Ambientazo, rozando el sold out el de este domingo para presenciar la gira de KAMELOT presentando su último lanzamiento, así como a su genial nuevo vocalista.

Pasé con el coche poco antes de las 19:00 y la cola que daba la vuelta al edificio ya hacía presagiar que, pese a ser domingo, había muchas ganas de disfrtutar de unos KAMELOT cuyo poder de convocatoria permanece intacto pese al cambio de cantante. Finalmente fue una gran noche, sólo enturbiada a veces por el sonido, demasiado opaco sobre todo durante la banda principal, así que esta vez no pudimos disfrutar al completode todos esos matices que enriquecen su música.

Crónica de J. José Jiménez de RafaBasa.com

Y sin embargo, los death metaleros canadienses BLACKGUARD no tuvieron mal sonido del todo. Salieron a escena con las prisas de ser el primero de cuatro grupos que tienen que tocar en cuatro horas y media, mientras bastante gente aún estaba en la calle esperando poder entrar o adquirir su entrada en taquilla.

Ellos mismos recordaron que habían estado acompañando a KAMELOT en su tour por norteamérica, pese a estar bastante alejados estilísticamente de los mismos. En su corto tiempo de actuación cayeron «Firefight», «Farewell» y «The Sword» como muestra de su death metal de corte moderno, animando al respetable con la energía desprendida por sus músicos y, sobre todo, por su vocalista Paul Zinay, quien saliera más tarde a interpretar el estribillo de «March of Mephisto» junto a KAMELOT, en lo que cuatro horas más tarde sería el fin de fiesta. Cerraron con el poderoso «The Fear of all Flesh», dejando paso al siguiente grupo de la extensa velada.

Dando un radical cambio de estilo, los noruegos TRIOSPHERE salían poco después a la palestra. Desde el primer momento los encuadré dentro de un heavy metal con matices progresivos, recordandome bastante a los Queensrÿche del miniLp. Sus coros a tres voces, sobre todo en estribillos están muy bien interpretados en directo (sin ninguna pregrabación) y la banda en general suena bastante compacta y cañera. Ida Haukland (bajista y vocalista) tiene carisma, presencia y un vozarrón para el heavy metal, aunque la potencia sin control queda desbocada, y la verdad que en Madrid a la simpática vocalista le salieron gallos por doquier.

Heavy metal del bueno dando un corto repaso a sus dos discos editados y recordando su cita del año pasado junto a Sonata Arctica en Madrid, con temas de la talla de «Human Condition», «Trinity», «Worlds Apart» y «Sunraiser», promocionando también su reciente dvd grabado en Wacken.

Otros que recientemente nos han visitado son XANDRIA, concretamente este mismo año junto a Epica y Stream of Passion en la gira presentación del último disco de los holandeses. Curiosamente, aunque la duración de su concierto fue superior a la de sus predecesores, gozaron de peor sonido que ellos -y con KAMELOT tampoco terminó de sonar como debiera- quizás debido a los mayores matices, sobre todo en cuanto a orquestaciones de su música.

Los alemanes dieron un buen repaso a su «Neverworld’s End» liderados por la bella Manuela, a quien el resto de miembros ceden casi por completo el protagonismo, manteniendose en un segundo plano y preocupandose de llevar el peso musical, cediendo el escénico a ella.

Con un sonido muy mal ecualizado donde voz y guitarras apenas se apreciaban, salían con un «Valentine» que, no por la banda, quedó deslucidísimo. «Blood on my Hands» gracias a su estribillo  comenzaba a dar frutos entre la audiencia, aunque las guitarras seguían bajísimas, y así se mantendrían buena parte del show.

Tras un breve saludo en el que recordaron su visita de hace pocos meses, el poderoso «Euphoria» iba calando junto a la no menos buena «Forevermore».

Chequeando antes el nivel de canto del personal de cara a que corearan el estribillo, arrancaron con los aires folk de la preciosa «Cursed», siguiendo con la preciosa balada «The Dream is Still Alive»; ambas conformaron el momento más intimista de XANDRIA y dieron color a su actuación.

Había tiempo para poco más, no sin antes preguntarnos «do you want to bang your head?», «this is the perfect song for that», atacando con un poderoso y brutal «Soulcrusher». Finalizaron con «The Lost Elysion» dejando una muy buena sensación.

