No era esta la primera vez que los madrileños Hamlet, organizaban una gira para revisitar su material clásico, sin ir más lejos hace un par de años, el quinteto del foro se embarcó en una serie de conciertos en los que se dedicaron a desgranar algunos de sus temas más representativos  en un tour que fue bautizado como  «Gira 3 Discos De Oro», una serie de conciertos donde el repertorio de directo,  se basó exclusivamente en tres de sus más exitosos trabajos, «Revolución 12111», «Insomnio» y «El Infierno». Tras este exitoso periplo por la geografía nacional, la formación madrileña se concentró en la composición y presentación de la que es hasta la fecha,  su última referencia de estudio, el aclamado «Amnesia», un trabajo que les ha servido para consolidar y afianzar su liderato dentro de la escena metálica nacional.

Crónica de Alfonso Díaz de RafaBasa.com


Después de sondear las preferencias de sus fans, a la hora de embarcarse en una gira en la que tocarían, de forma íntegra, uno de sus trabajos, la respuesta fue «Insomnio», un trabajo editado en el año 1998, con el que Hamlet evolucionaba notablemente  un estilo ya perfilado en anteriores trabajos, y que les permitía dar un paso al frente, saliéndose de la temática social en la que habían basado sus anteriores trabajos, para empezar a dar cabida a algunos cortes más introspectivos, que servirían de punto de partida para su siguiente lanzamiento » El Infierno».

Cualquiera que haya seguido la trayectoria de HAMLET, durante las últimas dos décadas y media, no podrá negar el  fuerte impacto e influencia que su música ha tenido para toda una generación de seguidores y músicos, consiguiendo que la banda liderada por el vocalista J. Molly y el guitarrista Luis Tárraga se situará como punta de lanza de la vanguardia metal nacional. De aquella formación que grabará «Insomnio» en 1998, bajo la batuta  del afamado productor Colin Richardson (Napalm Death, Machine Head),  además de la pareja  anteriormente citada, sólo permanece en el seno de la banda  el batería Paco Sánchez. Junto a la veterana tripleta, y completando la formación de la banda desde hace bastantes años, nos encontramos al bajista Álvaro Tenorio y al guitarrista Alberto Marín, dos  piezas perfectamente acopladas al engranaje de HAMLET, que con su presencia escénica y su  potencia en vivo, han insuflado una bocanada de aire fresco, a una formación que parece estar viviendo una segunda juventud.

Aunque he de reconocer, que la Sala Bikini, nunca ha acabado de convencerme enteramente como reciento de conciertos, opiniones personales al margen, he de reconocer que en esta ocasión, el equipo de la sala nos ofreció un sonido limpio y atronador durante toda la velada, además de que por sus dimensiones y cercanía,  resultó el marco ideal para una descarga que rozó el lleno absoluto. Con un ambiente en el que se palpaba la excitación, y la tensión de unos fans incondicionales, deseosos de emociones fuertes, la expectación era máxima esperando la salida del quinteto del foro. Todos sabíamos en que iba a consistir, a grandes rasgos, su concierto de esta noche, ahora sólo nos faltaba por descubrir, de qué forma se iban a presentar los temas, y cuál sería el formato de la actuación. Así que cuando pasaban unos quince minutos de las nueve de la noche, con un escenario, presidido por dos pancartas, una a cada lado de la batería de Paco Sánchez, en las que se reproducía la portada de «Insomnio», arrancaba el show, con la ácida  crítica «a la caja tonta», que supone «Tortura -Visión», con el que la banda se mostró, desde los primeros compases de actuación, arrolladora y destructora, consiguiendo enganchar desde el minuto uno de su actuación a un público fiel, que rugía ensordecedoramente en cada uno de los estribillos, y que no dudaba en levantar sus puños al aire, cada vez que Molly se subía sobre la pequeña plataforma que ocupaba el centro del escenario. Tras una impresionante toma de contacto inicial, y sin dejar que los instrumentos llegaran a silenciarse, era el corrosivo bajo de Álvaro Tenorio el encargado de introducir el sinuoso y amenazante ritmo de  «Tu Medicina»,  entretanto Molly arrancaba, secundado por el público, las rimas iniciales de un tema, que poco a poco, iría creciendo en intensidad para ser rematado posteriormente por los salvajes guitarrazos de Luis Tárraga  y Alberto Marín, convirtiendo la sala en un auténtico infierno, con toda la audiencia saltando al unísono, mientras Molly se retorcía rasgando al máximo sus cuerdas vocales, provocando una cerrada ovación por parte de una audiencia que, tras los dos primeros temas, ya estaba completamente rendida al quinteto madrileño. Pero el recital de esta noche no había hecho más que comenzar, y el ritmo arrollador, sólo haría que ir en aumento con trallazos del calibre de «Dementes Cobardes», con el respetable  nuevamente reclamando  su cuota de protagonismo, haciendo la introducción del tema, mientras la banda se desfondaba sobre las tablas, sin permanecer quietos ni un segundo, corriendo de punta a punta del escenario, dando saltos constantemente, haciendo gala de una gran condición física.

