El Jueves Santo pasaba por la sala de la capital la gira que están realizando los germanos Rage presentando su nuevo disco “21”. Y es que precisamente es vigésimo primer disco de su dilatada carrera.

Además en esta gira están acompañados por tres grupos, Týr, Communic y Scar of the Sound.

Crónica de Alfonso Dávila de Metal Symphony

A las 19:15 salían a escena los griegos Scar of the Sound. Durante su actuación no contaron con demasiado público, alrededor de unas cincuenta personas, y es que organizar conciertos en vacaciones y por con la gran cantidad de conciertos que hay últimamente, pues pasan estas cosas. Tampoco ayudó a que la tarde estuviera un poco lluviosa. Arrancaron con “8th Ocean dried”. Desde el primer momento se les pudo ver que no estaban cómodos sobre el escenario, y esa sensación se trasmitió al público, que les observaban con pocas ganas.

Continuaron con “Ode to a failure”, y tras el saludo del cantante, Terry Nikas, a Madrid, continuaron con “Swansong of Sense”. Su música es muy densa, muy pesada de escuchar, y eso no es que ayudara a calentar el público precisamente. Tras tocar “Burn the memory” y “Disciples of the Sun”, llegaba el momento de la última canción de su actuación. La elegida para cerrar fue “Gravity”, que fue el tema más potente que tocaron durante la noche. Treinta minutos y seis canciones fueron lo que nos ofreció esta grupo griego, que dudo mucho que consiguieran algún fan esa noche.

A continuación les llegó el turno al trío noruego Communic. Tras una intro, empezaron con dos temas de su nuevo disco, The Bootom Deep”, los escogidos fueron “A Wayward Soul” y “Facing Tomorrow”. La verdad es que se notó una mejoría en la actitud del grupo respecto a los anteriores, pero tampoco llegaron a conectar con el público demasiado, con sus temas densos, pesados y difíciles de digerir.

Las siguientes que tocaron fueron “Communication Sublime” y “Raven´s Cry”. Cerraron su concierto con otros dos temas de su nuevo lanzamiento, como fueron “Destroyer of Bloodlines” y “Flood river blood”. Fin de su concierto, y de nuevo, aunque dejaron mejor sabor de boca, el público estuvo muy frío durante su actuación.

Los siguientes en salir fueron Týr. Con el grupo de las Islas Feroe tenía la esperanza de que caldearan el ambiente, con sus canciones facilonas, pero tampoco fue el caso. Salieron con “The lay of Thrym”, y desde el principio dejaron claro que no se iban a mover de su sitio, a excepción del bajista, Gunnar H. Thomsen, que no paró de animar al público. Un diez para él. La siguiente en caer fue “Shadow of the Swastika”. Hay que decir que durante su actuación, el público ya era algo más numeroso, una cien personas, y entre los que tenían algunos admiradores y admiradoras, sobre todo de su guitarrista guaperas Terji Skibenaes. Continuaron con “Skinklars Visa” y inicio haciendo coros todos los miembros del grupo.

La verdad que el inicio del tema les quedó muy bien, pero el resto de él se hizo muy pesado, además no contaron con un sonido bueno durante toda su descarga. Con “Flames of the Free” levantaron un poco el ritmo del concierto, y continuaron con ese ritmo durante “Hail to the Hammer”. Pero ese ritmo ascendente volvió a decaer con “Take your Tyrant” y por la escasa comunicación por parte del cantante con el público. Sus dos últimos temas, seguramente los más conocidos de su discografía, fueron “Hold the Heathen Hammer High” y “By the Sword in my Hand”, ambos pertenecientes a su disco “By the Light of the Northern Star”. Punto y final para el concierto de una banda de la que me esperaba mucho más de los que ofrecieron. Por desgracia tengo que decir que suenan mejor en disco que en directo.

Llegaba el momento de Rage. Ante una audiencia que ocupaba algo más de medio aforo de la sala, salían el trío teutón con la intención de no dejar a nadie insatisfecho, y lo consiguieron. No se puede dejar de alabar la labor de los tres músicos, André Hilgers y su enorme batería, el virtuoso guitarrista bielorruso Victor Smolski y capitaneados por el único miembro original que queda en el grupo, Peter “Peavy” Wagner, a la voz y al bajo.

“Cowboys from Hell” de Pantera, dio paso a la intro, “House Wins”, de su nuevo disco “21”, y es que ya son veintiún disco y treinta años de carrera los que llevan la banda. Comenzaron con “Twenty one”, para continuar con “Forever Dead”. Desde el primer momento se les pudo ver sonriendo ante la acogida que estaban tenido del público, que se volcó con ellos desde el primer minuto. Después de las palabras de agradecimiento de Peavy, Victor tomó la palabra para anunciarnos que próximamente iban a realizar un concierto con la Lingua Mortis Orchestra en Barcelona. Habrá que estar atentos a la confirmación definitiva.

Siguieron con “Paint the Devil on the Wall” y después con “Serial Killer”, según Peavy, es la canción que haba sobre su vida amorosa. Durante todo el concierto estuvieron todos los miembros muy comunicativos y divertidos, tanto ente ellos como con el público, no parando ni un momento de hacer guiños. Entre canción y canción, André se subía sobre su batería para comprobar que la gente se lo estaba pasando en grande, y para hacer ver que si estaba tras su inmensa batería. “The Crawling Chaos” fue presentada por parte de Peavy como una nueva canción para Victor, debido a que hacía unos cuantos años que no sonaba en directo. Durante todo la gira han decidido dejar de tocar canciones que tocaban siempre, como “Higher than the Sky”, y dar la oportunidad a canciones que no suelen tocar.

La siguiente en sonar fue “No Regrets”, que enlazaron con la instrumental “Unity”, en la que Victor y Hilgers realizaron sus respectivos solos. En “Eternally” invitaron a participar al cantante de Commnic, Oddleif Stensland, y fue coreada por el público. Después de esta canción, se vivió uno de los momentos cómicos de la noche, debido a que tenían diferentes setlist y se hicieron un lío. El tiempo se nos estaba pasado volando, también es verdad que solo tocaron 90 minutos debido a que llevar tres grupos antes que ellos, acortó la actuación considerablemente. El siguiente clásico en sonar fue “Refuge”, y con “Great Old Ones” llegó el momento de los bises.

Tras un par de minutos de descanso, más que merecidos, y amenizados por el típico “oeoeoe” del público, volvía a salir a escena. Abrieron los bises con “Empty Follow”, para continuar por la coreadísima “Don´t Fear the Winter”, la cual fue tocada del tirón y en la que no metieron los típicos juegos de voz con el público, cosa que se agradeció. Volvieron a retirarse, pero esta vez Peavy y Hilgers sentados en los bombos de la batería, estaban alucinando con la gran actitud de la gente. Victor comenzó a tocar los acordes de “Higher than the Sky”, y broma nos preguntó que si no estábamos cansados de la canción, lo que provocó las risas de todos los asistentes. Solo quedaba tiempo para una canción más, y la elegida para cerrar la grandísima actuación de Rage fue “Soundchaser”.

Grandísimo concierto de Rage, con toda la gente más que satisfecha, que el único comentario negativo sobre ellos fue el que tocaron poco tiempo. Dieron sin duda alguna una lección a los tres grupos que están compartiendo cartel con ellos, de cómo deben hacerse las cosas sobre un escenario.

Crónica de Alfonso Dávila de Metal Symphony