En estos últimos días hemos recibido en España la visita de W.A.S.P. en su gira de 30 aniversario, y en Madrid en concreto teníamos la ocasión de verlos el pasado viernes en una Riviera casi abarrotada (lo que me sorprendió para bien). Y es que al final los superclásicos, aunque hayan venido muchas veces y ésta fuera o no una ocasión/gira especial, no suelen fallar… y por añadidura los fans tampoco les fallamos a ellos, aunque obviamente a veces nos ofrezcan visitas excelentes y otras no tanto (como la última vez mismamente, hace un año y medio o así). En este caso no fue el mejor concierto de W.A.S.P. que les he visto, pero sin duda lo sitúo en el saco de buenos, de los que sales de la sala diciendo «bien, bastante bien»… que no es poco.

Crónica de David Esquitino de RafaBasa.com


De todos modos, antes de comentar el concierto en sí, me gustaría puntualizar dos o tres cosas concretas: Por un lado, me sigue extrañando escuchar comentarios sobre si Blackie hace playback en directo, algo que se ha rumoreado en varias ocasiones previas de W.A.S.P. en nuestro país pero sinceramente nunca me lo ha parecido así (otra cosa sea llevar algunos coros grabados, y eso que sobre todo el bajista Mike Duda le ayuda mucho en este sentido). Y esta vez de nuevo me reafirmo en mi opinión de que Blackie no hace playback en directo, ¡ni mucho menos! De hecho, me parece que está cantando bastante bien (y eso que fue de menos a más el viernes) y personalmente me encantó su voz en Madrid esta vez. Es más, la razón de que al final los conciertos de la gira no estén durando las dos horas prometidas inicialmente es precisamente ésa, que Blackie ya no puede cantar dos horas al 100% en directo, y más en temas tan exigentes como tiene la banda angelina, así que prefiere sacrificar dos o tres previstos en principio para esta gira (caramelitos como «The hellion» o «Animal (fuck like a beast)», una pena) y ofrecer hora y tres cuartos aproximadamente pero dando lo máximo posible… Y aunque me faltaron sin duda esos 15 minutos extras para redondear el concierto, le aplaudo la decisión.

Por otro lado, les tiro de las orejas en el sentido de que en una gira de 30 aniversario me esperaba más cosas diferentes y menos habituales en sus repertorios (aunque escuchar completo «The headless children», la canción me refiero, fue un sorpresón y un lujo). Además, creía que rescatarían incunables tanto del pasado como incluso curiosidades de sus 15 últimos años (y no por nada en concreto sino sobre todo porque era una gira de 30 aniversario y sólo tocaron un tema posterior a «Crimson idol», cuando además sus dos últimos trabajos son fantásticos). Y sí, algunos me diréis que estuvo genial escuchar fragmentos de joyas como «The torture never stops», «Sleeping in the fire» o «Forever free», nada habituales en su repertorio, y es cierto, pero personalmente los medleys me parecen recursos de urgencia en este caso y nunca me han convencido mucho porque te dejan con la miel en los labios (como me pasó sobre todo con «Sleeping in the fire», que me supo a poquísimo…).

Y es cierto también que W.A.S.P. los llevan haciendo varios años, pero sigo diciendo que en una gira de 30 aniversario me esperaba más canciones completas poco habituales o diferentes y menos medleys y repertorio básico (por mucho que los superclásicos tuvieran que sonar, una cosa no quita la otra). Tal vez el problema sea meter la parte tan larga del «Crimson idol» en la parte intermedia, que le quita espacio a todo esto que digo, pero en este caso me voy a contradecir a mí mismo y es que esta parte del show me parece muy especial y un punto álgido del show de cualquier manera… No en vano, es el disco favorito de Blackie, además de para mí y para muchos el mejor trabajo de toda la carrera de W.A.S.P. (y un disco absolutamente clave en la historia del heavy metal)… No, pero ahí dejo el debate y la «polémica», que varios comentamos a la salida del concierto.