Tras el imparable inicio, que nos dejó en estado de shock, poniendo a todos los presentes a corear el nombre de la banda, Molly se dirigía al público para agradecerle su presencia,  recordando que el quince aniversario de la edición de «Insomnio» era el motivo principal para la descarga de esta noche, así que dicho esto, la banda se abalanzó de lleno sobre una frenética e incendiaria versión del torbellino sonoro que supone la cruda «¿Quién Cree que Raquel Se Suicidó? , que significaría el preámbulo perfecto para adentrarnos, posteriormente,  en terrenos más densos y cargados de «Groove» de la mano de «1998»,  que fue acompañada por las palmas del respetable, y que contó con los coros de un Alberto Marín, que cada vez gana más peso dentro de las presentaciones de la banda. Viendo los derroteros que estaba tomando el show, parecía claro,  que la banda iba a descargar de manera íntegra y de forma sucesiva, siguiendo el mismo orden que en el plástico, uno a uno, todos los temas de «Insomnio», así que estaba claro que la siguiente en sonar sería la melódica «Antes y Después», donde el protagonismo de ambos guitarristas dio forma a una de las canciones que podríamos considerar más arriesgadas del quinteto en su momento, pero que con los años, se ha convertido en una de las piezas clásicas de la banda, y en una de las imprescindibles dentro de su repertorio de gira.

A medida que se desarrollaba el concierto, resultaba  evidente, que pese a que el disco protagonista de esta velada, tuviera ya quince años de vida, el material contenido en él, ha sobrevivido perfectamente al inexorable paso del tiempo, y cada una de las  composiciones que lo integran,   siguen sonando tremendamente frescas y rabiosas, pero ante todo poderosas e imparables, como en el caso de la denuncia contra la violencia de genero contenida en la brutal «Muérdesela», un tema con una letra dura, que como muchos de los cortes que sonaron esta noche, siguen conservando plena vigencia, y es que la banda del foro,  siempre se ha caracterizado  por unas letras críticas y cargadas de contenido, en las que sin pelos en las lengua, abordaban temas complejos e incomodos. Con un público totalmente volcado en la actuación, fue durante la parte final del mencionado «Muérdesela», el momento escogido por la banda , para montar el primer «Wall of death» de la noche, con Molly organizando al público, para que posteriormente se desatara la locura más absoluta al sonar los primeros acordes  de la cruda y desgarradora «¿Dónde Duermo Hoy?, en la que el  vocalista fue capaz de transmitir toda la angustia y desesperación, mostrándose pletórico a las voces, consiguiendo volver a hacer rugir con fuerza al público de una abarrotada sala Bikini.

Con la pista convertida en un auténtico hervidero, llegaba el momento de afrontar el tramo final de  esta primera parte  centrada en «Insomnio», de la mano de la seminal y apabullante «Mal» con esos riffs cortantes a cargo de un «saltarín» Luis Tárraga y un abrumador  Alberto Marín, que servirían de vehículo ideal para que Molly volviera a hacernos saltar mientras cantábamos con él, el rotundo estribillo de la canción,  consiguiendo crear una comunión perfecta con la gente, que se vería reforzada con la potente y directa «Tan Simple Como Decir No», pero sobre todo con la locura desatada en «La Cabra», durante el que la banda organizó un segundo «wall of death», bajándose Molly  a darse un paseo por la pista, separando a las dos masas humanas, para posteriormente cantar la parte final del tema mezclado entre la gente, saltando junto al público, provocando el delirio más absoluto, para regresar  después sobre las tablas, mientras  el nombre del vocalista  era coreado por la audiencia, protagonizando uno de los momentos más espectaculares de toda la velada, y que sirvió de preludio para  la seminal y destructora «Odio», donde nuevamente la banda volvió a ofrecernos su cara más aplastante, con un tema estratosférico, liderado por la potencia arrolladora de la base rítmica y   los contundentes coros de Alberto Marín dando forma a un tema que sirvió para dar  por concluida esta primera parte del show, abandonando  los músicos el escenario,  dejando  tras de sí una cerrada ovación,  y un muy buen sabor de boca entre la audiencia.

