Realmente el paquete de bandas era prometedor. Sorprende también que Anvil venga a España en condición de telonero o banda invitada y es una pena solo poder disfrutar de conciertos más o menos reducidos de la banda canadiense, que tiene trayectoria de sobra para hacerse las giras como cabezas de cartel, aunque supongo que el que siempre hayan sido una banda underground, no muy mediática (a excepción de su reciente documental), no ayuda a que las salas se llenen en sus conciertos y hace que los promotores se lo piensen mucho o directamente desistan de la idea de programarles un tour en esas condiciones.

 

Crónica de Belch de Metal Symphony

Bueno, ya aterrizando en Madrid, la cosa comenzó con The Rods, banda que nos deleitó en los 80 con cinco joyas pero que un servidor tenía muchas dudas de su estado de forma tras haber escuchado su último trabajo Vengeance,editado a principios de este año y que se mantenía en un nivel discreto y mediocre por momentos. El resultado, no obstante, fue mejor de lo esperado, con un grupo entregado y la sala haciendo headbanging sin parar. Su concierto fue intenso y potente, sin apenas dar un respiro al personal, debido a la escasez del tiempo con el que contaban (apenas 35 minutos).

Abrieron con “Hurricane” ante una sala realmente desangelada y sonando perfectos desde la primera canción, cosa que se mantuvo así durante toda la noche. La sala terminó de entregarse a la banda con “I just wanna rock”, toda una declaración de intenciones de su reciente publicación. Fue uno de los pocos cortes que nos presentaron demostrando que este disco no mantiene el nivel de los anteriores y que este tema en concreto es de los pocos que se salvan de la quema.

El tema es pegadizo y que suena monumental en directo. Tanto Feinstein como Garry se movían a la par, bailando con los instrumentos o haciendo headbanging prácticamente durante toda la actuación.  Progresivamente la gente iba llenando la sala para mantenerse en unos ¾ de entrada, más que aceptable para una banda tributo, las fechas en las que estamos y el precio anteriormente referido. Con “Evil in me” la sala ya tenía otro aspecto.(Hay que tener en cuenta que al ser el día del orgullo gay en Madrid, el centro estaba más complicado para transitar y la gente tuvo no pudo llegar a tiempo). Se notaba que bastantes de los asistentes había acudido más por The Rods y Anvil que por la propia banda principal.

Tras “Violation” nos sorprendieron al incluir un solo de batería en un concierto tan corto de apenas 35 minutos, y es una pena porque el solo no demostró nada sorprendente, y es que la edad no pasa en balde para nadie, aunque sí demostró cierto buen hacer a la batería y ese tiempo podría haber sido usado para otra canción ya que consiguieron conectar bastante con el público y supuso un corte y un enfriamiento del ambiente. Acabaron con Power Lover con la ayuda de la gente a los coros y en definitiva un concierto mejor de lo esperado y que me hace creer que esa reunión sí tiene sentido (cosa que hasta antes del concierto tenía mis dudas).

Tras uno de los cambios de escenario más rápido y eficiente que he podido ver en mucho tiempo (apenas 5 minutos), saltaron a escena los canadienses Anvil. Había mucha expectación por disfrutar de su concierto, teniendo en cuenta lo poco que se prodigan por nuestras tierras.

Y el resultado fue bastante descafeinado. Una primera parte descomunal en la que encadenaron unos cuantos trallazos, uno detrás de otro, como “666”, “Juggernaut of Justice” “Winged Assassins” o “Onfire” demostrando la calidad y la apisonadora que son, con unos 10 minutos de solos tanto de Lips como Reiner, que poco o nada aportaban y que bajaron en exceso la intensidad y la atención del público. (Más de uno le dedicó palabras que no eran de cariño precisamente al frontman y líder de la banda)

Lo más reseñable de los solos ver a Lips tocando con un vibrador y con eso creo que hubiera sido suficiente. Eso sí, Lips demostró ser un tipo carismático donde los haya, que no paró de sonreír ni un instante. Además se le vio especialmente entusiasmado con tocar en España y lo repitió en bastantes ocasiones.

Tras ese parón, intentaron retomar la intensidad y nos ofrecieron el último tema del nuevo álbum que presentaron en Madrid que fue New Orleans Voodoo (gran corte, coreable al 100%), donde Lips demostró dominio del instrumento ya que se le rompió una cuerda y supo salir al paso, solo incluido y terminar la canción. Para cerrar, como no, “Metal on metal”, canción que se ha convertido en clásico de la banda por méritos propios y que nos dejaba un sabor agridulce de lo que podía haber sido un conciertazo y que se quedó a medio gas.

