Aunque no es la primera vez que DIMMU BORGIR atraviesan dificultades por culpa de turbulencias en su formación, lo cierto es que nunca antes habían sufrido un cambio tan drástico en sus filas como el que se produjo meses atrás con la marcha de dos engranajes vitales en su maquinaria como eran el carismático bajista y voz limpia ICS Vortex y Mustis, teclista e importantísimo en sus labores compositivas en el grupo.

Además, si a esto le sumamos que llevan tiempo dando palos de ciego en la posición de baterista y que aunque ahora se encarga Daray (VADER, VESANIA), ni siquiera le consideran como miembro de pleno derecho en el grupo, ello nos deja a Silenoz, Shagrath y Galder como únicos integrantes del gigante noruego…

Puntuación: 8.5/10
Crítica de Jorge del Amo Mazarío de RafaBasa.com

…quienes han tenido que hacer frente, «ellos solos», al mayor reto al que el grupo se ha enfrentado en sus ya diecisiete años de prolífica trayectoria y controvertido éxito, el de llevar a buen puerto la superproducción más titánica, costosa y arriesgada que el ahora trío de Oslo nos ha regalado hasta la fecha, un disco sin precedentes que, sea como sea, ya ha hecho historia en la historia del metal extremo. Damas y caballeros, ocupen sus asientos y sean bienvenidos: esto es «Abrahadabra»…

Matizar en primer lugar eso de que DIMMU se han quedado en trío, porque aunque sobre el papel, oficialmente, así es, lo cierto es que en «Abrahadabra» han estado más respaldados que en ningún otro disco hasta la fecha. Así, además de los tres supervivientes, aquí participa una enorme lista de músicos larga de detallar que iré desgranando con los temas del disco, de entre la que destaco precisamente a Daray, que ha hecho una labor encomiable a la batería, y a Snowy Shaw, quien a pesar de su fugaz paso por la formación también ha dejado su impronta sustituyendo muy dignamente a Vortex al bajo y también a las voces limpias, que aparecen con menos frecuencia que las de Simen Hestnæs en su día, aunque cuidado, aquí en «Abrahadabra» no sólo vamos a encontrar unas únicas voces limpias masculinas; hay mucho más. Lo que hace tan importante este disco, lo que lo convierte en la apuesta más arriesgada de toda su trayectoria, no son estos contratiempos en el line-up, sino la marabunta de medios con los que los noruegos han contado esta vez, nada menos que la Norwegian Radio Orchestra dirigida por Gaute Storaas y con el coro Schola Cantorum, que les ha granjeado el trabajo más sinfónico y espectacular que han grabado hasta la fecha.

¿Significa esto que «Abrahadabra» es el mejor disco que DIMMU BORGIR han grabado nunca? Para mí la respuesta es clara: no necesariamente. Ante todo, este noveno disco de estudio signifíca la cúspide de su vertiente sinfónica, esa que les ha hecho famosos y les ha hecho trascender ya no sólo del ‘underground’ y del metal extremo, sino del metal en general. Es la primera vez que el grupo utiliza una orquesta de verdad, un paso que ya estaban tardando en dar y que ha sido para el disco y para su sonido como hallar el santo grial, ya que nunca antes el apartado sinfónico había sonado con semejante grandilocuencia y majestuosidad, por lo que en ese aspecto sí que diría sin miramientos que es un disco de 10,por lo espectacular, por lo clásico, nítido y oscuro que suena, algo que ya de por sí es motivo suficiente para escuchar el disco y disfrutar de un trabajo hipnótico y preciosista que no para de cambiar y sorprender con matices de muy diversa índole que además, puede decirse que se funden bastante bien con lo que es la sección de metal, que inevitablemente queda en un segundo plano, pero que está ahí. Esto no es asunto baladí, y de hecho quería hacer incapié en ello; nunca antes las sinfonías de DIMMU habían sonado de esta manera, pero cuidado, porque ello se ha convertido en un arma de doble filo en la medida en que el protagonismo va para las orquestaciones de Silenoz interpretadas por la Norgewian Radio Orchestra, en detrimento del resto de la música, que se ha visto relegada a un segundo plano hasta el punto de que aquí en «Abrahadabra» no veo en ningún caso un disco de black metal, ni siquiera uno de black metal sinfónico, sino uno de metal sinfónico, exquisito, eso sí, con tintes de metal pesado y ‘blastbeats’ ocasionales, que por la pesadez de guitarras y bases casi encasillo más en el ‘groove’ que en el black a pesar de los arreones de Daray, algo que de todos modos ya lleva tiempo sucediendo en discos anteriores. Es decir, que personalmente, y aunque este nuevo es un trabajo buenísimo, este es el disco que veo más desligado a lo que yo entiendo por black metal de toda su carrera, el trabajo en el que han terminado de perfeccionar su propio estilo y en el que con más maestría lo sacan a relucir.