Y dicho esto, le doy la vuelta a la crónica, por si alguien se estaba haciendo una idea errónea con lo comentado, para afirmar rotundo que en Madrid se marcaron un fantástico concierto (eso sí, sin teloneros por decisión final de la propia banda, por lo que también les tiramos de las orejas, especialmente al jefe Blackie, que siempre ha sido bastante egocéntrico y estrella del rock, en el mal sentido en este caso, al respecto). Comenzando por el espectáculo y escenario en sí, con los grandes telones iniciales con la imagen de la gira que rápidamente se destapaban y daban paso a las tres enormes pantallas que irían ambientando todos los temas, tanto con los videoclips originales como con algunos interesantes montajes para algunas canciones puntuales (como en la propia «The headless children», muy en consonancia con el tono de la letra de la canción… aunque nunca faltará la polémica en «Heaven´s hung in black» con las imágenes de apoyo a las tropas norteamericanas desde la Guerra de Secesión hasta las recientes guerras del Golfo, Afganistán, Irak y demás). Incluso podíamos ver alguna curiosidad divertida, como ya nos adelantaba Blackie en la entrevista que publicamos hace unos días, con el anuncio que grabó para la promoción de «Spinal Tap» en su momento, por ejemplo. Y sin olvidarme de la parte de la película de «Crimson idol», que me sigue pareciendo una pasada y realmente emocionante.

Al final la duración completa fue de hora y tres cuartos, con bastante buen sonido en general, una banda que suena de maravilla y que son buenísimos encima del escenario (tanto a nivel individual, sobre todo el guitarrista Doug Blair y el batería Mike Dupke, como de conjunto), y un espectáculo dividido en tres partes que creo que dejó contentos a casi todos… y es que las opiniones posteriores al show en general eran bastante positivos según podías escuchar y comentar a la salida. Y sonando 100% a W.A.S.P. a todos los niveles: afilados, descarados, aguerridos, callejeros y heavies, netamente heavies, en imagen, sonido y actitud, lo que no es moco de pavo a día de hoy, cuando además suscribo lo que Blackie ha dicho muchas veces: que quitando el componente nostálgico y de imagen de época (y los rigores del paso de los años, claro), nada tienen que envidiar los actuales W.A.S.P. a la formación clásica (especialmente recordando a un Chris Holmes que fue grande, por supuesto, pero que a día de hoy es una sombra de lo que fue). ¡Ah!, y Blackie está mayor, vale, se le nota en la cara el paso de los años, y ya no se mueve tanto y apenas corre en el escenario, ni siquiera se sube en el pie de micro como antaño, pero el carisma, actitud y personalidad (y magnetismo) lo mantiene al 100%. ¡Y es que es Blackie Lawless!, ni más ni menos, y es imposible no estar mirándole todo el rato con sus casi dos metros plantado en medio del escenario, con esa mirada perdonavidas, esa manera tan característica de «atusarse» la melena, su forma de levantar una pierna, sus mallas y botas blancas de flecos hasta la rodilla, cómo nos señala para que cantemos con él y cómo lo transmite todo con su voz: ya sea rabia y fuerza en los temas cañeros como sentimiento máximo y calidez absoluta cuando las canciones lo piden.

Comenzaba el show pasados unos minutos de las nueve de la noche con características alarmas, luces rojas y sonido de sirenas para arrancar a modo de medley con «On your knees»/The torture never stops» y ya para «The real me» aparecen las pantallas ante el griterío general…. «¡Madrid!, are you ready for the «Love machine»?» ¡Por supuesto!, y aquí el tema ya sí sonó entero y con el sonido 100% ecualizado perfectamente (que tal vez faltaba un punto de fuerza al principio, además de un punto de pegada en la batería, por muy bueno que sea Mike Dupke), y de repente «Wild child» hacía retumbar La Riviera mientras era un mar de manos y cuernos/puños los que rasgaban el ambiente con fiereza ante dos de los superclásicos de la historia del heavy metal, mientras en las pantallas veíamos imágenes de los dos videoclips ochenteros originales. Seguíamos avanzando en la historia y ahora relajábamos el ambiente con dos de los superbaladones de la banda (empalmados y aún así recortados ambos, una pena) como son «Sleeping in the fire» y «Forever Free»… Genial pero una pena no haberlos escuchado enteros a la vez que veíamos los videoclips de ambos (el primero extraído del mítico «Live at The Lyceum» londinense del 84, por cierto), aunque de cualquier modo la voz de Blackie en estos temas me puso (y me pondrá siempre la piel de gallina). Cambiábamos de tercio y nos poníamos «serios» tras un vídeo con un breve discurso de Martin Luther King, y es que era el momento de una de las sorpresas de la noche con un «Headless children» que no me esperaba y que fue fantástico, además adornado en las pantallas por imágenes de muchos de los «malos» que inspiraron la canción: Hitler, Stalin… además de diversos movimientos sociales del siglo XX. ¡Gran momento álgido del show!, y de repente «I wanna be somebody» retumbaba con toda la caña del mundo obligándonos a cantar con Blackie otro de los superclásicos inmortales de la banda, posiblemente el tema más conocido y popular de W.A.S.P., de hecho. ¡Brutal!

