Ayer martes la banda más caliente del mundo visitaba Madrid por tercera vez en su historia demostrando una vez más que en lo que a rock y espectáculo se refiere, siguen siendo los mejores.

Durante algo más de dos horas, el mítico cuarteto consiguió con creces lo que siempre han predicado como su máxima, lograr que todo el mundo se olvide de su vida el rato que están ellos en el escenario. Hay que decir que tenían la batalla prácticamente ganada antes de empezar, porque la expectación y el ambiente que había en los alrededores del recinto cuando todavía quedaban seis horas para el comienzo de la actuación era enorme, pero creo firmemente que KISS conquistaría a la audiencia más fría del planeta.

Crónica de Antonio Cerezuela de RafaBasa.com

Todo estaba preparado a la perfección, dos grandes telones con el escudo de la Kiss Army adornaban los laterales del escenario, y en las dos pantallas de vídeo podía verse ya el logo del grupo.

A las siete y media en punto comenzaban los teloneros, la banda del ex- HELLACOPTERS Nicke Andersson IMPERIAL STATE ELECTRIC, quienes ante el desconocimiento generalizado, realizaron una actuación sólida y bien trabajada, pero algo carente de pegada, sobre todo al principio.

No puedo contar demasiado sobre el grupo ya que desconozco su recién editado primer LP, pero tengo que decir que me esperaba algo un poco más potente, con más Punk, elemento que en los primeros temas de la actuación, los cuales tenían notorias reminiscencias de la época más roquera de THE WHO, brillaba por su ausencia. No obstante, a medida que avanzó el concierto, la cosa mejoró bastante, y la potencia y el Punk terminaron llegando. De hecho, creo que a pesar de a pesar del papelón que supone telonear a una banda del tamaño de KISS, consiguieron dejar un buen sabor de boca. Aunque no os puedo decir los nombres, el cuarteto contó con dos invitados durante su actuación, un cantante y un guitarrista en diferentes momentos, y hay que destacar sobre todo al segundo, ya que supuso todo un revulsivo para la banda. Para concluir, imagino que en una sala con su público, IMPERIAL STATE ELECTRIC serán una banda mucho más impactante.

Tras sonar LED ZEPPELIN y THE WHO se apagaban las luces ante el estruendo del atestado palacio, y en las pantallas de vídeo aparecía una bola del mundo que iba aproximándose hasta centrarse en Madrid. Ya en la ciudad, unos KISS gigantes paseaban por ella fundiéndose la imagen con una enorme explosión, apareciendo el grupo en el escenario elevándose por detrás de la batería y pasando por encima de ella en una plataforma que les dejó al frente. Abrieron con «Modern Day Delilah» del último disco, para mi la peor canción de «Sonic Boom», que desmereció ligeramente la entrada del grupo. No obstante, a nadie pareció importarle ya que el público comulgó con la banda desde el primer momento del concierto, y el nimio borrón quedó rápidamente olvidado cuando acometieron «Cold Gin», metiéndose irremisiblemente al público en el bolsillo y convenciendo al mayor de los escépticos, si es que había alguno.

A partir de aquí todo fue como la seda, el escenario estaba adornado con una enorme pantalla de vídeo a modo de telón, situándose la batería sobre una plataforma que en el frontal llevaba un logo luminoso de KISS. A los lados había varias filas de pantallas cuadradas en las que proyectaban imágenes según el tema que tocaran, aunque tengo que decir que cuando no había vídeo, parecían los cuadrados que se ponen delante de los músicos en las Big Bands. Se completaba con dos enormes provocadores a los lados perfectos para los baños de multitudes de Paul Stanley.

Aunque desde el principio quedó claro que la voz de Paul Stanley no pasa por su mejor momento, el histriónico cantante fue mejorando a medida que iba calentando, y consciente de sus dificultades, hizo todo lo posible por adecuar los temas a sus capacidades, consiguiéndolo en la mayoría de las ocasiones.

Las explosiones y los fuegos se sucedían en el escenario, mientras clásicos como «Let Me Go Rock n´Roll», «Firehouse» o «Deuce» atronaban a todos los asistentes. El siguiente tema del nuevo disco fue «Say Yeah!», y al contrario que «Modern Day Delilah», esta fue disfrutada por todos los allí congregados y demostró ser una perfecta composición para el directo.

Después de la referencia a «Sonic Boom» y «Deuce», llegó una de las sorpresas, «Crazy, Crazy Nights», la cual fue ampliamente coreada a pesar de la desafortunada interpretación de Paul Stanley. Tras un fantástico «Calling Dr. Love», el ex- BLACK N´ BLUE Tommy Thayer cantó «Shock Me» con bastante acierto para después acompañar a Eric Singer en la introducción de su solo de batería. La plataforma de la batería y el provocador derecho con Tommy Thayer encima se levantaron provocando un rugiente clamor y una sucesión de móviles en alto. Como «Modern Day Delilah», el último tema de la noche extraído de «Sonic Boom» «I´m An Animal» no consiguió encandilar demasiado al personal. Imagino que la incluyen en el repertorio para que Gene Simmons cante algún tema suyo del citado nuevo álbum, pero creo que podían haber elegido cortes mejores, «Russian Roulette» y «Yes I Know (Nobody’s Perfect)» son dos buenos ejemplos.

