El pasado Martes 17 de septiembre, las fiestas ovetenses de San Mateo llegaban a uno de sus platos fuertes con la actuación de Helloween, Döria y Get in Tribal en el recinto de conciertos de La Ería.

WarCry en 2009, un casi concierto de Limp Bizkit en 2010, Avalanch y Sôber en 2011, y WarCry de nuevo en 2012, así han sido los últimos años en las fiestas de San Mateo en Oviedo. Pocos ayuntamientos se mojan tanto apostando por bandas de metal, al menos en sus escenarios principales, y para continuar la racha en este 2013 la guinda de las fiestas la ponían dos nombres propios, por un lado para el público más global el hijo pródigo Melendi y para seguir la estela metalera de otros años tendríamos a Helloween.

Crónica de Felipe SM de The DrinkTim

Mas los alemanes no venían solos al flamante recinto de La Ería, sino que junto a ellos estarían los catalanes Döria y los locales Get in Tribal, completando así una noche de martes más que apetecible.

Comenzó así pues la noche a eso de las 20:20 con la salida a escena de Get In Tribal. Los ganadores del Concurso de Rock Ciudad de Oviedo 2012 recibían así premio a su victoria en dicho certamen y de paso aprovechaban para presentar lo que será su primer disco “Silencio Roto” ante el público que comenzaba a congregarse a la espera del plato fuerte de la noche.
El cuarteto, con claras influencias de bandas como Korn o Hamlet, cimentó su puesta en una actitud “nueva” para el grupo, mucho más serio y concentrado que en otras ocasiones, dando pie así a que la banda pudiera desatar toda su fuerza y rabia sobre el escenario. Y realmente no lo hicieron nada mal, quizás el sonido no fue el mejor para ellos en algunos aspectos, pero GiT han dado un paso adelante respecto a otros conciertos. En cuanto consigan que el público conozca sus temas y ellos mismos aporten un poco de dinamismo a una puesta en escena demasiado estática, sus directos pueden ser muy a tener en cuenta.

A continuación llegó la hora de los catalanes Döria, a quienes tenía yo muchas ganas de ver en directo. Mucho había leído en la red y me habían comentado sobre que en directo el quinteto defraudaba, pero no me pareció tal cosa. No os engañaré, los temas no sonaron tan compactos como en el disco  y Martí cambia algunas partes de los temas posiblemente para sentirse más cómodo, pero en ningún momento me sentí defraudado como me habían hecho temer. Lo suyo fue sin duda un buen concierto, ideal para animar al público y ganarse un puñado más de fans en esta tierra, sobre todo con la salida al escenario de Pep bandera asturiana en mano.

Una pena que solo pudieran tocar ocho temas, “Sweeney Todd”, “Despierta”, “Pensavientos”, “Por Si Sirve de Algo”, “Caperucita Feroz” y dos sorpresas. Una versión final de “Hail and Kill” que puso a todo el público a cantar y entre medias “Aún Recuerdo”, el single de lo que será su próximo disco. Un tema con muy buena pinta, quizás con un aire más power en el sonido pero que promete que su “Golpea Otra Vez” contendrá material interesante.

Muy buen concierto el de los catalanes, si siguen esta línea de trabajo con su nuevo disco, seguirán subiendo escalones en el panorama nacional. Personalmente, me quedo con las ganas más, concretamente de verles en un show propio en una buena sala y con un set list más extenso a poder ser.

Y a las 22:40 llegaba la hora que todo el mundo esperaba. Con una carpa mostrando un buen aforo, unas cuatro mil personas según se comenta, Helloween salían a escena dispuestos a arrasar con todo. “Eagle Fly Free” y “Nabataea” fueron los dos primeros cortes y por si acaso ellos no habían funcionado bien, Andi Deris sacó a la palestra una bandera asturiana con el escudo del Real Oviedo. Delirio local y “Straight Out of Hell” para rematar un comienzo de actuación que prometía. “Where the Sinners Go”, “Waiting for the Thunder” y “Steel Tormentor” completaron la primera parte del show. A estas Alturas ya podíamos vislumbrar lo que Helloween nos iba a ofrecer esta noche, un sonido peor de lo deseado pero tolerable, un Dani Löble que cumplió con creces, Markus Grosskopf correcto al bajo y estupendo animando y conectando con el público, Sascha Gerstner complementando a Michael Weikath la perfección tanto técnicamente como en actitud sobre el escenario (uno más activo y dinámico, otro pura elegancia) y un Andi Deris que si bien no se encuentra en su mejor estado de forma vocal, suplió esa deficiencia lógica (los años pasan) con mucho carisma y comunicación con el público, y algo del clásico “reverb”, para qué negarlo.

Un accesorio solo de batería dio paso a “I’m Alive” y “Live Now!”, introducida esta última por un poco de talk box de la mano de Sascha y en la que Deris comenzó a jugar con el público hasta ponernos a todos a corear. Sería Sascha quien se quedaría sobre el escenario con su acústica para interpretar junto a Andi Deris la balada del concierto, “Hold me in your Arms”. Momento tranquilo y “moñas” de la noche que llegó a su fin con los acordes de “If I Cold Fly”.
Cerrarían esta segunda parte del show Hell Was Made in Heaven” y  “Power”, en la que el sonido sufrió unos breves acoples. Con ello, la banda se retiraba dejando una grata sensación en el ambiente.

Pero los alemanes aún tenían más, primero “Are you Metal” y después un “Dr Stein” que puso a todos a cantar, subieron el listón del concierto antes de retirarse de nuevo el grupo. Faltaban dos temas, todos sabíamos cuales, todos los esperábamos. Y mientras dos calabazas se hinchaban en el escenario Sascha aparecía sobre el mismo para dar paso a “Future World” y la locura colectiva. Una locura que aumentó cuando Andi Deris anunció que llegaba el final de la mano de “I Want Out”. No hizo falta que Deris cantase mucho, lo hizo el público por él.

Y así se llegaba al final del concierto, diecisiete temas y algo más de hora y media de show que hicieron las delicias de todos. Quizás el sonido no fue el mejor, quizás todos echamos en falta algún tema, quizás Deris no esté en su mejor momento, pero aún así Helloween supieron sacarnos una sonrisa y recordarle a un servidor al menos, por qué le gustaba tanto el power metal hace una década.

En resumidas, gran noche, con una prometedora banda para el panorama regional, otra que va directa a buscarse un hueco en los mejores eventos nacionales y una leyenda defendiendo con cierta soltura su larga historia, cosa que no es sencilla.
Sin duda, una noche de metal de las que nos gustan, y que sean muchas más en San Mateo, sea en La Ería, en la Catedral o donde toque, pero que sean.

Crónica de Felipe SM de The DrinkTim