Acababa aquí la primera parte del show pero íbamos inmediatamente con el segmento dedicado a «Crimson idol», en una versión reducida de lo que pudimos ver hace algunos años en la misma sala «resumiendo» en unos 35 minutos lo que es esa joya de disco, la historia que cuenta (musical y visualmente) y lo especial que es para Blackie la historia de ese alter ego llamado Jonathan. Así, pudimos navegar por «The invisible boy», la maravillosa «The idol» (la mejor balada de la historia, aquí tengo que ser totalmente subjetivo… y es que escuché el tema con los ojos cerrados y sintiendo cada palabra como siempre he hecho las veces que Blackie nos la ha regalado en directo… y eso que en esta caso escuchamos sólo la versión reducida, con el sólo de Doug Blair recortado) o «The great misconceptions of me», aparte de algún fragmento puntual de «I am one», «The gipsy meets the boy» o «The titanic overture» como unión de la historia, claro. ¡Long live the king of mercy!

Cuando parecía que nos quedaríamos inexplicablemente sin «Chainsaw Charlie (murders in the Rue Morgue)», pues hubo una especie de intermedio con imágenes curiosas en las pantallas, seguido del interesante sólo de Mike Dupke, amenizado con impresionantes imágenes de accidentes de coches de carreras, de repente un cartel de «Rue Morgue» anunciaba que algo iba a pasar al respecto… ¡Ah!, y no me olvido de decir que todo esto ocurría cuando previamente los operarios de la banda habían montado sobre el escenario el espectacular pie de micro con el esqueleto motorizado y flexible de giras previas… «Elvis», según lo bautizó Blackie. De hecho, nos contó entre risas que lo fabricó para él la compañía de efectos especiales de Disney y que es el pie de micro más caro del mundo, aunque por «sólo» 10.000 dólares podíamos encargar uno parecido. Dicho esto, adelante con la brutal «Chainsaw Charlie» con la banda desatada, el público enloquecido y Blackie balanceándose y haciendo «cabriolas» sobre su querido «Elvis»… aunque de manera más moderada que antaño, todo hay que decirlo (que ya digo que para estas cosas está algo mayor, una pena).

Entrábamos directamente así en la última parte del show, que sí fue la que se me hizo más corta y de la que «protesto» más… Y es que sólo hubo dos temas finales, empezando con la citada y fantástica «Heaven´s hung in black» (tema del videoclip aparte, que para gustos los colores… pero a mí no me gusta ni me transmite buenas sensaciones, tema del sincero o teatrero rezo final de Blackie incluido, por mucho que me encante la canción); único tema actual del repertorio, por cierto. Y para rematar, no podía faltar ese divertido y roquero «Blind in Texas», que nunca fue ni de lejos mi clásico favorito de W.A.S.P., pero que obviamente funciona de maravilla en directo, dando pie además al típico juego de corear enfrentando al público y cosas así. Además, adornado por el divertido videoclip de fondo donde «abandonan» a W.A.S.P. en un pueblo de vaqueros y la lían, claro, jeje. Y cuando estábamos acercándonos a las 11 de la noche, se despedía la banda ante una gran ovación y, ahora sí, el gran Blackie subido en lo más alto del pie de micro, en una imagen impresionante que ponía punto final a una gran noche de heavy metal en directo.

Dicho esto, y para cerrar la crónica: gran concierto de W.A.S.P. en Madrid celebrando estos 30 años de historia de uno de los nombres absolutamente clave de nuestro rollo, pero esto no quita que, para ser una gira tan especial, no esperara más. Y no puedo hablar de decepción porque no sería ni justo ni algo ajustado a la realidad de mis sensaciones durante y después del show, pero reitero que para 30 años de W.A.S.P. esperaba más canciones, más espectáculo (que no estuvo nada mal, no me malinterpretéis) y también más guiños a alguna otra etapa de la banda. Aún así, crecí con ellos, les he visto todas las veces que han venido a España desde aquella fallida gira de «Kill, Fuck, Die» (en Madrid allá por el 95 en la extinta sala Canciller con un Chris Holmes en estado lamentable y un espectáculo «de juguete») y lo seguiré haciendo siempre que vengan… Ojalá podamos seguir celebrando más aniversarios de W.A.S.P. en el futuro con la banda en tan buena forma y Blackie siendo siempre él, el chico salvaje de las fotos, los videoclips y los conciertos en directo.

Crónica de David Esquitino de RafaBasa.com