Roberto Iniesta, vocalista de Extremoduro, ocupa la portada de este mes en la edición española de la revista Rolling Stone, puedes ver dicha portada junto a esta noticia. En ella se lee:

Robe Iniesta, el rockero más misterioso de nuestro país, ocupa la historia principal de nuestro número de junio. Adelantamos unos fragmentos de lo que podrás encontrar en la revista a partir de mañana (26 de mayo) en el quiosco.

Puedes leer el resto en rollingstone.es.

Por otra parte, Extremoduro han entrado directo al número uno de la lista oficial de ventas española con su álbum ‘Material defectuoso”. La banda de Roberto Iniesta ha superado las ventas del disco de Lady Gaga, siendo éste uno de los pocos países donde la célebre artista estadounidense no consigue encabezar la lista de los discos más vendidos.

“Como ya ocurrió en el anterior disco, ‘La ley innata’ (2008), Extremoduro desarrollan sus composiciones sin mirar a las manijas del reloj. Surgen libres los acordes y las ideas y cesan cuando la brutalidad, la envoltura y la poesía han contado todo lo que tenían que decir. Seis canciones fueron la base de ‘La ley innata’ y otras seis revierten en ‘Material defectuoso’.

Tras dos años y medio de la publicación de la ‘La ley innata’, Extremoduro regresa con este nuevo trabajo, grabado en los Muxik-On Estudios de Iñaki Antón ‘Uoho’, el notable, elegante y estilista guitarra y productor que lleva con Robe desde 1993.

‘Material defectuoso’ es, posiblemente, el disco más melódico de Extremoduro. El que mejor envoltura posee de todo lo que han grabado. El que mejor baila alrededor de la mente. El que nos mece sin que llegue el sueño de una a otra estrofa. Resulta cautivador cómo las palabras sugieren y cómo el ritmo y las nobles guitarras de ‘Uoho’ te giran la cabeza como un tornillo reversible.

El single ‘Tango suicida’ se desvanece y resurge entre aparentes arreglos y cabalgadas de progresivo y sinfónico. Extremoduro se nos escapan de las manos por los versos de Robe, siempre inesperados, expresivos, por las infinitas guitarras de Iñaki o por los arreglos que conciernen a todo lo que se toca. Aquí nada baja de los seis, siete u ocho minutos. Extremoduro no se conforma con el cliché habitual del rock, en el que un minuto real de música da lugar a una canción de tres o cuatro a base de repeticiones”

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