Para cerrar la noche teníamos a Dio Disciples. Si durante toda la gira han contado a la voz con Tim Reaper Owens, para la gira española fue Doro la que compaginó la tarea vocal con Toby Jepson. Para mí una pena porque, aunque Doro es una buena y contrastada cantante, era un gran aliciente poder escuchar la voz de Owens para estos temas. El resto de la banda la forman Simon Wright (batería), Craig Goldy (guitarra) y Scott Warren (teclista) junto al bajista James Lomenzo.

La banda sonó casi perfecta, engrasada y muy preparada, sabiendo en todo momento lo que iban a hacer. Sinceramente el concierto y la idea en sí, está bien. Es buena banda, músicos de primer nivel, no se puede destacar a uno, sino a todos, que rayaron a muy alto nivel y se notó que no es proyecto improvisado, pero no se deja de echar de menos al señor Dio, su carisma y su voz en esos temas quedando un vacío que son conscientes que es difícil de llenar.

No obstante, Jepson hizo una demostración de poderío y capacidad vocal, haciendo que los temas que se interpretaron con él a la voz, sonasen mucho más creíbles que los de Doro. No me convenció ver una voz femenina. Sin embargo, cuando ambos estaban en el escenario y se alternaban las voces, las canciones sí que sonaban por lo menos sorprendentes y la mezcla para mí fue positiva.Y ya no es solo que la voz de Doro no me encajase sino que la pude ver dubitativa, confundiendo letras y con demasiada preocupación en hacerlo bien y no equivocarse.

Su voz incluso por momentos se apagaba, se volvía más opaca y perdía la fuerza que suele tener. Supongo que cantar estas canciones supone un peso importante para cualquier vocalista, y más cuando los ensayos y el rodaje que ha tenido ha sido mínimo, por lo que se la perdona y se le agradece el esfuerzo, aunque me quedo con el “¿qué hubiera pasado si hubiese cantando Owens..?”

El set list no supuso ninguna sorpresa, siendo todos los temas que venían interpretando en la gira europea, mezclando temas propios (la mayoría) junto a cortes de Black Sabbath (¡cómo sonó el Neon Knights con Tepson a la voz!) y, como no podía ser de otra manera, Rainbow. Quizás el sonido de la guitarra no me sonó muy creíble en las canciones de Rainbow, siendo un sonido demasiado moderno y cañero, en comparación con lo que solía ser la guitarra del señor Blackmore.

Pero, en cuanto a la ejecución de los temas rozaron la perfección y no son temas sencillos la mayoría, pero no podía ser de otra manera ya que había mucha calidad instrumental en el escenario, por lo que pudimos disfrutar de un tributo digno, pero que no dejó de ser un tributo. El sonido se mantuvo a un buen nivel, a excepción de la guitarra de Goldy que en los primeros temas sonaba difuminada y al que se le pudo ver cariacontecido y serio, además de Simon que también se le vio serio y entristecido.Warren en su línea de disfrutar la música a su manera aunque sí le pude observar entregado y participativo con el resto de compañeros pero siempre con el semblante serio que muchas veces te hace dudar de dónde tiene la cabeza, si en el concierto o en otra cosa.

No obstante, el público cantó las canciones que tantas veces hemos oído a lo largo de la historia y en general la gente salió satisfecha siendo otra noche de rock de las tantas que nos dedicó durante estos casi 40 años, por lo que, en definitiva, el objetivode la noche se cumplió satisfactoriamente.

De todo el concierto, también me quedo con otro aspecto, para mí positivo, que fue que no se hicieron excesivas referencias a la persona de Dio, manteniendo en ese aspecto un respeto, dedicándose a tocar y muy bien y rindiéndole tributo con la música que es lo que Ronnie mejor sabía hacer.

Setlist de Dio’s Disciples:

01. Stand Up And Shout
02. Holy Diver
03.Don’t Talk to Strangers
04. Egypt (The Chains Are On)
05. King Of Rock And Roll
06. Catch The Rainbow
07. Stargazer
08.Neon Knights
09.Straight Through The Heart
10. Children Of The Sea
11. Killing The Dragon
12. Last In The Line
13. Long Live Rock ‘N’ Roll
14. Man On The Silver Mountain
15. Heaven And Hell
16. Rainbow In The Dark
17. We Rock

Crónica de Belch de Metal Symphony