuesto a que la unión durará bastante más en el tiempo esta vez.

Como novedad, Jonathan Donais (SHADOWS FALL) venía sustituyendo a la guitarra al fugado Rob Caggiano, savia nueva para unos ANTHRAX que con su formación clásica casi al completo demostraron vivir una segunda juventud dando el que, según mi criterio, fue el concierto más grande de cuantos se pudieron ver el pasado viernes en Madrid. Los californianos sudaron vitalidad, pasión y thrash metal por todos sus poros, y ayudados por un sonido compacto y bien ecualizado y un público en su punto álgido de la noche, se llevaron a todos de calle sin arriesgar lo más mínimo con un set algo típico quizás, pero que dejó absolutamente a todo el mundo satisfecho.

«Among The Living» viene siendo la mejor apertura posible durante años, y también lo fue esta vez en Sonisphere, como era de esperar. Belladonna sorprendió muy gratamente con un estado vocal encomiable para su edad, sin miedo a los tonos altos y sin titubear en un show que a pesar de su hora larga de duración se hizo cortísimo para todos. La puesta en escena además fue vistosa, con la portada de su último trabajo de telón flanqueada por dos biombos laterales que mostraban ese mismo pentagrama, salvo en «In The End», cuando ANTHRAX homenajearon a Ronnie James Dio y a Dimebag Darrell mostrando sus rostros y dedicándoles un tema realmente emotivo. Creo que fueron los únicos en acordarse de ellos.

Punto y aparte fue la versión del «T.N.T», contenida en su reciente disco de versiones «Anthems» y que quizás podrían haberse ahorrado. No pensaron lo mismo que yo las miles de personas que gozaron de lo lindo, y lo cierto es que aunque quizás algo inoportuna, la interpretación de Joey cantando a lo Bon Scott fue espectacular. Destacar también un cameo al final del «I’m The Man» (que quedó tremenda) del «Rainning Blood» en el que también homenajearon a Jeff Hannemann, y un gran ‘finale’ con «Antisocial», de cuya autoría original ya casi nadie se acuerda… Fue un show redondo en todos los aspectos, y de verdad espero poder recuperar las sensaciones vividas el viernes en una sala a no mucho tardar…

Setlist ANTHRAX:

  • Worship (Intro)
  • Among The Living
  • Caught In A Mosh
  • I Am The Law
  • Hymn 1/ In The End
  • T.N.T. (version de AC/DC)
  • Indians
  • Got The Time (version de Joe Jackson)
  • Fight ‘Em ‘Til You Can’t
  • I’m the Man / Raining Blood
  • (solo batería Charlie Benante)
  • Antisocial (version de TRUST)

 

MEGADETH

Disfruté mucho de la actuación de unos MEGADETH que se vieron beneficiados por la mejora de sonido tras IRON MAIDEN y que mucho tendrían que trabajárselo para seguir con las buenas sensaciones que instantes antes nos habían dejado ANTHRAX y doy fe de que así lo hicieron.

Los de Dave Mustaine venían a presentar un repertorio de grandes éxitos, además de adelantarnos en directo dos temas de su inminente «Super Collider», del que tendréis la reseña en breve por cierto, dejándonos un par de perlas en cuanto a temas clásicos no habituales en sus repertorios. Además llevaban tres enormes pantallas led (una central superior y dos a los lados a nivel de escenario) donde en todos los temas proyectaban imágenes relacionadas con la canción que estuviera sonando, creando en varias ocasiones unos efectos tridimensionales muy logrados y espectaculares.

Sonaba como arranque «Prince of Darkness» que sirvió de introducción, mientras en la pantalla central veíamos unas planchas metálicas que al unirse y pasar por el fundido de las llamas formaban el nombre de la banda, saltando el cuarteto para atacar un «Trust» que ya nos hizo ver, no sólo el buen estado de la banda a nivel general, sino que esa noche presenciaríamos la faceta más amable de un Dave Mustaine entregado y simpático, quien no paró de hacer gestos a las primeras filas, repartir besos o incluso vacilarnos con que si estábamos cansados o queríamos más.

De seguido sonó «Hangar 18», donde la batería se comió bastante al resto de los instrumentos, una batería en la apenas se percibía el sonido de sus platos, quedando la base rítmica un tanto deslucida. Por cierto que noté que al menos para esta gira, están tocándola en un tempo más moderado y cercano a la versión original del disco.

«Kingmaker» fue la primera en caer del que será su próximo disco (que se edita la semana entrante), para dar paso a «Public Enemy Number One», la cual sonó muy heavy, además de amenizarla en las pantallas con el cachondo video que grabaron donde los protagonistas son monos. Para «A Tout le Monde» Dave nos solicitó poder escuchar «nuestras bellas voces», las cuales no tuvimos reparos en usar, cantando en el que fue uno de los momentos más especiales de su concierto.

Agradeciéndonos por estar allí pese a lo tarde que era, y diciendo que ellos tenían muchas ganas de tocar para nosotros, Mustaine recordó el veinte aniversario de su obra «Countdown to Extinction», anunciando que tocarían dos temas muy especiales de aquella: el tema título, con luces rojas por doquier, simbolizando la destrucción de las especies del planeta por culpa del hombre depredador fue increíble, no menos que una brutal «Architecture of Aggression», con imágenes bélicas en las pantallas, destacando unas balas y un cráneo hecho pedazos en 3D.

