Espectacular ambientazo el que se vivió en la capital madrileña el pasado fin de semana para la puesta de largo del nuevo trabajo de los alemanes Helloween. Con una sala llena hasta la bandera, con mucho público jóven y también seguidores desde los primeros tiempos de la banda, se preparó un atractivo cartel para el “7 sinners world tour”.

Crónica de Jose Luis Martín de MariscalRock.com

 

 

Abrieron la velada los italianos Trick or treat, que se dieron a conocer con el disco tributo a Helloween y que hacen un power metal con mucho canchondeo y diversión. No pudimos verlos, ya que para la hora anunciada de su actuación el grupo había abandonado el escenario. Esperemos tener más suerte para la próxima ocasión.

Los finlandeses Stratovarius tuvieron una presencia testimonial, aunque muy meritoria ya que su cantante Timo Kotipelto sufrió hace unos días una infección bacteriana que le produjo una gastroenteritis, con vómitos, diarreas y deshidratación, además de tener las cuerdas vocales secas. Con un miembro mermado vocal y físicamente, y después de cancelar las actuaciones de París y Lyon, el grupo no quiso suspender más fechas y realizó un repertorio adaptado a las posibilidades de su cantante. También tenemos que valorar la vuelta a los tambores de Jörg Michael, que se enfrentaba de nuevo al directo, después de superar un cáncer de tiroides.

Kiss of Judas” del expléndido ‘Visions’, fue el elegido para iniciar su descarga, continuando con “Speed of light”, después de dar las buenas noches en un correcto castellano.

Para que no forzara demasiado Kotipelto, el siguiente tema era el instrumental “Stratofortress”, saliendo después para acometer “Phoenix”, del aclamado ‘Infinitive’. Una suave intro de teclado nos anunciaba “Winter skies”, una preciosa balada de su anterior trabajo ‘Polaris’. A continuación vinieron un par de solos de bajo y batería, que aunque a todos se nos hicieron un poco pesados, sabíamos que estaban justificados y nadie protestó por ello. La vuelta de nuevo al escenario del vocalista era para dar sus dos últimas pinceladas, con la preciosa balada “Forever”, que fue cantada a medias con todos los seguidores, y con uno de sus grandes himnos, indispensables en sus conciertos, como “Black diamond” para despedirse con una fuerte ovación, tras cuarenta y cinco minutos de concierto, y pidiendo disculpas por la actuación ofrecida, asegurando que en su próxima visita nos resarcirían. Esperemos que no se demoren mucho, ya que tienen que presentar su nuevo trabajo “Elysium”.

Una pequeña parada para limpiar el escenario del set anterior y preparar el nuevo backline, y teníamos una intro que nos iba a llevar a una descarga de puro Heavy Metal con el primer single del nuevo disco de Helloween “Are you metal ?”. Dentro del escenario, destacaban la reprodución a gran tamaño de la portada del disco, con un mecanismo que hacía girar las cuchillas y una espectacular batería blanca con cuatro bombos que lucía Dani Löble. Siguieron con “Eagle fly free” y “March of time”, que fue presentada por Andy Deris en un castellano muy aceptable, demostrando que su residencia en Tenerife está siendo muy provechosa en todos los sentidos.

El primer solo de la noche corrió a cargo del altísimo Sascha Gerstner, que no se explayó demasiado, para que el grupo se adentrara en sus temas más novedosos como “Where the sinners go” y “World of fantasy” de su último disco ’7 Sinners’, que fueron muy bien recibidas por sus seguidores. El demoledor sonido del kit de batería pudimos comprobarlo en el pequeño sólo de Dani Löbe, que dio paso a “I’m alive ” donde disfrutamos de un gran duelo de guitarras entre el veterano Michael Weikath y el nobel Sascha Gerstner.

El momento tierno de la noche llegó cuando Andi Deris dijo que iba a cantar una balada para las chicas, y junto a Sascha, ambos sentados y con las guitarras acústicas, nos ofrecieron “Forever and one” de su disco ‘The time of the oath”. Después se metieron con “A handful of pain ” de su trabajo “Better than raw” momento en el que Andy nos hablo de las diferencias entre el tinto riojano que estaba bebiendo y el de su querido Tenerife. A continuación nos dijo que habían preparado un medley para poder tocar un poco de algunos temas y que no se hicieran muy largos. En esta parte entraron “Keeper of the seven keys”, “ The king for a 1000 years” y “Helloween”, canciones de gran minutaje que interpretadas íntregramente se hubieran llevado más de cuarenta minutos del repertorio. Un cachondísimo y muy simpático Andy dejó para el final, el juego con el público, para interpretar una canción muy querida por todos como “I want out”, dejando que la sala totalmente entregada se volviera loca con los coros, con el mensaje de “be quick or be dead”.

El apartado de los bises fue ocupado con tres temas emblemáticos como “Ride the sky”, donde Andy hizo una presentación de la banda muy divertida, sobre todo con Michael Wikath y con el bajista Markus Grosskopf y su afición a la cerveza y las chicas, amén del batería Dani Löble, del que dijo que trabajaba como un burro, “Future world” recibido con una histeria colectiva y “Dr. Stein” que significó su despedida después de una hora y tres cuartos de actuación. El set list podrá ser más o menos discutible, pero la entrega y la pasión con la que la banda actuó, junto con la puesta en escena y el buen sonido del que disfrutaron, hicieron una actuación mas que satisfactoria para todos los seguidores de una banda como mucha historia y referente de las nuevas generaciones del metal melódico.

Crónica de Jose Luis Martín de MariscalRock.com