Hay grupos cuyo encanto reside en no salirse de la línea marcada por sus comienzos y otros cuyo interés consiste en ver la línea progresiva que marcan disco a disco…

Puntuación: 9,7/10
Crítica de J. José Jiménez de RafaBasa.com

 

 

Los asturianos AVALANCH, pese a que algunos –los menos- les gustaría tenerles entre los primeros, pertenecen al segundo grupo. Desde que «La Llama Eterna» saliera al mercado han sido un claro referente, marcando la línea a seguir a otras muchas bandas españolas, a nivel de estilo, composición, evolución y producción de álbumes.

Una vez más, huyen del camino fácil que quizás hubiera sido copiar los esquemas del exitoso «Muerte y Vida» y lanzan un nuevo reto al oyente, y es que como Alberto Rionda ya expusiera en más de una ocasión, el fan de AVALANCH ha de estar dispuesto a encontrarse casi cualquier cosa en un nuevo disco suyo, manteniendo su mente abierta y receptiva a los nuevos sonidos y evolución, hecho por el que considero «El Ladrón de Sueños» un disco principalmente dirigido a los seguidores acérrimos, no buscando en ningún caso contentar a quienes sólo alaben su época primeriza y por supuesto, dando la bienvenida a quien tenga a bien de formar parte de la avalancha a partir de ahora.

Como digo, y parafraseando uno de sus títulos, «El Ladrón de Sueños» es un paso más en la carrera de la banda. Y lo es a varios niveles, abriéndose a nuevos sonidos (hay ciertos toques de jazz en algunos de los temas que os van a sorprender) y mezclándolos entre sí (de hecho muchas composiciones van desde el thrash al hard rock, pasando incluso por el pop) incluso a nivel de producción, modernizando el resultado. Han jugado con nuevas formas de colocar los instrumentos en la mezcla final, de una forma que dará mayor encanto, si cabe, a los mismos temas ejecutados en directo.

El bajo ha ganado en presencia y la batería se mantiene en la línea ascendente que marcó «El Hijo Pródigo». Las guitarras quizás hayan perdido algo de presencia en algunos temas, pese a sonar más duras y pesadas que nunca. Las voces tienen  diversos tratamientos, según lo que cada tema requiere, pero me quedo sobre todo con la mezcla de los coros, sonando más fastuosos que nunca, aunque menos comprimidos, pudiendo apreciar todas las armonías creadas por Ramón, y es que parece mentira el registro tan amplio que tiene, recordándome en ocasiones a la de otros privilegiados vocalistas patrios como los mismísimos Camilo Sesto o Nino Bravo (a este último me parece especialmente evocador en «El Hombre Solo»), y es que Ramón sigue siendo un diamante en bruto que se reinventa disco a disco, de las voces más graves a las más agudas sin esfuerzo aparente, guturales, interpretación…. un sinfín de matices. Otra novedad la tenemos en el uso y tratamiento de los teclados, los cuales han ganado mayor presencia que nunca. Buena parte de la culpa la tiene Chez García, quien lo mismo nos deleita con un Hammond para acto seguido ejecutar sonidos completamente modernos y actualizados, a parte de tener varias partes solistas.

Metiéndonos en el análisis de los temas, salvo un par de excepciones de composiciones más lineales, nos encontramos con un disco de esos que da gusto ir asimilando poco a poco, cogiéndole el gusto con el tiempo. Las primeras escuchas  sorprenden por la variedad de matices, ritmos, tempos y estilos dentro de una misma canción, para ir asimilando todo progresivamente, de forma que el conjunto tome coherencia. Y es que ya desde la portada se nos está diciendo que hay que «cambiar el chip». No todo es lo que parece y hay que estar atentos a los muchos cambios de rumbo que toma el disco, el cual desde el principio ya sorprende con la oscuridad y el progresivismo a partes iguales de «Donde Estoy» o «El Ladrón de Sueños», que conserva algunos retazos de su etapa más power en la melodía de las guitarras, pero cambiando pronto de tercio en una sucesión de ritmos y melodías tan complejas como perfectamente enlazadas entre sí. Aunque si de complejidad hablamos, hay para dar y tomar en «El Hombre Solo», con una letra preciosa (ahí queda eso de «no debiera gritar si pretendo hablar con Dios»)  y donde Ramón es puro sentimiento, amén de una melodía de guitarra y teclados cautivadora (atentos a la parte central evocando un solo de trompeta) así como en «Torres en el Cielo» donde desde el piano del principio se nos introduce al tema más progresivo del álbum, donde de nuevo la producción sorprende por el tratamiento dado, sobre todo escondiendo algunas de las voces en las estrofas hasta un nivel casi imperceptible.

«Mil Motivos» es ideal para llegar a convertirse en single; melódica y accesible, de las que se quedan en las primeras escuchas y sin embargo se les va sacando partido con las sucesivas, siendo ahora mismo de mis favoritas. En esa misma línea tenemos «Nunca es Tarde», con aires de blues y hard rock americano que para nada desentona con el resto, rompiendo con un estribillo pop de los mejores del disco y «Cuatro Canciones», un medio tiempo donde rítmicas y acústicas se fusionan como ya pasara anteriormente en otros como «Lucero», por ejemplo. Atentos también al precioso solo de guitarra, aunando melodía y técnica, con esa singular forma de ejecutar los bendings en las melodías, marca de don Alberto Rionda.

En contraste, la vertiente agresiva viene representada por «Aléjate de Mi» (que recuerda de lejos a «Semilla de Rencor» aunque con ciertos acordes de jazz en las estrofas que le dan un toque especial)  y «Sin Rumbo», con un riff muy heavy y un Ramón en tesituras altísimas en las estrofas, rompiendo con un coro ochentero en el puente y estribillo y una parte media brutal a base de guturales con ritmos puramente thrash.

La recta final está compuesta por la balada «Where The River Flows», uno de los temas más asimilables y lineales en cuanto a estructura y el instrumental  «Melodía Incompleta», quizás la mejor pieza de estas características compuesta por Rionda, donde las distintas partes de que consta se van entrelazando a base de fades in/out y con la melodía de guitarra solista hacia la mitad que me trae recuerdos de «Las Ruinas del Edén».

El próximo 26 de abril tendréis disponible «El Ladrón de Sueños» en las tiendas habituales y podréis acceder a este magnífico viaje de musicalidad y sentimiento por el que un servidor acaba de pasar. Algunos riffs recordarán a «El Hijo Pródigo», ciertos arreglos a «Muerte y Vida» o «Los Poetas han Muerto», pero esto es más, mucho más… Es puro AVALANCH en 2010 y aunque no te robe los sueños, si mantendrá a más de uno en vela sacando una vez y otra los múltiples matices que tiene.

J. José Jiménez

Lista de Temas:

  1. Dónde Estoy
  2. El Ladrón de Sueños
  3. Mil Motivos
  4. El Hombre Solo
  5. Aléjate de Mí
  6. Nunca es Tarde
  7. Cuatro Canciones
  8. Sin Rumbo
  9. Torres en el Cielo
  10. Where The River Flows
  11. Melodía Incompleta

Artículos Relacionados