Una banda como OBÚS no tiene que reivindicar ni demostrar nada a estas alturas pero esto no quita para que el hecho fuera que, en un día especial, La Riviera estuviera prácticamente hasta los topes para celebrar con Paco, Fortu y compañía sus 30 años de historia. Y todo salió a la perfección en un concierto de esos para enmarcar y que, por si alguien estaba despistado, quedó registrado para la posteridad en un DVD de próxima aparición.

Crónica de David Esquitino de RafaBasa.com

 

El concierto se presentaba sin teloneros y se anunció como un show especial, largo y con varios invitados que le darían color al que ya de por sí era un concierto muy atractivo como fecha subrayada en esta gira actual de 30 aniversario en la que están inmersos OBÚS. Pues bien, efectivamente tuvimos un concierto espectacular de dos horas y cuarto, repartido en dos partes (división que además hicieron coincidir a propósito de alguna manera con dos «diseños de escenario» diferentes, como nos habían anunciado en la interesante entrevista con Rafa de hace algunos días), y además enfocado de maravilla en el sentido de ir incluyendo los invitados totalmente mimetizados y supeditados al show de OBÚS y no al revés.

Además, tras el show tuvo lugar la entrega del disco de diamante por los más de un millón de copias vendidas de toda su carrera, ante la emoción de un Paco y Fortu que acabaron llorando ante el aplauso y reconocimiento más que sincero y emotivo de todos los presentes.

Y dicho esto, que creo que era de recibo comentarlo, vamos a hablar del conciertazo que nos ofrecieron OBÚS en Madrid el pasado sábado. Como decía, la sala estaba llena y además con público muy variopinto, desde viejos roqueros de toda la vida (incluso algunos de los que se nota a la legua que ya se mueven a pocos conciertos, o al menos no son habituales del circuito de rock duro de la capital, por no ser tan rudo) hasta gente más joven que se han enganchado a la banda en los últimos tiempos. Sobra decir, porque lo hemos hecho muchas veces ya últimamente, que el estado de forma de la banda es impresionante, espectacular, tocando y sonando con una seguridad, contundencia y rollo que te dejan con la boca abierta. Pero aún así lo voy a hacer, y más tratándose de una ocasión especial en la que todo tenía que estar a la altura y la banda estuvo inconmensurable.

Tanto Fernando Montesinos y Carlos Mirat (¡qué bueno es este tío, puro espectáculo en acción!, no me cansaré de decirlo) por un lado, como los protagonistas Paco y Fortu, estuvieron perfectos, seguros y nada atenazados por los nervios. Y eso que Fortu no estuvo tan gamberro como otras veces, quizás centrado 100% en hacerlo perfecto, que lo hizo, y sobre todo concentrándose en cantar como lo que es, posiblemente nuestro mejor cantante y frontman de heavy rock. De hecho, no escatimó ni un sólo grito, ni una subida, ni un juego vocal… increíble a sus 58 años (y sin equivocarse en ninguna letra esta vez, ¡bien por Fortu!). Por cierto, me quito el sombrero una y otra vez ante la personalidad de la guitarra de Paco, dándole a todos los temas ese sonido marca de la casa, el feeling y toque roquero y macarruzo que sólo él sabe darle… y que se te mete hasta el tuétano y te obliga a moverte a su ritmo sí o sí. Y es que a ver cuándo se le reivindica como uno de nuestros mejores guitarristas, que no suele aparecer en las «listas» de turno y creo que efectivamente es hora de darle todos los galones y halagos que se merece.

A las 20:45 se abría el telón rojo y comenzaban a tope con el «Corre mamón» y siguiendo un poco con el guión de los conciertos de esta gira en la primera parte del concierto, sonando como un cañón (por cierto, excelente el sonido durante todo el concierto, exceptuando si acaso los primeros compases hasta que todo quedó rápidamente ajustado, y con luces muy llamativas en todo momento) y con ellos «posando» desde lo alto del escenario poniendo de relieve que el heavy metal también es pose y actitud, ¿quién dijo que no? «Más que un Dios», muy bien recibida y sin sonar tan bruta en directo, y «La raya» seguían marcando el inicio del concierto (¡cómo me gusta eso de «(…)rayas morales para limitar según algunos lo del bien y el mal» (…)!) y ya iban poniendo de relieve que hoy todos íbamos a una y es que el público no paró de cantar y bailar un sólo segundo, poniéndole a ellos los pelos de punta en más de una ocasión… Es que impresiona ver a toda una sala de 3000 personas cantando al unísono un tema, e imagino que viéndolo y escuchándolo desde el escenario más.

