Parece que este año está de moda llamar “13” a los discos de regreso. Ya lo ha hecho Black Sabbath, y lo hacen otros que están de vuelta, Suicidal Tendencies. Desde el año 2000 los de Mike Muir no sacaban disco, el discreto Free Your Soul… And Save Your Mind. Con una formación totalmente nueva, los maestros del Crossover Thrash vuelven a la palestra. ¿Ha merecido la pena la espera? Sinceramente, sin estar mal del todo, el resultado podría haber sido mejor.

Puntuación: 5,5
Crítica de Pablo García de
 El Lado Oscuro de la Luna

A estas alturas, un disco de Crossover de una hora se hace necesariamente largo. Volvemos estilísticamente a la época donde mezclaban Hardcore y Thrash Metal sin muchos experimentos. Todavía quedan buenos temas en el tintero, el primero de ellos, Shake it Out, por ejemplo. Riffs machacones, Muir sigue cantando bien en su estilo y tiene  pegada rítmica, con un sonido no tan clásico y más moderno, pero potente. Smash It! es otra de las destacadas, de lejos, algo típica, con mucho rifferío, el bajo notable, tempo veloz y coros hardcoretas por doquier, incitando al mosh. This Ain’t a Celebration es más Punk, más fiestera y desenfadada, quitando los licks de guitarra, más metalizados. God Only Knows Who I Am gusta de la pausa y la melodía, y obviando el siempre estupendo trabajo rítmico, tampoco tiene mucho más, a ratos se hace anodina. Make Your Stand, un tema muy largo para ser ellos, de 6 minutos, en cambio, es de las mejores, recordando a su época más funkie y alternativa de los 90, con concesiones más thrashers y crudas combinadas con partes lentas.

Who’s Afraid? es movida, de nuevo combinando habilmente Punk con Metal como han hecho durante la mayor parte de su carrera, pero salvo algunas secciones puntuales el tema no termina de calar hondo. Show Some Love… Tear it Down suena cansada, una especie de Crossover descafeinado, reuniendo todos los elementos del género salvo el crucial: la energía. Los coros suenan fatal, además, y solo el extraordinario trabajo del bajo lo salva de la quema. Cyco Style es un tema más directo, más thrasher, pero suena cansado, requemado y machacón en el peor sentido. El corte Slam City es algo diferente dentro de la tónica de disco, una mezcla entre los Suicidal Tendencies de toda la vida con toques Black Sabbath y un aura más moderna. Diferente, pero nada que destaque salvo un par de riffs.

Till My Last Breath empieza suave y calmada antes de entregarnos algo de caña en el asunto, pero suenan contenidos, apagados y poco convincentes. Living the Fight es una de las canciones más flojas y planas del disco, intentando llegar a sonar ochenteros, pero sin pegada, salvo la base rítmica, que es realmente la estrella del disco en prácticamente todas las canciones. Life…(Can’t Live With It, Can’t Live Without It) comienza como un tema de factura más Hardcore, empieza bien, pero luego se desinfla. Técnicamente competente, pero con poca sangre. Cerramos el plástico con This World, otro tema diferente, más pausado, incluso atmosférico, diferente, con un aire épico que incluso es pegadizo. Curiosa forma de cerrar.

Hay relleno, los temas buenos no son fantásticos y tampoco aporta nada que no aporten ninguno de sus otros discos, además de que le sobran como 20 minutos, pero qué demonios, tienen oficio de sobra para que el disco apruebe, aun por los pelos, especialmente el combo bajo – batería, que suena de miedo. Una placa discretita y solo para fans del combo. Esperaba algo más de esta gente.

Crítica de Pablo García de El Lado Oscuro de la Luna

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