Era momento de ponernos a todos a botar con «Sweating Bullets» (genial la mazmorra tridimensional de su videoclip), dando paso a un «Super Collider» muy rockero que me encantó en directo, máxime con las imágenes de amplificadores Marshall rojos y azules por doquier. «Symphony of Destruction» y su hipnótico ritmo nos iba acercando al irremediable final que llegó, tras la retirada de rigor y vuelta a escena, con un poderoso «Holy Wars» que sirvió como broche de oro, mientras en la pantalla central aparecía la palabra «gracias» traducida en varios idiomas.

 

AVANTASIA

Era tarde, hacía bastante frio y las fuerzas comenzaban a estar más que mermadas, pero muchos no podíamos perdernos una de las citas por excelencia de este SONISPHERE 2013, la primera visita, por fin, de AVANTASIA a España. Los de Tobias Sammet disfrutaron del mejor sonido de la velada, el elenco de artistas no defraudó (enormes sobre todo esas voces) y lo único negativo que puedo reseñar es la corta duración de su espectáculo, aunque Tobias se encargó de decir en varias ocasiones que prometía traer el show de tres horas a España y más concretamente a Madrid.

Al fondo del escenario colocaron una plataforma con escaleras sobre la que se situaron los dos coristas al lado izquierdo (geniales Thomas Rettke, del que echamos en falta su momento como cantante solista, y sobre todo la bella Amanda Somerville), sobre la que iban apareciendo los cantantes invitados. Al pie de la susodicha situaron la batería de Felix y los teclados de un Miro que dejó destellos de clase tanto con sus teclados como con sus coros, el que quizás fuera el maestro un poco más a la sombra, pero con un aporte imprescindible para lo que es AVANTASIA tanto en estudio como en directo. Sascha Paeth tocó como el gran maestro que es, totalmente centrado en la ejecución de su instrumento pero simpático y cercano al público, Oliver Hartmann no fue menos a la otra guitarra, no sólo tocando muy bien sino aportando unos coros geniales (también echamos en falta su momento solista a la voz) y Tobias fue el perfecto maestro de ceremonias, no sólo cantando con solvencia, sino además liderando un mega proyecto que, cada vez, tiene atisbos de consolidarse para los directos de forma más permanente, algo que personalmente deseo que suceda.

abrirían la actuación y desechando temas del binomio «The Wicked Symphony»- «Angel of Babylon».

Usando el «Also Sprach Zarathustra» de Richard Strauss como introducción, Sammet y los suyos saltarían a escena con el mentado «Spectres», rubricando la canción con un «AVANTASIA en España por fin». «The Scarecrow» caería a renglón seguido, dando paso al primero de los invitados que aparecería por la plataforma central, un Ronnie Atkins que hizo suyo el escenario cada vez que lo pisaba a base de energía arrolladora y personal voz. Me encantó el interludio a la mitad de «The Scarecrow», con los dos solos de guitarra y el resto de músicos desbordando sutileza y buen gusto.

Aparecería el gran Bob Catley derrochando esa clase que sólo los veteranos de nuestro rock poseen para hacernos olvidar frio y cansancio gracias al colosal «The Story ain’t Over». «Reach Out for the Light» fue el primero de los momentos power metaleros por excelencia, con la primera de las visitas que Michael Kiske haría al escenario. La ovación hacia el mítico cantante fue cerrada por parte de los madrileños, brindándonos uno de los duetos más esperados de la noche. «Breaking Away» siguió por mismos terrenos, llegando a los compases más propiamente folk de «Farewell» y dejándonos eclipsar por la belleza de Amanda Somerville y sus incomparables voz y técnica, con todos cantando un estribillo que AVANTASIA finalizaron con cinco voces a cappella perfectamente conjuntadas.

Eric Martin sería el próximo Avantasian en aparecer regalándonos toda la clase que posee, que no es poca, y haciendo un magnífico dueto en el increíble «Dying for an Angel». Tras él, llegaría uno de los momentos más curiosos, y es que Tobias se retira del escenario, dando paso Eric a Ronnie Atkins, quien volvería a escena para cantarse los dos un celebradísimo «Twisted Mind» que quedó sensacional aunando la elegancia de Martin con la fuerza de Atkins.

Vuelta del jefe Sammet para darnos las gracias por seguir allí (a estas alturas ya eran las tres y media de la madrugada) e interpretar el gran single «Lost in Space» que de nuevo cantaríamos voz en grito. Picándonos con el hecho de que al día siguiente tocaban en Barcelona y que no sabía si nosotros gritaríamos más altos que ellos o no (con la consiguiente respuesta madrileña), Michael Kiske y el power metal alemán por excelencia volvería con «Shelter from the Rain», uniéndoseles al final Bob Catley.

Nos acercábamos al inevitable final y, aunque nos supo a poco, nos quedamos con el momento más mágico de su actuación, un «Sign of the Cross» grandioso con todo el elenco sobre el escenario, intercalando con fragmentos de «The Seven Angels» donde fue una delicia escuchar todas esas voces como una sola.

Esperamos que algún día podamos vivir el show completo, porque sin duda alguna, va a merecer muchísimo la pena y, sobre todo, que Tobias Sammet siga sacando tiempo para realizar conciertos con algo tan enorme como lo que a día de hoy es AVANTASIA.

Fin de fiesta, por otro lado, tras más de doce horas de buena música, frio y cansancio acumulados, pero que sin duda, un año más mereció la pena. Haciendo un símil «sanferminero», nos quedamos con la idea de que ya queda un día menos para SONISPHERE 2014.

 

 

Crónicas de Jorge del Amo Mazarío y J. José Jiménez de RafaBasa.com

 

1 2 3

Artículos Relacionados