Excepcional entrada la recogida un miércoles, «con la que está cayendo» (climatológicamente ese día también) con La Riviera rozando el sold out y rendida ante unos VOLBEAT que han crecido de manera exponencial en cuanto a popularidad se refiere.

Incluso desplazaron el puesto de merchandising a uno de los laterales, quitándola de la zona habitual al fondo del foso junto a los baños, permitiendo que el público estuviera lo más cómodo posible ante una cita donde la tónica dominante fue la de ver a gente bailando, coreando y dando botes ante los hímnicos estribillos del combo danés.

Crónica de J. José Jiménez de RafaBasa.com


ICED EARTH eran los invitados de lujo para la gira, adelantando el que será su próximo álbum con un EP de tres temas (preciosa su edición en vinilo, la cual me traje a casa y de la que en breve realizaré reseña) y con el indómito Jon Schaffer al frente como no podría ser de otra manera, además de un Stu Block que no sólo cantó estupendamente como en su primera gira, siendo la voz perfecta para los americanos (ideal conjunción entre Barlow y Owens) sino que ha ganado un 110% en carisma y potencial escénico (sin  duda ése fue el principal lastre de sus comienzos, totalmente subsanado), llevándose de calle a los que aún no le conocieran o tuvieran dudas a raíz de la gira de presentación de su disco «Dystopia».

Tocaron una buena selección de su repertorio, con especial preponderancia a su pasado más inmediato y futuro inminente, comenzando con un potente «Plagues of Babylon», tema 100% ICED EARTH clásico que dará título al nuevo álbum, pasando a un alucinante «Dystopia» (me encanta la melodía ultra aguda de su puente) y una pequeña vista atrás con «Dark Saga», para afianzar pasado con actualidad, demostrando que estilísticamente ambas van cogidas de la mano. «My Own Savior» fue la primera de su aclamado «Something Wicked this way Comes» con Stu dejando claro por qué ha llegado a consolidar el puesto de cantante, para regalarnos otra perla de su futuro nuevo álbum, un «If I Could see You» que es el clásico medio tiempo acústico/eléctrico de la banda, sin aportar sorpresas pero siendo un muy buen tema igualmente.

Vuelta a la caña y el heavy metal poderoso con su particular homenaje a uno de los mejores cómics de todos los tiempos (obra maestra de Alan Moore), «V»,  «Burning Times» donde Stu Block volvió a lucir galones enganchando al respetable para su causa y un «Watching Over Me» enorme, poniéndonos los pelos como escarpias. «Iced Earth», para la cual contaron en directo con la tercera guitarra de Michael Poulsen, pondría el punto y final a una actuación que me dejó con ganas tanto de escuchar más del nuevo álbum, como de volver a verles, ya en su propia gira, para el próximo mes de Enero de 2014; creo que no fui el único que se quedó con esa sensación.

Encaré la actuación de VOLBEAT con la intención de encontrar ese factor que les ha hecho ser una de las bandas del momento, creciendo en cuanto a éxito y popularidad. Y si bien es cierto que no me contarán entre uno de sus fans más acérrimos, he de rendirme a las evidencias con una banda que llegó, vio y venció incuestionablemente, ante un público deseoso de cantar todas y cada una de sus melodías idóneas para el directo. La Riviera fue una fiesta de principio a fin, ya desde el apagón de luces mientras sonaba «Born to Raise Hell» de Motörhead a modo de introducción y mientras la banda salía a escena con un arrasador «Hallelujah Goat», eso sí ante un sonido aún por mejorar (lo hizo a lo largo del concierto, aunque ICED EARTH también habían tenido momentos mejores y peores en ese sentido) pero ya haciendo las delicias de todos, sumando un «Guitar, Gangsters & Cadillac Blood» con esos riffs de guitarra tan propios y el super melódico «Radio Girl» donde banda y público aunaron sus voces al estribillo.

«The Nameless One» puso sobre la palestra que los nuevos temas gustan tanto como los más clásicos, pasando Michael Poulsen a hacerse cargo de la acústica para el comienzo de «Sad Man Tongue’s», dedicatoria a Johnny Cash incluída, consiguiendo que todos bailaran a ritmo de rockabilly, no dejando momento para el descanso gracias a «Lola Montez», para la que amagaron su comienzo y dejaron solo al público cantando.

Con sonido y banda completamente asentados, siguieron las buenas sensaciones y la diversión de mano de «Heaven nor Hell», el rock&roll de cantina del Salvaje Oeste que es «16 Dollars» (pidiendo que alzáramos a las chicas del público a hombros), «Dead but Rising» y su hipnótico riff, «Fallen» y vuelta al rock&roll y rockabilly, primero con «The Mirror and the Ripper» y más tarde con «Pearl Hart», que desde que abrió con la frase del estribillo encandiló.

Encarábamos el final con » Maybellene I Hofteholder» (fantástico trabajo de Rob Caggiano a las acústicas iniciales), «The Hangman’s Body Count» y su hipnótica melodía de guitarra y un «Still Counting» que pondría punto y seguido ante de los bises, precedida por varios amagos de versiones, entre ellos clásicos de Judas Priest, Motörhead, Elvis, Dio y Anthrax.

No se harían de rogar, reapareciendo con «Caroline Leaving», los ritmos thrash de «Doc Holliday» y el perfecto fin de fiesta, reminiscencia de su primer álbum, «Pool of Booze, Booze, Booza», rubricando una actuación divertida como pocas, con un público que iba dirigiéndose hacia la salida de la sala con una sonrisa de oreja a oreja, sudorosos, cansados pero felices.

Crónica de J. José Jiménez de RafaBasa.com