Sábado por la noche, buena compañía y unas buenas cervezas en concierto, ¿qué más se puede pedir? Pues que la banda esté a la altura, dé un buen espectáculo y consiga crear una buena fiesta, y doy fe de que todo ello sucedió la pasada noche del sábado en la capital en una céntrica sala rebautizada como Rock Kitchen para los conciertos.

Una sala que tiene un buen escenario bastante alto en relación al foso, pero que en sus alzados laterales es una odisea encontrar una posición desde la que poder ver sin tener que esquivar las columnas ni los bafles colgados en las mismas.

Crónica de José J. Jiménez de RafaBasa.com

De camino, vistazo a la zona de merchandising, donde los fans podían adquirir camisetas bastante curradas así como los últimos lanzamientos de ANGELUS APATRIDA en vinilo y cd (con unas ediciones de los primeros bastante buenas, por lo que pude apreciar), mientras el público iba llegando hasta completar una muy buena entrada, ante la que la banda no tuvo sino palabras de agradecimiento, recordando la época difícil que estamos atravesando y mostrando su reconocimiento hacia la gente que había decidido invertir su dinero en asistir aquella noche.

Dos horas de concierto, sin banda telonera, donde con una lógica presencia de «The Call» que era el álbum que venían a presentarnos en esta gira, dieron repaso a toda su discografía. Sonido nítido y atronador durante el primer acorde de la noche que tuvo su repercusión en la reacción del público.

Y es que reconociendo que un servidor no es fan acérrimo de los de Albacete, hay que ser objetivo en cuanto a que la forma en la que mueven al público es alucinante; ¡hacen de el lo que quieren! Desde el primer momento, Guillermo indicaba con gestos que quería formar un circle pit y acto seguido los fans se metían en el empeño. Los pogos, subidas a escena y headbanging estuvieron presentes durante los ciento veinte minutos de actuación y las primeras filas eran un hervidero, desde el que por cierto, mi compañera Marta estuvo cámara en ristre haciendo muchas de las fotos que acompañan a estas palabras.

A las nueve en punto de la noche daba comienzo todo, con los primeros acordes de «You Are Next», yendo a machete desde el primero momento. Los primeros temas fueron el primer gran repaso a su última obra, siguiendo a «You Are Next» «At the Gates of Hell», «It’s Rising!» (en la que basaron la portada de «The Call» según explicarían) y «Violent Dawn» con unas primeras filas especialmente frenéticas. Es increíble porque no todas las bandas tienen esa respuesta a sus primeros temas, y es que ANGELUS APATRIDA demostraron que pueden presumir que pueden tocar de sus últimos discos generando la misma reacción que con los de los primeros.

Gran puesta en escena del cuarteto, sonando como un cañonazo en todo momento, con un Guillermo Izquierdo haciendo de perfecto frontman, David Álvarez viviendolo y sacando lo mejor de su guitarra, Víctor Valera con una pegada brutal y José Izquierdo muy activo, participando en coros y dobles voces.

Primer vistazo al resto de su discografía con «Of Men and Tyrants» donde vimos al primer espontaneo subirse al escenario para lanzarse a la piscina humana de brazos en alto que le esperaban. Con toda la sala manteniendo en alto el dedo medio de la mano, arrancaron «Never Forget». «Blood on the Snow» nos devolvía a «The Call» para acto seguido volver la vista a «Clockwork» con su tema homónimo. «Hereditary Genius» en unas tesituras más speed hizo mover la cabeza a todos, tema que por cierto, me recuerda muchísimo a «The Shortest Straw» de Metallica.

«Corruption» con dedicatoria especial a políticos y banqueras fue el grito de la noche, con banda y público cantando la palabra título enrabietados. «Give ‘Em War» fue usada para «estrenar» la sala ya que era la primera vez que tocaban en ella haciendo que los del foso hicieran un pasillo central; increíble el juego que dan a su gente, la forma de animarlos, sin dejar decaer la fiesta en ningún momento…

«The Thornmaker» y «The Misanthropist» pusieron de nuevo sobre la mesa que temas más o menos viejos obtienen respuesta unánime, pasando al despiporre total con la festiva «Fresh Pleasure» con la que Guillermo dio de beber de su cerveza a las primeras filas.

Dedicada a las mujeres en toda la extensión de su significado y en contra de los maltratadores cayó «Killer Instinct», dando paso a una frenética versión del «Be Quick or Be Dead» de Iron Maiden. «In the Heart of Nations» pondría el punto y a parte ante el más que merecido bis que comenzaría igual que «Clockwork» con la introducción «The Manhattan Project» y la rapidísima «Blast Off» con la que nadie podía estar sin moverse en la Rock Kitchen.

La pesadísima «Free Your Soul» (todo un homenaje musicalmente hablando a Testament) siguió con un bis larguísimo, donde la banda no parecia querer terminar y el público menos aún. Con dedicatoria especial a la Iglesia católica, «Legally Brainwashed» caía como un mazazo especialmente bien recibido.

Recta final, ahora sí, de la mano de «Versus the World» y  la declaración de intenciones «Thrash Attack» dedicada a todos los que allí estábamos participando de la fiesta que los albaceteños nos traían hasta Madrid, con la promesa de tomarse algo junto a todos los que se pasaran por las zonas de marcha habituales en la capital, pues esa noche no sólo terminaría en ese momento.

Conciertazo en toda regla, viendo las caras de la gente mientras salía de la sala sudorosos, algunos incluso magullados pero todos felices ante la descarga de adrenalina sufrida.

Es encomiable el esfuerzo de ANGELUS APATRIDA para con sus seguidores, llegando a las dos horas de duración, incluso apurando hasta el último minuto del horario de la sala para estar con sus fans, así como superando ampliamente la veintena de canciones. Todo un ejemplo a seguir para otras muchas bandas, incluso algunas que llevan ya varios años consolidadas a nivel mundial.

Crónica de José J. Jiménez de RafaBasa.com