Quinto álbum de los californianos Carnifex. En este “Die without hope”, además de su tradicional apisonadora deathcore, introducen otros elementos del death, djent e, incluso, black. El resultado, un álbum que se queda a medio camino en ese intento de aportar algo diferente.

Mientras sus detractores les tachan de meros plagiadores de otras bandas del género como Whitechapel o Job for a Cowboy, sus admiradores dicen que son poco menos que los nuevos Pink Floyd, renovadores del deathcore y prácticamente unos dioses dentro del mundo del metal. Ni lo uno, ni lo otro.

Puntuación: 5,5
Crítica de Paris González de Metal Symphony

 

Carnifex ha hecho discos imprescindibles dentro del deathcore, véase su impresionante debut, “Dead in my arms”, lanzado allá por 2007, y que continúa siendo una de las referencias en el sonido que intentan practicar. Pero, poco a poco, la banda californiana se fue diluyendo con el paso de los álbumes. “The diseased and the poisoned” mantenía algo del espíritu que había parido su primer disco, pero ni “Hell choose me” ni “Until I feel nothing” (este último es, sin lugar a dudas, el peor álbum de la banda) llegaban a dar con la tecla.

 

Y algo parecido sucede con este “Die without hope”, grabado en los estudios Audiohammer de Sanford (Florida) y producido por Mark Lewis, hermano del vocalista de la banda, Scott Lewis, y que ha trabajado con bandas como Cannibal Corpse, Deicide o The Black Dahlia Murder. Además, supone el primer lanzamiento del grupo con Nuclear Blast, una discográfica que pocos relacionarían con el género.

 

Se trata de un álbum con buenas intenciones, en el que los californianos intentan desmarcarse del deathcore canónico con el que venían deleitándonos, ofreciendo apartados más puramente death metal, acercándose al djent por momentos y dejando algún ramalazo blacker con los teclados (para muestra el inicio de Dark Days, en el que incluso los riffs pueden dar lugar a confusión).

 

Pero no es suficiente, el disco suena repetitivo y monótono, pues la banda siempre tiene a lo que es, puro y duro deathcore. Lo que el oyente sí o sí va a encontrar van a ser riffs cada vez más cercanos al death metal, una gran cantidad de breakdowns (escuchen el que se ofrece en “Rotten sounds”, tema en el que también coquetean con el sonido djent) y blastbeats. Básicamente, lo que la banda ha venido ofreciendo durante su discografía previa.

 

Si algo destaca por encima del resto es la gran voz de Scott Lewis, una de las señas de identidad (y también de calidad) de Carnifex. Si bien es cierto que puede sonar un tanto forzado cuando intenta variar su estilo vocal en ese intento de diferenciarse del resto de bandas del estilo.

 

Resumiendo, un disco prescindible si no eres fan de la banda o del género. Han intentado desmarcarse de los demás grupos del deathcore y han hecho un disco en el que aportan más de lo mismo, una propuesta en la que se mantienen cómodos y que les funciona, aunque sea para un público determinado.

Tracklist:

 

  1. Salvation is dead

  2. Dark days

  3. Condemned to decay

  4. Die without hope

  5. Hatred and slaughter

  6. Dragged into the grave

  7. Rotten souls

  8. Last words

  9. Reflection of the forgotten

  10. Where the light dies

 

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Crítica de Paris González de Metal Symphony