«Autopista» y «Necesito más» sonaron imperiales y seguíamos con el concierto muy, muy arriba, y más cuando nos ofrecieron la dupla más heavy de todo la noche, con ese «El que más» y «Pesadilla nuclear» imprescindibles y demostrando que lo de bajar tonos y velocidad a los temas originales obviamente no va con ellos… y más si tienes a un tío como Carlos Mirats dándole caña a los temas desde atrás. Tras los temas «rompecuellos», era el momento de un poco de relax con «Dame amor» con Fortu cantando con todo el feeling y morro habitual del mundo, y más cuando le tiraron dos sujetadores desde el público, que recogió y se colgó rápidamente, ¡por supuesto! En el capítulo de las sorpresas en el set, aparte de que el propio repertorio fuera más largo de lo habitual y que incluyeron dos o tres temas del último disco que no tocan habitualmente, hay que apuntar ese «Viviré» que han recuperado con acierto, y que remató Fortu con una perla rotunda como es que «la universidad es la calle». Otra de las imprescindibles es «Juego sucio», atronadora y directa como nunca, y además con Fortu cantando subido en la batería y apuntándonos con el dedo acusador: «Tú que todo lo quieres saber, no sabes lo más importante…», aunque los que estábamos en el show sí lleváramos el mismo rollo en la sangre.

Tras esto iba a comenzar un poco la segunda parte del concierto, e hicieron una pequeña parada para hacer el cambio de «escenario» comentado, y es que retiraron el gran telón de fondo con la nueva calavera con rosas sobre fondo rojo que les está acompañando en esta gira, además de los respectivos laterales con ese icono tan atractivo de 30 aniversario que les han diseñado recientemente, para ya mostrarnos su escenografía habitual de las balas, las pasarelas y su logo metálico y en relieve de toda la vida. Entonces, para abrir la «segunda parte» del show apareció un teclado por un lateral (con los dos técnicos de escenario de OBÚS ataviados con unas vistosas máscaras diabólicas rojas) en el que aparecían los primeros invitados: Filtheau (SILVER FIST, BURNING KINGDOM y CUATRO GATOS entre otros) y el violinista Vesko Kountchev (ex ÑU y al que le teníamos bastante perdida la pista), que nos introdujeron la segunda gran sorpresa de la noche para una preciosa «Complaciente o cruel» que además Fortu «adornó» con su impagable chupa azul/leopardo y sombrero a juego. Aunque «el del cañón» (de luz) se retrasó un poco en iluminar a Fortu (ante las risas del respetable tras el acertado toque de atención del jefe), fue un momento único con toda la sala cantando mientras Fortu alucinaba antes de que el resto de la banda entrara ya para la parte final del tema, ¡genial!

Para «Él es rock n´roll», apareció Carlos Tarque de M-CLAN, derrochando vozarrón, como en el disco, y es que ¡vaya dos cantantes juntos (cada uno en su estilo) y cómo sonó el tema!, toda una lección magistral de rock n´roll por parte del señor Laguna. Después de una larga intro roquera para que Fortu pudiera cambiarse de ropa (ahora con pantalones y chupa vaquera con remaches de leopardo), era el momento de irnos a levantarle el dedo corazón a la mismísima Muerte, que todos cantamos y coreamos con ganas, por supuesto, un «Te visitará la muerte» espectacular como preámbulo a otro de los supercañonazos del concierto. De hecho, es curioso como «Qué te jodan» se ha convertido en uno de sus 4 o 5 clásicos más rotundos sin duda, y en La Riviera sonó como pocos temas he escuchado en esta sala, ¡ésta sí que suena que atruena! (y Fortu reiterando que, efectivamente, no está ni gordo ni calvo sino en una forma excelente… y cantando sencillamente perfecto, no puedo decirlo de otro modo). Para «Dinero, dinero» salió Fito y lo cierto es que lo hizo muy bien, y no hay nada que reprochar al respecto porque el bilbaíno demostró que, cuando quiere, sigue teniendo rock n´roll en su cuerpo. Y se cantó y tocó el tema prácticamente entero cuadrando perfectamente su rollo con OBÚS, las cosas como son (y Fortu acabó cantando en la barra mientras daba buena cuenta de un merecido whiskito).