La dinámica volvió tras el solo y «I´m An Animal» con «100.000 Years», la cual dio paso a uno de los momentos más esperados de la noche, el solo de bajo. Ni que decir tiene que esta parte de la noche no es protagonista por la maestría técnica de Simmons con su instrumento, si no porque es uno de los puntos álgidos del espectáculo. Tras escupir sangre entre explosiones y bajo un cuidado juego de luces, Simmons voló hasta situarse sobre el puente frontal de la iluminación para cantar un celebrado «I Love It Loud». «Love Gun» también fue recibida con gran regocijo y Stanley nos obsequió con una interpretación a capela bastante aceptable previa a la ejecución del tema. El momento Stanley seguía con «Black Diamond», que aunque fue cantada por Eric Singer, el vocalista y guitarrista fue el absoluto protagonista moviéndose por todo el escenario con su característico estilo, y levantando de nuevo al público intercalando un fragmento del «Whole Lotta Love» de LED ZEPPELIN en la introducción del tema. Al apoteósico final de «Black Diamond» le sucedió un exitoso «Lick It Up», el cual fue precedido por un fragmento de «Forever» interpretado por Paul Stanley a la guitarra acústica.

Entrábamos en la recta final de una noche sensacional, y por supuesto y como no podía ser menos, «Detroit Rock City» sonaba con la concurrencia totalmente alborozada.

Una versión acústica de «Beth» con Singer a la voz al frente del escenario dio un poco de cuartel antes de encarar el tremendo final, que fue toda una fiesta desde la primera nota de «Shout It Out Loud».

No obstante, todavía quedaba otro momento importante de la noche, la tirolina en la que Paul Stanley se desplazaba para cantar «I Was Made For Loving You» en medio del público. El frontman se situó sobre una plataforma circular puesta al lado del control de sonido y luces, y dando vueltas cantó «I Was Made For Loving You» para el deleite del personal; huelga decir que el single de 1979 fue uno de los temas mejor recibidos de toda la noche. Todavía quedaban dos canciones muy especiales, la segunda sorpresa y la clausura de tan magno evento.

El regalo fue la versión de ARGENT «God Gave Rock N´ Roll To You II», durante la cual pusieron imágenes de las diferentes etapas de la carrera de KISS, prestando especial atención al fallecido batería Eric Carr, algo comprensible teniendo en cuenta que este fue el último tema grabado por el malogrado músico. Ya solo quedaba el inevitable «Rock And Roll All Nite», que puso un colofón perfecto a una velada sensacional mientras el confeti inundaba el Palacio de los Deportes y el escenario rezumaba todo su esplendor. Paul Stanley terminó rompiendo su guitarra mientras los provocadores y la batería volvían a estar en lo más alto y se sucedían explosiones, llamaradas y fuegos de artificio.

Por supuesto no faltó el número del fuego de Simmons en «Firehouse», ni la guitarra voladora de Thayer, aunque ya no hacen lo de la pastilla humeante.

El sonido en general fue bastante bueno durante todo el concierto, también durante IMPERIAL STATE ELECTRIC, y todo el mundo recibió lo que había venido a buscar, dos horas con los maestros en llevar el circo al rock, KISS. Ni las en ocasiones largas charlas de Stanley ni los a veces cansinos solos consiguieron apagar las ganas de disfrutar un concierto de esta índole como se merece, y el cantante y guitarrista demostró ser un frontman y un agitador de masas a la altura de los habitualmente idolatrados David Lee Roth u Ozzy Osbourne.

Puedo reconocer no ser demasiado objetivo porque KISS siempre han sido una de mis bandas, pero no se va a un concierto de KISS para buscar carencias instrumentales, ellos no están donde están por su habilidad como músicos y nunca lo han ocultado, y es innegable que lo que prometen, lo cumplen al 100%, por lo que, sobresaliente. Una vez más, grandes, muy grandes.

Texto: Antonio Cerezuela

Aquí tenéis el repertorio:

  1. Modern Day Delilah
  2. Cold Gin
  3. Let Me Go, Rock N’ Roll
  4. Firehouse
  5. Say Yeah
  6. Deuce
  7. Crazy, Crazy Nights
  8. Calling Dr. Love
  9. Shock Me
  10. Solo de batería de Eric Singer
  11. I’m An Animal
  12. 100,000 Years
  13. I Love It Loud
  14. Love Gun
  15. Black Diamond
  16. Lick It Up (con fragmento de «Forever» al principio)
  17. Detroit Rock City
  18. Beth
  19. Shout It Out Loud
  20. I Was Made For Lovin’ You
  21. God Gave Rock ‘n’ Roll to You II
  22. Rock And Roll All Nite