El señor Al Jourgensen ve la vida de un modo especial, y esa visión se refleja en su música. Fue el pionero de los sonidos industriales cuando a finales de los años ochenta ni siquiera existía el término «metal industrial».

Y cuando pudo haberse aprovechado de los réditos generados por la moda industrial y hasta cierto punto nu metal (artistas de sobrado renombre como Trenz Reznor, Marylin Manson y Rob Zombie le deben más de lo que muchos están dispuestos a admitir, sobre todo este último le copió ¡hasta la indumentaria!), el señor Al Jourgensen optó por la vía de la honestidad y siempre se negó a derivar su música por territorios comerciales, entendida esta palabra dentro de los parámetros del metal, claro está.

Crítica de Emilio Morote Esquivel de RafaBasa.com


Además, el señor Al Jourgensen había anunciado tiempo atrás la desaparición de la marca MINISTRY. Lo dijo con su antepenúltimo redondo, lo afirmó con el penúltimo y es probable que el mal augurio se materialice con este: es decir, que este sea, tristemente, el último disco de MINISTRY. Por el camino se ha quedado su guitarrista, la otra mitad de la banda, el implacable (e impagable) señor Mike Scaccia, muerto mientras giraba con su otra banda Rigor Mortis.

Desde luego, y aunque todo parece apuntar hacia los días finales de MINISTRY, nada de eso se refleja en este disco. No hay nada de conmiserativo o autocomplaciente en «From beer to eternity». El catálogo de canciones que ha grabado el señor Al Jourgensen es para cerrar la boca al más cínico. La conclusión es irrefutable una vez oído el redondo en toda su extensión: no es posible afirmar qué sucederá en el futuro con la salud del señor Al Jougersen algo tocada también por el paso de los años, pero lo que sí queda claro es que en este plástico mantiene su nivel compositivo, a la altura de sus creaciones exitosas de los años 90 como «Psalm 69» o «The dark side of the spoon».

Está claro que la experiencia de oír a MINISTRY es como hacerlo con un disco de los primeros MEGADETH pasado de revoluciones y mezclado con algo de electrónica sobresaturada; o sea, algo para dejar esquizofrénico al más pintado. Que les pregunten a desaparecidos combos industriales de los 90 como Atari Teenage Riot de dónde sacaron sus ideas de dejar al personal con los sesos hechos ajo arriero después de verlos en directo.

Si a alguien le parece exagerado lo que aquí se afirma, que se ponga en los auriculares la expeditiva bomba de neutrones sónica que es «Fairly unbalanced»; algo así como si un riff de SLAYER se acelerara y se mezclase con una caja de ritmos salida del mismísimo averno. Prueben a oírlo si no nos creen. Aquí no se hacen prisioneros. El disco también tiene su lado, digamos, asequible: el tema «Permawar» parece ideado para que las masas que asisten a los festivales a verlos junto a grupos de metal ladrillero pa ti pa tu primo se queden con la baba caída; y por si alguno se empieza a adormecer, toma pastillas de goma con «Hail to his majesty», un pildorazo de metal industrial de muchos bemoles que hace parecer a Tool una especie de broma para lactantes. En «The horror», hallamos, por fin, a los MINISTRY experimentadores que no han de faltar en ninguno de sus discos, para demostrar al paisanaje que su líder es un genio que se atreve con lo que se le ponga por delante, aunque sea, en este caso y para hilaridad de muchos, una burla de esa estafa de los tiempos actuales que es la música enlatada de las raves. En muchas de las composiciones de este cedé se dan cita los lugares comunes del género industrial: precisión quirúrgica en los arreglos, voces tecnológicas venidas de algún computador pasado de vueltas, y una atmósfera tan asfixiante que uno parece encontrarse ya en la antesala de un garito nocturno de esos donde prefieres no mirar a nadie a la cara por si lees en ella tu propio deceso.

Al Jourgensen es el amo del calabozo, el que parte el bacalao, el sheriff del lugar; el baranda, leche. Que a nadie le quepa duda. La existencia de personajes como Jourgensen hace que los que llevamos en esto del metal unas cuantas décadas sintamos que todavía hay esperanza, que no todo es pose en el mundo subterráneo de las bandas metálicas, y que aún queda gente con talento que hace que nos sintamos orgullosos de llamarnos a nosotros mismos metaleros.

Tracklist:

  1. Hail to His Majesty
  2. Punch in the Face
  3. PermaWar
  4. Perfect Storm
  5. Fairly Unbalanced
  6. The Horror
  7. Side FX Include Mikey’s Middle Finger (T.V.4)
  8. Lesson Unlearned
  9. Thanx But No Thanx
  10. Change of Luck
  11. Enjoy the Silence

Crítica de Emilio Morote Esquivel de RafaBasa.com

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