Después de una hora de trepidante show, en la que HAMLET habían desgranado de forma íntegra su fenomenal «Insomnio», la segunda parte de la actuación de esta noche, se presentaba como una absoluta incógnita, para la mayoría de los asistentes al concierto. Mucha expectación se había creado alrededor de este segundo tramo de concierto, así que al empezar a sonar los primeros compases de «El Mejor Amigo de Nadie», tema que abría su  disco «El Infierno», la respuesta no pudo ser más positiva, con toda la gente apretándose en las primeras filas, alargando sus brazos hacia el escenario. Si durante la primera parte de la actuación,  el despliegue físico del quinteto sobre las tablas fue titánico , hay que remarcar que la intensidad  de la banda no decayó  en ningún momento durante este segundo tramo, y la formación siguió rindiendo a gran nivel, facturando de manera incontestable temas como «Buena Suerte» o  el brutal «Mi Nombre Es Yo»,   en el que Molly, volvió, una vez más, a mostrarnos su dominio escénico, jaleando e increpando primero al público ,  durante la parte lenta de la canción , para acabar arrastrándonos sobre una abrasiva parte final.

Parecía que este segundo tramo de actuación, iba a estar plenamente basado en los mejores momentos de «El Infierno», pero no únicamente se dedicó el quinteto a facturar sus temas más significativos de este álbum, sino que también tuvieron tiempo de rescatar alguna joya que hacía tiempo que no sonaba en sus directos, como por ejemplo,   el tema que cerraba el álbum, «Lárgate Despacio», todo un acierto que nos permitió deleitarnos con la versatilidad de un Molly que se mostró inspiradísimo durante toda la velada, moviéndose con total soltura y comodidad entre las tonalidades más contundentes,  y las más melódicas de temas como  la reflexiva «Miserable». Todavía tuvimos tiempo,  antes de los bises, de degustar una rotunda e irreverente  «Denuncio A Dios», en la que el vocalista, nos hizo agachar a todos, mostrando la sala un aspecto espectacular, para posteriormente ponernos a todos a saltar, para dejar paso ,posteriormente,  a los movimientos pugilísticos que sirvieron como arranque para el último tema de la velada «Vivir Es una Ilusión», que se cerró con Tárraga tirándose sobre las primeras filas, rubricando así  una brillante actuación.

Ante la insistencia de un público insaciable,  que todavía quería más, el quinteto regresaba sobre las tablas,  para atacarnos con «Un Mundo En Pausa», extraído de su más reciente lanzamiento «Amnesia», que a tenor de la ovación con el  que fue recibido, le coloca como una de las piezas clásicas dentro del repertorio de HAMLET. Pero sin duda, lo mejor estaba aún por llegar, y mientras Tárraga pedía un «circle pit» subido sobre la plataforma central, era Alberto Marín el encargado de escupir el poderosos riff inicial de «Irracional», tema insignia de «Sanatorio de Muñecos», que convirtió la sala en una olla a presión, con todo el mundo enloquecido, un desfase y descontrol, que se contagió  sobre las tablas, consiguiendo Molly llegar desde el escenario a una de las barras  laterales del local,  desde donde cantó la parte central de la canción , para posteriormente, tirarse sobre la gente y surfear por toda la sala, primero desde la barra hasta la parte de atrás , para posteriormente conseguir llegar en volandas hasta el escenario, poniendo un insuperable broche de oro a una fantástica y  rotunda actuación de los madrileños.

He visto a HAMLET en repetidas ocasiones desde que publicaron  «Sanatorio de Muñecos», y siempre he flipado con las actuaciones del quinteto madrileño, pero   creo que la descarga del pasado sábado en Barcelona, fue una de las más salvajes y brutales que les he visto a lo largo de su carrera, tirando de un material verdaderamente arrollador, y mostrándose en un estado de forma realmente envidiable. Además, cuando se plantea una gira de este tipo, siempre suele haber la incertidumbre de saber cómo sonaran a día de hoy unos temas que fueron grabados hace quince años, y sinceramente,  después de haber escuchado como suena «Insomnio» en directo, creo que muchas bandas matarían por tener en su discografía un par de temas tan matadores como «Dementes Cobardes» o «¿Quién Cree Que Raquel Se Suicidó?», y HAMLET los tiene en un sólo disco. Simplemente Arrolladores.

Crónica de Alfonso Díaz de RafaBasa.com