Es toda una sorpresa este primer disco en solitario en la carrera de Steve Harris, insinuado en ocasiones por alguno de sus compañeros como una cabeza ortodoxa a la hora de la composición. Este ‘British Lion’ tiene cosas buenas y cosas malas. Cosas que gustarán a sus fans de Maiden y cosas que no gustarán. Porque inevitablemente todo lo que haga Steve Harris estará relacionado con sus fans en Iron Maiden.

El planteamiento de la jugada me parece bastante erróneo, pero el modelo de negocio claro. Hacer un primer disco en solitario bajo su nombre creo que no debería haber llevado implícito el tener un banda estable, especialmente si no vas a girar mucho para presentarlo. Vale, Bruce Dickinson hizo lo mismo, pero fue un proyecto en directo amparado por discos de estudio. Esto, de momento, es solo un disco de estudio.

Puntuación: 6
Crítica de Ñako Matínez de
 MariscalRock.com

Por eso creo que hubiera estado mucho mejor hacer algo así como hizo Slash hace un par de años, rodearse de buenos amigos y contar con invitados para cada canción. O si no, bautizarlo con el nombre de un grupo. Por otra parte, el modelo de negocio es obvio. Steve Harris se hace mayor. Es buen momento, después de treinta años de carrera, de evaluar las opciones en solitario.

‘British Lion’ sorprende por ser un disco elitista, demasiado en ocasiones, tan variado que difumina la línea de hacia dónde quiere ir. Hay canciones que se pueden disfrutar de manera individual, pero conceptualmente es un disco fallido por su heterogeneidad. La génesis de estas 10 canciones se dio a comienzos de los ’90. El proyecto nació de Graham Leslie, el guitarrista, que le pasó por entonces una cinta a Steve Harris. Le gustó, lo escuchó y se empezó a integrar con ellos a nivel de mánager y de compositor. Cuando la banda se disolvió Steve decidió que esa música era demasiado buena como para no hacer nada con ella.

Como es de esperar dentro de esa variedad, el crisol de canciones es infinito. Así te puedes encontrar un tema como “Us Against The World”, una canción Iron Maiden al más puro estilo clásico. Pero esa no es ni por asomo la línea del álbum. Hay momentos muy actuales, en los que podrían recordad a Muse (?), como en canciones como la que abre “This Is My God” o “Karma Killer”. Luego, claro, hay momentos de hard rock de los ’70 a caballo entre la escena americana estilo Journey (“Eyes Of The Young”) y la inglesa estilo UFO o The Who (“The Chosen Ones”). A esto, por supuesto, no le podían faltar detalles del rock británico progresivo más clásico (“Lost Worlds”), uno de los gustos musicales de Steve Harris. “The Lesson”, con piano, violines, acústicas con sonido añejo y mucha oscuridad, cierra el telón con oscuridad, con un toque a lo King Crimson.

Es un disco con momentos, con detalles que le pueden salvar de la quema. Sin embargo, el gran error para mí radica sobre todo en su producción. No la termino de entender. El vocalista Richie Taylor es bueno, entona bien, pero carece de chorro de voz. Si a eso le sumas que le han dejado en un segundo plano, sin equilibrio entre su voz y el resto de instrumentos, pues nos encontramos con una mezcla rara que no termina de cuajar.

Junto a Steve Harris, Graham Leslie y Richie Taylor están el guitarrista David Hawkins y el batería Simon Dawson. Dicen que habrá gira para presentarlo. Es posible que en directo cobre más cuerpo, pero por ahora no creo que esto fuese lo que los seguidores de Steve Harris se esperaban.

Crítica de Ñako Matínez de MariscalRock.com

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