«Sólo lo hago en mi moto» sonó a continuación y de nuevo Fortu demostrando que está a un nivel superior, ¡cómo la cantó! Y mientras seguía animándonos a ritmo de sus habituales latiguillos que tanto nos gustan: «¿y esas palmas qué?», «¿estáis cansados?», ¡me la pone morcillona!«… Para «Vamos muy bien» siguió la fiesta y además conformando uno de los momentos álgidos del show con Óscar de LUJURIA, Yosi de LOS SUAVES, Julián de SINIESTRO TOTAL, Brigi de KOMA (con camiseta de los hardroqueros DYNAZTY, por cierto) y Silver de MURO, cantando partes del tema y haciendo coros, sobre el escenario… Y es que ya digo que llevaron muy bien el tema de los invitados durante toda la noche, sin que quedara forzado, OBÚS los fueron integrando en el show según el tema y ya digo que les quedó perfecto a este respecto (y encima fue bonito ver a gente menos habitual en estos «saraos» como Yosi o Julián Hernández de SINIESTRO TOTAL, para los que obviamente la canción es tan especial).

Seguíamos adelante con temazos y otro de los recuperados fue «Sin dirección» (de un infravalorado «Segundos fuera») que sonó super roquera y realmente con un toque muy macarra en la guitarra de Paco. Para «Mal rollo» era obligado que aparecieran el DUO KIE (que de hecho venían de tocar en la Heineken, y es que empezaron antes su show para poder llegar después a la Riviera a cantar con OBÚS, algo que les honra). Y bueno, la polémica de siempre, que es verdad que nos resulta difícil aceptar estas uniones un poco extrañas pero lo cierto es que el tema en directo sonó muy bien y los tíos son unos perfectos animadores y animales de escenario, aunque a algunos nos resulte muy fuera de lugar ver a Fortu tratando de imitar gestos y poses de rapero malencarado. «Cállate», el tema que da título al nuevo disco fue el puente para llegar a la parte final del concierto, algo excesiva y alargada como ahora comento, pero que comenzó de lujo con ese «Va a estallar el OBÚS» que obviamente bailó hasta el apuntador y la chica de las chucherías de la entrada a los baños de la sala.

A partir de aquí comenzó el show final, como fin de fiesta que ya digo que me pareció un poco excesivo y que muchos hubiéramos preferido que hubieran hecho de otra manera o que al menos hubieran caído dos o tres canciones más en vez de los casi 25 minutos de la pertinente presentación de los músicos, batucada habitual y juerga final con bailarines/gogós (que una era una de las hijas de Fortu, por cierto…), sacando gente del público y con todos los invitados sobre el escenario. Finalmente el remate vino de la mano de la obligada «Esta ronda la paga OBÚS» (aunque esta vez no se invitaron, ¡lástima!) con el escenario lleno de gente, con Glory de GUADAÑA y Denyse Sánchez, entre otros, cantando con Fortu y fin de fiesta con globos y confetti incluidos, mientras poco a poco se marchaban los invitados para dejar a los protagonistas recibir el más que merecido aplauso por una noche maravillosa mientras la banda sonora de «Piratas del Caribe» ejercía de acertada outro antes de la entrega del disco que comentaba al principio.

En definitiva, gran noche de heavy rock, de homenaje y de concierto más que divertido que creo que quedará perfectamente reflejada en el DVD de turno que se editará como testimonio de esta gira de 30 aniversario en pocos meses. Una noche muy, muy grande para el rock duro en nuestro país. Grandes OBÚS, ¡enhorabuena!

Crónica de David Esquitino de RafaBasa.com