«Xibir» es el nombre de la inquietante intro de este nuevo «Abrahadabra», el mejor aviso de lo que está por venir, un preludio orquestal que arranca con unos lamentos guturales y que desemboca en una apocalíptica entradilla que les viene como anillo al dedo para enlazar con «Born Treacherous», que pronto empieza a volvernos locos con sus constantes cambios de melodía y orquestaciones, muy por encima de unas guitarras que no destacan lo más mínimo. La batería por cierto sigue sin convencerme del todo, aunque sí más que la que grabó «Hellhammer» para «In Sorte Diaboli». El tema es enormemente cambiante, ya no sólo por el apartado sinfónico, como decía, sino también por lo puramente metálico, que en ocasiones roza lo progresivo, aunque no puedo evitar echar de menos algo más de crudeza y velocidad, que sólo hacen acto de presencia en un par de ocasiones, en un tema bastante completo para empezar, aunque no el mejor, desde luego.

«Gateways» es el primer single extraído del disco, y aquí al menos al principio, por un momento, las guitarras suenan a black metal, aunque pronto los ritmos entrecortados y las masivas orquestaciones toman el control. La guitarra de Silenoz todavía nos tiene reservados algunos momentos realmente atípicos en el grupo, tan atípicos como la voz de Agnete Maria Forfang Kjølsrud, que le da al tema un toque de lo más teatral, con simpleza en los instrumentos clásicos del grupo pero mucha complejidad en las estructuras. «Chess With The Abyss» no varía la velocidad del disco lo más mínimo, aunque remite en su magnificencia orquestal y esa enorme variedad en matices, a pesar de seguir siendo rica en cambios y voces de ultratumba, a las que esta vez se une la de Snowy Shaw, que tengo que decir que a mí al menos me ha encantado. Aquí por cierto sigue habiendo un toque muy diferente y experimental en los fraseos de Silenoz, algo que no deja de llamarme la atención.

«Dimmu Borgir» es un tema que podría haber salido de cualquier banda sonora, un tema diferente, que paradójicamente, a pesar de ser el tema que da nombre al grupo, no tiene tanta carga de oscuridad en sus melodías, que son esta vez algo más épicas, un poco a lo TURISAS, para entendernos. Le sigue «Ritualist», un tema que sorprende sobremanera con su inicio de guitarra acústica al que se sobrepone un furibundo ‘blastbeat’ durante gran parte del tema, ambos sonidos a la vez, para que luego digan que está todo inventado. Aquí los arreglos siguen siendo de lo más inquietante, extraño y variopinto que podamos imaginarnos, y vuelve a aparecer por cierto la voz de Snowy para hacer unas breves y oscuras líneas vocales. Ese nuevo gusto de DIMMU por los tempos y melodías atípicos se ve nuevamente plasmado desde el inicio en «The Demiurge Molecule», un tema cuya autoría hubiese sido impensable a finales de los 90’s, sin ir más lejos, buena prueba de lo diferente a todo lo anterior que es este «Abrahadabra», un tema interesante pero al que veo falto nuevamente de pegada, de algo más que te enganche a escucharlo una y otra vez.

«A Jewel Traced Through Coal» es, a pesar de su inicio, de lo más agresivo del disco, en un momento en el que quizás ya iba haciendo falta algo que nos recordase la velocidad y contundencia que tenían DIMMU en trabajos como «Enthroned Darkness Triumphant», un tema que escapa un poco de la novedad predominante devolviéndonos a los DIMMU más «reconocibles» hasta ahora. «Renewal» es por su parte uno de los cortes más equilibrados del disco porque tiene de todo, velocidad, muy buenas melodías y solo al inicio, partes de desconcierto total y partes en las que Shagrath nos recuerda por qué este grupo ha sido siempre, mal que les pese a muchos, tan especial, con el aporte adicional de Snowy en la segunda voz, dándole como siempre ese toque tan teatral al conjunto. «Endings And Continuations» despide el disco con otro tema desconcertante, que además incluye las voces invitadas de Kristoffer Rygg, que no se por qué no aparecen más, porque recuerdan a Vortex muchísimo más que las de Snowy. Mencionar también el aporte de Ricky Black de CHROME DIVISION en el slide, y que aunque es un corte que engancha lo suyo con sus aterradores coros del principio y el final y las partes de ‘blastbeats’, que también las hay, no podría haber terminado con un tema más extraño.

En definitiva, toda una revolución a todos los niveles en DIMMU BORGIR que aunque cuesta tiempo digerir, al final entra y sienta bien. Sólo queda ver qué le deparará el futuro a la banda noruega, saber si esto ha sido tan sólo un sueño raro y agradable al mismo tiempo que cuesta olvidar o si por el contrario, con el tiempo, el sueño se hace realidad…

Lista de temas:

  1. Xibir
  2. Born Treacherous
  3. Gateways
  4. Chess With The Abyss
  5. Dimmu Borgir
  6. Ritualist
  7. The Demiurge Molecule
  8. A Jewel Traced Through Coal
  9. Renewal
  10. Endings And Continuations

Crítica de Jorge del Amo Mazarío de RafaBasa.com

 

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