Los maestros del Death Metal neoyorkino están de vuelta. IMMOLATION regresan con su noveno disco bajo el brazo. Las huestes de Ross Dolan y Robert Vigna no bajan el pistón de su dilatada carrera con otro disco bien ensamblado y muy sólido, que difícilmente decepcionará al fan.

Tres años después del magnífico Majesty and Decay, que los colocó de nuevo en boca de muchos tras un par de trabajos algo menores, IMMOLATION continúan por la senda del Death Metal sin aditivos. Si bien es cierto que es un disco continuista respecto al anterior trabajo, es la única pega real. Desde el tema título hasta el cierre descargan 10 cañonazos del mejor Death Metal que se puede hacer hoy en día.

Puntuación: 8
Crítica de Pablo García de
 El Lado Oscuro de la Luna

Los intrincados patrones rítmicos se entremezclan con los pesados y malignos riffs y solos retorcidos, acompañados por la voz de Robert Vigna, que escupe sus guturales cavernosas a toda velocidad. De poso denso, con poco espacio para las melodías, algo más farragoso que los anteriores discos y el punch de siempre. Bound to Order aumenta las revoluciones, con un tempo algo más acelerado, alternando doble bombo martilleante con blast beats, como motor de un esqueleto sustentado por riffs directos y punzantes. También cabe destacar que en este disco dejan bastante de lado su tradicional temática lírica anticristiana, con un enfoque más centrado en problemas sociales.

Con su riff sencillo y aparentemente poco destacable nos mete en atmósfera Keep the Silence, que se destapa como una de las mejores del plástico. De tempo lento al principio, algo similar a sus paisanos INCANTATION, luego intenta arrancar en velocidad a trompicones, hasta la parte central, dominada por punteos ágiles y blast beats. Cuenta con destellos de batería tremendos, en su línea, con esos magistrales cambios de ritmo. Más enfocada en los riffs y con algo de melodía, siempre en los cánones de la banda, tenemos God Complex. Líricamente es de las pocas concesiones a su material primigenio, y musicalmente suena más clásica y con menos espacio para la tregua, ni en las partes algo más lentas, con unos fills trabajadísimos y sin hueco para respirar. Lo más parecido a un tema melódico que hay en el disco es Echoes of Despair, afilada rítmicamente, pero con fraseos algo más luminosos que de costumbre. Tampoco mucho, pero las guitarras suenan más brillantes sin que se resienta la sensación de frenesí. Indoctrinate es una canción típica de IMMOLATION, con mucho músculo en riffs y base rítmica, acelerando y decelerando a su antojo, amén de uno de los mejores solos del disco. Lo hacen tan bien en su sonido propio que realmente se perdona, pocas bandas se lo pueden permitir.

Con casi 5 minutos y medio, The Great Sleep se alza como el tema más largo del disco. Está claramente estructurado en partes: una primera más atmosférica con el riff como protagonista, una segunda manteniendo la atmósfera pesada y añadiendo un plus de intensidad y tensión rítmica, el grueso del tema como un asalto de Death Metal a medio tiempo, y un final avasallador a todo trapo. De lo mejorcito del disco. En contraposición, A Spectacle of Lies son poco más de 3 minutos de Death Metal bestia a todo trapo, dominado por los brillantes fraseos de guitarra. Sin bajar el pistón, Serving Divinity es otro tema típico de los IMMOLATION del siglo XXI, con marcados breaks en la batería, fills trabajados y mucha, muchísima pegada en los riffs. Cerrando el disco, All That Awaits Us es otro tema de temática social, pesimista, musicalmente en la línea del disco, repleta de buenos riffs y abruptos cambios de ritmo sin perder el hilo del tema, con mucha coherencia.

Es cierto que no sorprenderá al fan veterano, eso por delante, pero por lo demás, están en un estado de forma envidiable en todas sus facetas. Pocas bandas tan grandes y veteranas les pueden hacer sombra hoy en día. Un disco tremendamente eficaz de Death Metal a la antigua usanza y ajeno a cualquier tendencia actual. Bravo por IMMOLATION, que vuelven a demostrar lo que son: una de las mejores bandas de la historia del Metal Extremo.

Crítica de Pablo García de El Lado Oscuro de la Luna

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