Timo Tolkki anuncia que deja la música definitivamente, esta vez no se debe a sus problemas psicológicos, sino al hastío que le ha ido quemando por dentro en los últimos tiempos. La música escandinava pierde para la causa a uno de sus mayores talentos.

El comunicado que nos deja es largo pero interesante, podeis leerlo íntegro a continuación…

 

COMUNICADO DE TIMO TOLKKI:

“No sé cuántos de vosotros estaréis interesados en leer esto y francamente, no me importa mucho, simplemente escribo mis pensamientos mañaneros acerca de SYMFONIA y otros aspectos de mi vida.

Resulta que todo comenzó con una tarta. Pensé que era una especia de broma celestial y quizás lo fue. Cuando dos fans me dieron una tarta de Symfonia durante el último tour sudamericano después de haber pasado en Santiago de Chile tres días en un frío motel de 15 dólares la noche que tenía grises paredes de cemento que le hacían parecer una cárcel, y de haber volado 28 horas hasta otro continente para tocar ante audiencias que oscilaron entre las 100 y las 350 personas, pensé que la tarta era un forma divertida de decirme: “Hey, Timo, ¿no lo ves? Se acabó. Comencé a repasar toda mi carrera musical. Esto ocurrió en junio.

Exactamente un año antes, tuve que volar a Suecia para grabar la demo de tres canciones que había compuesto esperando que André Matos pusiera su voz. Pasé allí seis días y conseguí exprimirle para que cantara unas seis horas. Entre medias hice las compras en el supermercado, cambié pañales e intenté arreglar disputas domésticas, lo que me llevó a plantearme si realmente había sido buena idea. Pero a la gente le gustó la demo y me metí de lleno a producir ‘In Parasidum’, que me llevó unas 1.000 horas de trabajo.

André Matos me dijo muy claramente que esta banda no tenía que girar si no hacía dinero. Básicamente le di la razón, aunque sabía que la gente os consideraría una nueva banda, no “los Espartacos del Metal” aprovechándose de su estrellato.

Uli Kusch estuvo entrando y saliendo de la banda debido a la lesión en una mano, y en mitad de la grabación de las voces en Suecia, me mandó un mail diciéndome que nunca más volvería a girar en su vida porque “estaba cansado de camerinos con olor a pis, el caos, viajar, etc.”. En vano intenté replicarle que eso no es lo que habíamos acordado. Me dijo que si había un segundo disco de Symfonia, podíamos usar su nombre por 10.000 euros y Alex Landenburg lo grabaría. Diez minutos después me llegó un mensaje de texto explicándome que también quería que le pagara los impuestos de sus honorarios, ascendiendo el total a 13.000 euros. No respondí a aquello pero me pareció difícil de creer. Entonces Matos perdió la voz durante cuatro días en mitad del proceso de grabación, y mientras buscaba chutes de cortisona en medio de la Suecia profunda, empecé a pensar que esto no funcionaría.

Bueno, acabamos las voces, hicimos las entrevistas y lanzamos el álbum. Sigo pensando que es un buen disco.

El terremoto en Japón hizo temblar también los modestos planes de gira que teníamos. Entonces André me dijo que podíamos hacer un lucroso tour por Sudamérica montado por su manager. Aparentemente había un misterioso inversor detrás.

Debí haberme dado cuenta nada más escuchar la palabra inversor.

Decidí hacer el tour y después de volar 30 horas –Helsinki-Frankfurt-Roma-Sao Paulo- nada más aterrizar nos dijeron que la gira se cancelaba. Estaba a punto de comprar el billete de vuelta a Finlandia pero se las apañaron para llegar a un acuerdo e hicimos creo que seis conciertos. Fue el peor y más duro tour que he hecho en toda mi carrera.

El teclista Mikko Harkin tuvo fiebre alta y una inflamación pulmonar al borde de la neumonía.

Mientras estuve tirado dos días en Sao Paulo, en el hotel Fórmula 1 (el más barato de todos), en la oscuridad, empecé a tener serias dudas acerca de mi futuro como músico.

Cuando me llegaron los informes de ventas de Edel Records y el informe sobre los festivales para 2012 desde nuestra agencia de contratación, decidí poner punto y final. No tenía sentido intentar “conquistar” el mundo del metal porque era obvio que no había interés hacia el proyecto. No me malinterpretéis, todo bien si no hay interés. Entonces pensé en mi carrera. Cerca de 3.000 conciertos, 20 años, 20 CDs, producciones, clinics, viajar. Me di cuenta de que había hecho mucho.

Creo que muchos de vosotros sabéis que sufro trastorno bipolar, una de las peores enfermedades mentales, pero con medicación y una vida sin estrés, aunque nunca curada, esta dolencia puede estar bajo control. Irse de gira con una banda está lejos de lo que llaman “una vida sin estrés” y de hecho el rock’n’roll en sí mismo es estresante, con sus subidas y bajadas.

En aquellos largos tours con Stratovarius, cuando me fue diagnosticada la enfermedad, podía haber muerto. No bromeo.

El año que viene cumpliré 46 años.

Este otoño tomé la decisión de apartarme del negocio de la música por un tiempo y concentrarme en otras cosas.

Tengo una esposa maravillosa y una hija también maravillosa que además resulta que es una fuera de serie cantando. He vuelto a impartir clases de guitarra. Estoy haciendo muchas fotografías. En otras palabras, vivo una vida normal.

Me doy cuenta de las marcas que los años han dejado en mí, tengo que descansar y curar las heridas. Hay mucho que curar.

El negocio de la música está extremadamente enfermo en este momento y no va a ir a mejor. En pocos años sabremos qué forma adopta. Quizás vuelva a tomar parte de él, quizás no. Realmente ahora mismo no lo sé.

¿Qué me aguarda el futuro?  Si te interesa, lo único que puedo decirte es que probablemente no vuelva a grabar nunca. Para algunos de vosotros eso será un alivio.

No sé qué me deparará el destino pero quiero daros las gracias a todos los que me habéis apoyado durante estos 22 años.

A los que no me habéis apoyado y continuamente os habéis burlado de mí, por ejemplo en el Stratoboard –lo cual me entristece enormemente porque es una falta de respeto para la banda que lideré durante 22 años y que todavía toca un 80% de canciones mías a pesar de que solo quedan dos de aquellos tíos-, también os quiero dar las gracias, porque sin vosotros nunca podría hacer hecho todo lo que he hecho.

Ha sido una gran carrera. Espero que el futuro traiga más música, pero probablemente será que no. Todo lo que puedo decir es que hice las cosas como yo quise.

Espero veros en algún lugar. Cuidaros”.

Timo Tolkki