En una actualización de ayer mismo, el guitarrista, cantante y líder de MACHINE HEAD, Robb Flynn, hablaba a corazón abierto de la salida de la banda del bajista original, Adam Duce (que fue expulsado), además de sus impresiones personales sobre ello.

Hace pocos días saltaba la sorprendente noticia de la separación, en principio en términos amistosos, y la banda emitía un breve y aséptico comunicado al respecto dando las gracias y deseándole a su ya ex- bajista lo mejor. Ahora Flynn explica algo más sobre esto, siendo bastante claro y profundo al respecto, en un comunicado que ha colgado en su Facebook oficial a modo de siguiente diario de su serie «The general journals: Diary of a frontman… and other ramblings«.

Os lo ofrecemos completo a continuación…

Comunicado de Robb Flynn:

«11-2-2013… Ésa es la fecha en la que despedimos a Adam Duce, el día en que tuve que decirle que después de 21 años de estar juntos en la misma banda, ya no podíamos aguantar más esta situación. Le dije en ese mismo momento que esperaba que esto pudiera ser amistoso, pero las palabras me sonaron como si lo hubiera dicho otra persona porque era como si estuviera fuera de mi cuerpo viendo cómo alguien pronunciaba tan dolorosas palabras. No, era yo el que las decía en nombre de todos.

Lo habíamos hablamos en nuestro local de ensayo en Oakland (California): Dave, Joseph (nuestro manager), Phil y yo estuvimos de acuerdo. Todos dijimos que no podíamos estar en la banda con él durante más tiempo porque si esto seguía así al final iba a romper la banda o íbamos a deshacerla. Y fue duro, uno de los momentos más duros de mi vida, pero venía de mucho tiempo atrás… Echamos a Adam el 11 de febrero de 2013 pero había dejado MACHINE HEAD hace ya una década. Él nunca llegó a decírselo a nadie, pero todos lo sabíamos.

Contrariamente a la que se suele pensar, estar en una banda es duro, realmente duro. Es la jodienda más grande con la que te cruzarás en la vida y te puteará el 80% del tiempo. Muchas veces es como una gran montaña rusa, con la más alta de las subidas y la más baja de las caídas. Ganas y pierdes de manera sensible la mayor parte de los días, y es que estar en una banda es una de las apuestas más difíciles que puedes hacer en tu vida. Pero cuando ganas, ese 20% que consigues es realmente una salvación. Es lo que hace que te tragues el restante 80% de un bocado. De ahí es de donde vienen esas historias de que puede ser la mejor profesión que conseguirás pero también sin duda una de las más duras que tendrás jamás. Pero hasta que lo hayas hecho durante más de 20 años, no tienes realmente ni idea… Incluso 20 años después esto no cambia, y a pesar de tanto tiempo sigues sin saber una mierda sobre ello.

Crees que lo sabes pero no, y es que una banda es una familia disfuncional y atípica. Es una hermandad, un negocio familiar. Sois compañeros de habitación en un estudio/apartamento/habitación de hotel y en la carretera durante muchos años, 24 horas al día. Además, estás expuesto a la presión todo el tiempo, que cada movimiento se analiza, se interpreta o eres atacado constantemente. Todo el mundo quiere algo de tí, todos quieren ser tus amigos, todos te aman, todos parece que lo pueden hacer mucho mejor que la gente que tienes alrededor o que están contigo en ese momento. Algunos tratan de volverte contra los demás, pero luego todos quieren tener parte del crédito de su éxito y participar de él. A veces somos enemigos, porque hay peleas, desacuerdos, pero «pretendiendo» siempre que todo esté «bien» en el escenario, aunque no sea así…Te pones una máscara con la que parece que todo está bien pero tras 20 años conoces esa máscara tan bien que se desliza muy fácilmente.

Adam no ha sido feliz en esta banda desde hace mucho tiempo. Pero, ¿cómo lo llevas? Para alguien como Adam todo es ganar o perder: una victoria increíble o un sonado fracaso, sin término medio. Y eso suena genial para un programa de televisión o una entrevista, o incluso en una película de John Wayne que pasa en 90 minutos… pero la vida sencillamente no es así. O al menos no lo es en/para una banda como MACHINE HEAD, un grupo que no se queda en el término medio. Para nosotros no hay victorias absolutas sino sólo triunfos respetables. No hay fracasos definitivos sino más bien «la próxima vez tendremos mejor suerte». Escarbamos un hueco pero, aunque sea nuestro agujero sólo es eso, un simple agujero, y no hay nada malo en ello.

No importa lo infeliz o cansado que estuviera del grupo, porque dejar la banda habría sido como un suspenso o un fracaso para él. Pero es que estaba harto de esto: Harto de girar, de grabar, de ensayar, de ver las portadas de los discos, de estar en un equipo pero que nunca le llegue la pelota, de desear que venga la luna de miel para culminar cuando ha tenido 20 años para eso, pero nunca lo hizo. Harto de no puntuar y harto de seguir cavando el agujero y excavando el nicho… y harto de que le preocupara. Y no le culpo porque es difícil mantener la pasión, pero él no se hubiera marchado. Nosotros queríamos que se fuera, que lo dejara. De hecho, estábamos esperando que nos dijera: «chicos, mi corazón ya no está aquí, ha sido una buena carrera, ¡hasta pronto!». No queríamos llegar a esto, pero él no lo hubiera hecho ni dicho.

No sentí nada cuando conduje de vuelta desde el local de ensayo esa noche, y cuando me desperté a la mañana siguiente tampoco sentí nada. No estaba «atontado» sino que me sentía como vacío, sin sentimientos más bien. Pero tres días después de aquella reunión surgió una discusión en el local sobre lo contradictorio que me sentía sobre ello, y lloré y no dejé de llorar.

He llorado todos los días desde entonces y para mí ha sido como una ruptura emocional, un shock en toda regla. Incluso he llorado escribiendo esto, y es que he estado jodido desde el día que lo anunciamos (hace ya dos semanas), dando vueltas hasta vomitar durante horas.

Estuve con él un par de horas el pasado miércoles, y también ayer, que es lo propio… Y no sé qué más decir ni tengo ninguna cita inspiradora para terminar esto hoy. No me voy a sentar aquí para deciros que todo va a ir bien, o que va a ser lo mismo ya que en este momento no puedo ni convencerme a mí mismo de que la cosa va a mejorar. ¿Por qué?, porque es una mierda, una puta mierda para todos los que han tratado de salvar esto, y es más jodido de lo que podáis imaginar. (Aún así) es un alivio terrible.»

Artículos Relacionados