Agridulce sensación sobre lo vivido la pasada noche de jueves en Madrid, víspera de festivo local. Por un lado, había muchas ganas de disfrutar de esta gira, con cuatro bandas interesantísimas, dos de ellas pesos pesados dentro del metal extremo a nivel mundial.

Por el otro, cambios de ubicación, horarios y desbarajuste organizativo en general, con una sala que no estuvo a la altura de las circunstancias, un escenario en el que la visibilidad era cosa de privilegiados (y es que Penélope en conciertos no es apta para aforos de más de doscientas personas), calor y sobre todo un acceso a la sala limitado no por el escaso personal desbordadísimo (que se mostró profesional, pese a reconocer que la situación se les iba de las manos, dejando que el acceso fuera lo más fluido posible), sino por los tapones que se organizaban en las zonas exteriores destinadas para que los que somos fumadores aliviaramos nuestra abstinencia.

Crónica de J. José Jiménez de RafaBasa.com

Pero hablemos de música, que es de lo que se trata principalmente. Y aunque me gustaría hacer crónica en profundidad de la actuación de FUELED BY FIRE, debido a un adelanto de su actuación de última hora, llegamos a las 19:20 a la sala y los jòvenes americanos encaraban el final de su actuación diez minutos antes de la hora en la que ésta debía comenzar, con un poderoso “Eye of the Demon” que sonó muy bien.

Con un aforo en el que todavía se podía ir de una parte a otra dentro de la sala, nos acercamos a la zona de merchandising situada al fondo de la misma (me gustó mucho el detalle de las camisetas de KREATOR personalizadas para cada ciudad), pues la parte de la entrada estaba vallada para que los pipas fueran cambiando los instrumentos y equipos de cada una de las bandas, limitando aún más la movilidad. Poco a poco se iba creando expectación para unos NILE, que pese a no gozar del mejor sonido de la noche, rubricaron una muy buena actuación.

Los egiptólogos del death metal americano dieron un corto repaso a su discografía, mostrandose demasiado estáticos al comienzo, y es que su actuación fue de menos a más, terminando por tener al público en el bolsillo.

Karl Sanders, principal artífice de la banda y sobre todo de sus letras, se llevaba la atención principal mientras alternaba labores vocales con Dallas – guitarrista y principal cantante, que muestra actualmente un look con la cabeza completamente afeitada- y Chris -bajista- en un show dinámico en el que como digo, se echó en falta que comenzaran a por todas, si bien tema a tema el cuarteto se iba metiendo en lo que es la actuación.

“Sacrifice Unto Sebek”, “Defiling the Gates of Ishtar” y “Kafir!” fueron la puesta en escena del combo, formando una espectacular estampa al ver a guitarristas y bajista correr entre sus mástiles a endiablada velocidad, dando forma a sus riffs.

La elaborada “The Inevitable Degradation of Flesh” fue única representante de su más reciente obra  “At the Gate of Sethu”. “Lashed to the Slave Stick” y “Black Sedds of Vengance” trajeron consigo el cierre de una actuación que hizo cortísima y que nos dejó con ganas de saborearlos en solitario, con un sonido y escenario más acordes a su gran calidad.

Nos acercabamos a las nueve de la noche y la afluencia a la sala llegaba a su momento álgido. El público tenía muchas ganas de disfrutar de MORBID ANGEL y cada vez era más difícil ir de un lugar a otro; casi imposible sortear las dos columnas a ambos lados del escenario para poder ver bien lo que allí se iba a gestar.

Comandados por el mítico Trey Azagthoth, dieron un recital de death metal made in Florida, del que muchos seguimos siendo unos enamorados, con bandas como los propios MORBID ANGEL, Obituary o Deicide; y es que para muchos entre los que me incluyo, no se ha hecho death metal como aquel. Al frente un David Vincent de imponente figura al que durante la actuación de NILE pudimos ver haciendo gimnasia en la zona elevada posterior de la Penélope, mientras presenciaba la actuación de sus compatriotas. Remarcar también la gran actuación de Tim a la batería, que me dejó bastante impresionado.

“Inmortal Rites” con un sonido que iba ganando en volumen, la portentosa “Fall from Grace” (flipante ese momento a la mitad del tema en el que juega con las voces del público en el momento que en la versión de estudio entra el sintetizador), “Rapture”, “Maze of Torment” y “Sworn to the Black” cayeron como un mazo sónico, demostrando que la veteranía es un grado.

Celebradísima fue “Nevermore”, consiguiendo que toda la sala aullara el título de la canción al llegar a su estribillo, con una banda que tenía toda la atención de su público.

“God of Emptiness” y la ácida “World of Shit (The Promised Land)” supusieron el broche a una actuación donde para muchos, la banda de la noche fue MORBID ANGEL.

