Qué lejano queda aquel Hellalive (2003), el primer directo de una banda entonces perdida,  con un gran potencial que no parecían saber aprovechar… Machine Head se quedó sin discográfica, fichó al guitarrista Phil Demmel, y se dio una última oportunidad. Roadrunner les recontrató tras oir unas maquetas y, desde entonces, la banda de Robb Flynn vive su época más gloriosa. Este directo, Machine Fucking Head Live, es el fiel reflejo de una de las bandas punteras del heavy metal en su mejor momento, y qué momento.

Los que asistieron a la gira de presentación de Unto the Locust (2011) (hace 1 año justo pasó por España), sólo notarán una diferencia en el setlist, la inclusión del tema Who We Are, que sí que llegó a a sonar en el Sonisphere de Getafe, aunque no pudiera oírla nadie. 15 temas en el repasan su carrera al completo, aunque con mayor presencia de sus dos últimos trabajos, en especial del último, que copan la mitad del directo.

Puntuación: 9
Crítica de Tomás Catalán de
 El Lado Oscuro de la Luna


El comienzo, con los primeros temas de Unto the Locust, es de locura. I Am Hell (Sonata in C#) es un tema idóneo para salir a escena, y tiene papeletas para quedarse ahí muchísimo tiempo. Menudo cañonazo. Be Still And Konwn es uno de los grandes vencedores de esta gira. Sin ser de las que más llamaron la atención en su momento, aquí bien queda reflejado que tiene la misma fuerza que el resto, conteniendo esa dosis de virtuosismo que tanto le gusta a Flynn últimamente.

Como en sus conciertos, uno de los momentazos es Imperium, el que podría ser el gran himno de esta segunda etapa de los californianos, y el tema que convenció a Roadrunner para repescarlos. El público lo canta de principio a fin, y ojo con la potencia y agresividad que desprende,auqnue el cantante falla un poco en el último grito. No hay muchos temas por ahí igual. Llega el turno de The Blackening (2007), su más aclamado álbum, con Beautiful Mourning, otro de esos temas que hacen liberar tensiones a base de berridos, y donde la batería de Dave McClain brilla con esos cambios de ritmo endiablados.

Muchos recordarán The Burning Red (1999), uno de sus discos de más éxito pero más odiados por los fans, por el single From this Day, pero fue The Bood, The Sweat, The Tears la que se llevó la palma con el tiempo. El tiempo lo ha pasado bien, y encaja muy bien con el material más reciente. Tiene muchas similitudes con el siguiente tema, Locust, sobre todo en el estribillo. Se trata del primer single del nuevo disco, que tras una larga y misteriosa introducción del cantante, comienza en limpio, subiendo los decibelios de las guitarras, hasta caer en ese sonido tan reconocible, y que por momentos me recuerda a los riffs de los mejores Metallica. El tema se alarga hasta casi 10 minutos contando la intro de Flynn, pero es uno de mis favoritos del álbum, por su interpretación, su fuerza y cambios de ritmo constantes.

This Is The End es uno e los temas más rápidos que hayan compuesto nunca, y en la que la labor a los coros del bajista Adam Duce se hace más notable. Ashtetic of Hate es otra de esas demostraciones en que el virtuosismo, la calidad de las canciones y la originalidad no están reñidas. La pegada de McClain y la técnica de Demmel vuelven a cobrar protagonismo. La mítica Old, de Burn My Eyes (1994), es la encargada de cerrar el primer disco, con aullidos de Flynn incluidos. Su debut hizo mucho ruido en el género, y este tema tiene buena culpa.

El segundo disco tiene menos canciones, y más de los primeros trabajos. Se abre con la balada Darkness Within, sin duda la favorita del cantante de su nuevo disco, en la que también se permite un largo discurso de introducción. Es el único momento de calma que da el disco, y sin duda ha calado bien entre la audiencia. Bulldozer fue el tema más sorprendente que incluyeron en la gira, y pero es que hasta en sus momentos más bajos la banda dejó grandes temas.

Ten Ton Hammer, de su segundo álbum, es otro de los temas favoritos de los fans de sus primera época, y es el que cuando cobra fuerza… poco hay que objetar. Había dudas sobre cómo podía funcionar Who We Are en directo y… la verdad es que no debieron tardar tanto en pensarlo. Parece que hay ratos en el estribillo en que a Flynn le cuesta mantener la voz, pero es una de los mejores de Unto the Locust y acaba funcionando mejor que algunas del mismo disco.

El final es para Halo, ese temazo de The Blackening, que no debe haber amante del heavy metal en los cinco continentes que no sepa de memoria. En festivales le ha ido quitando protagonismo al gran hit de la banda desde su debut, pero hay cosas que algunos fans no permiten. El cierre es para Davidian, el tema que enloquece a todos desde que empezaron, y uno de los motivos por los que están donde están.

Si eres fan de la banda, esta recopilación en directo te va a encantar. Recoge fielmente la gira, aún activa, en los dos últimos años, y demuestra que estos tíos, cuando tienen el día, son imparables. Si no los conoces, es un buen comienzo. Hay mucho protagonismo de su último trabajo (6 de las 7 canciones), pero repasa toda su trayectoria. Ahora, a esperar que la gira vuelva a los festivales de Europa este verano.

Crítica de Tomás Catalán de El Lado Oscuro de la Luna

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