Había expectación por ver a la nueva formación de KAMELOT en directo, pues en disco ya superaron la prueba. Lógicamente, la mayoría de la atención iba a recaer sobre Tommy Karevik y comprobar cómo sería la interpretación de las canciones, con el morbo adicional de las cantadas por Kan. Siempre habrá quien difiera, y es lógico, pero creo que podemos asegurar masivamente que Tommy ha sido el reemplazo ideal. Ser el cantande de KAMELOT le sienta como un guante a su voz, imagen y escenografía. Interpretó nota por nota tantos sus temas como los clásicos, llegando sin problemas, respetando 100% las originales e incluso dando en ocasiones su toque personal, sobre todo en las notas más largas, con dibujos en la melodía y quiebros de voz sensacionales.

Todos nos veníamos arriba cuando a las 22:00 se apagaban las luces para sonar la intro y, acto seguido, «Rule the World» nos devolvía al multinacional grupo a los escenarios madrileños. «Ghost Opera», con ese toque exquisito que muy pocos aportan a su música, con unos matices, coros y orquestaciones impresionantes, no tardaría en hacer aparación.

Pequeño parón para presentarse, decir que estaban muy contentos de haber tocado en Barcelona, Lorca y ahora Madrid y querían hacer una buena fiesta entre todos. Además, me encantó el detalle del jefe Youngblood tomando el micrófono para presentarnos a Tommy. «The Great Pandemonium» seguía con el repaso a su pasado más reciente, en un comienzo de concierto que me gustó, aunque sí es cierto que se echó en falta algún tema algo más matador para abrir.

«Veritas» sería la primera de «Silverthorn» en caer, con una de sus dos coristas enfundada en un abrigo blanco con capucha adueñandose del escenario junto a Tommy en un gran dueto.

Pero lo que terminó de levantar el entusiasmo fue el primero de los temas clásicos, un «Center of the Universe» enorme donde a Thomas se le denotaba una sonrisilla como diciendo «mirad de lo que es capaz este vocalista». Y es que Tommy lo bordó de principio a fin, dando el máximo en el singular estribillo.

Vuelta al disco «The Ghost Opera», del que tocaron tantas canciones como de su última obra, lo que denota la estima que le tienen al mismo, de mano de «The Human Stain», para después arrancar con el baladón de «Silverthorn» llamado «Song for Jolee»; preciosa interpretación de Karevik (aunque sobre todo en los dos primeros estribillos de la parte lenta hubiera prescindido de las voces pregrabadas, ya que le dieron un toque demasiado artificial) y un gran fuego de luces, pese a lo estrecho de La Caracol, inundándonos con unos rayos blancos sobre fondos morados y azules.

Comenzamos con el primero de los solos, en este caso el de batería para corto lucimiento de Casey Grillo, retomando con el pelotazo «When the Lights are Down», en el que sufrimos unos cuantos acoples de voz. Ni qué decir tiene que la gente se volvió a venir arriba, aunque personalmente me quedo con el siguiente momento, en el que tras un pequeño juego de voces con el público, la banda y más concretamente su cantante estuvieron enormes en «Sacrimony (Angel of Afterlife)», ¡qué gran tema y con qué pasión lo defendieron!

Nuevo momento de relax con la balada «Seasons End» en la que instaron al público a cantar el último de sus estribillos. Tras ella, llegó el momento del solo más interesante de la velada, el de un Oliver Palotai que es no sólo un gran teclista, sino un virtuoso del piano, deleitando al público a base de arpegios y terminando con el sintetizador emulando el estilo de las bandas sonoras acompañado de la contundencia de Grillo.

«Forever» volvía a retomar el pulso como el himno que es, pasando Tommy la prueba con nota, dándolo todo y demostrando el por qué ha sido el elegido.

Tras un breve paréntesis, un nuevo solo, en esta ocasión el de bajo, nos introducía al inmortal «Karma»; sencillamente enorme. Vuelta al nuevo álbum con «Torn», que es otro temazo como bien quedó constatado, para terminar a lo grande con «March of Mephisto», donde salieron sus dos vocalistas femeninas ataviadas como ángeles negros a hacer el performance de las percusiones al comienzo.

Sin duda, gran concierto, donde nos han despejado la duda sobre la nueva formación, demostrando que tenemos KAMELOT para rato. Algo corto, eso sí, pues tres solos en hora y media de reloj, pues la verdad que podrían haber quitado alguno y tocar algún tema más. Pero sin duda, nos quedamos con las buenas sensaciones vividas y, sobre todo, prueba superada para un Tommy Karevik al que aún le falta desarrollar su personalidad 100%, pero a buen seguro dará mucho y muy bueno que hablar.

Crónica de J. José Jiménez de RafaBasa.com