Llegamos a la actuación de unos KREATOR que, como grupo principal, tuvieron más tiempo para tocar, llegando hasta la medianoche. Por aquel entonces cada uno intentaba colocarse en el mejor lugar para poder disfrutar del concierto y sobre todo verlo, algo que como ya he comentado en varios fragmentos de este artículo no era tarea fácil. Incluso algunos espejos colocados a la entrada y varios lugares de la sala servían, a modo de improvisadas pantallas, para la ardua tarea de conseguir vislumbrar lo que Petrozza y los suyos estaban haciendo.

Los alemanes me gustaron mucho, de hecho es una de las veces que más lo han hecho desde aquel conciertazo de presentación del “Enemy of God” en la extinta sala Aqualung, hace unos cuantos años ya. No dejo de tener la sensación, no obstante, de que salen con el piloto automático puesto, y quizás algún cambio en las frases de Mille a la hora de presentar ciertos temas míticos, o renovación de su set list en cuanto a los clásicos (que son geniales, pero se dejan otras que tienen el mismo estatus en el tintero) no les vendría mal.

Mille Petrozza sigue siendo el líder, quien se lleva todas las miradas, ideólogo de la banda y toda la idiosincrasia que a ésta rodea. Ventor es el otro miembro fundador, uno de los baterías míticos dentro del thrash europeo y que sigue revalidando dicho título concierto a concierto, con esa brutal forma de tocar suya. Hecho de menos aquellos momentos de protagonismo que tenía antaño en los que cantaba “Riot of Violence”, a tenor de lo que decía en el párrafo anterior de retomar ciertos temas míticos que tienen en barbecho desde hace varias giras. Christian, en un apartado escénico más modesto estuvo correcto. Sami sin embargo, es un guitarrista que gira a gira me gusta más, a parte del buen gusto que tiene en los solos de los discos, ganando cada vez más protagonismo en escena, pese a su aparente timidez.

Logicamente venían presentando “Phantom Antichrist”, del cual cayeron varios temas intercalados con los temas clásicos. El propio tema homónimo significó la apertura, seguida de la rítmica “From Flood into Fire”, que bajó algo el tempo conseguido e incluso tuvo a la gente paradísima, pero retomando pronto con semejante trallazo como es “Enemy of God” (precedido del ya clásico “the KREATOR has returned de Mille”) y el mítico “Phobia”, con el que se formaría el primero de los múltiples circle pit que hubo.

“Hordes of Chaos” de su anterior disco demostró que tiene madera de clásico, retomando el nuevo álbum de la mano de “Civilisation Collapse” y que pese a parecerme un trallazo idóneo para el directo, volvió a dejar al público bastante estático.

Me encanta que sigan conservando para los directos el elaborado “Voices of the Dead”, uno de los mejores temas de su discografía, en mi opinión y que sigue siendo una muy buena muestra del potencial musical de los cuatro músicos que a día de hoy conforman KREATOR.

Otro de los momentos de la velada fue “Extreme Aggression”, donde el vocalista hiciera un comentario negativo sobre las dos columnas que tenía delante, quejándose de cómo hacían que su audiencia estuviera tan separada entre sí. Empalmada a “Extreme Aggression”, “People of the Lie” fue uno de los himnos de la noche, recibido como el gran clásico que es desde aquel “Coma of Souls”.

“Death to the World” fue el cuarto tema de “Phantom Antichrist”, para de seguido hacer que el público abriera un pasillo en medio de la audiencia para recibir la primigenia “Endless Pain”, seguido de otro de los clásicos de su primera y salvaje época, “Pleasure to Kill”.

Nos íbamos acercando al final con otro de los míticos de su pasado más reciente, un “Violent Revolution” que fue el nuevo himno de KREATOR una vez dejó atrás su etapa intermedia más experimental. Retomaron “Phantom Antichrist” con su quinto y último tema, el cínico “United in Hate” y su preciosa introducción acústica, la cual sufrió algún que otro grito de desaprobación que no logré entender.

Enarbolando una gran bandera de su banda, Petrozza gritaba aquello de “it’s time to raise the flag of hate”, dando paso a otro de sus míticos temas, finalizando con el trallazo “Tormentor” y dando carpetazo a la noche y a las casi cinco horas que llevábamos allí dentro.

Siento si a lo largo de esta crónica he usado en exceso palabras negativas. Siempre intento ver todo lo relacionado con la música de un modo positivo e incluso optimista, sacando lo mejor de cada concierto, actuación, disco… Pero cuando nos encontramos ante una situación desbordada, como fue el caso del jueves, es de recibo decirlo claramente y, esperemos, intentar que no se vuelva a repetir.

Entiendo perfectamente los problemas logísticos, así como el gran problema que tenemos en Madrid, que para ser una de las principales capitales europeas, no disponemos de locales adecuados para este tipo de eventos. Pero el público no es culpable de estas adversidades, por lo que tampoco se le pueda hacer sufridor de las mismas. Sé perfectamente que en un concierto se pasan apreturas, calor, a veces conseguimos un lugar donde ver mejor que otro, se te puede poner alguien más alto delante y mil situaciones más, pero todo esto es perfectamente solventable si el recinto que alberga el espectáculo es apto para el mismo y el aforo de éste.

Crónica de J. José Jiménez de RafaBasa.com