Dependiendo de lo creyente que uno sea, la semana santa es vivida de una manera totalmente distinta. Para muchos no cobra un mayor significado que el de disponer de unos días de vacaciones para disfrutarlos con la familia, pareja o amigos, en cambio otros la conciben como una fiesta religiosa, una tradición católica a seguir, debiendo pervivir en el tiempo.

Crónica de Mikel García de Insonoro.com

 

 

En esas fechas nuestro país se llena de procesiones, devoción y ritos, todo lo contrario pasa con las actividades musicales que escasean, en gran medida, por razones obvias, la fundamental ¿Es rentable hacer un concierto en esas fechas? Mi opinión es que no, resulta altamente arriesgado, mayormente porque el aclamo de público va ser menor de lo habitual, puesto que en nuestra sociedad prima la fiel costumbre de descansar por esas fechas, recuperar fuerzas, desconectar de la rutina diaria, cambiando si es posible de aires.

Este año se presentaba algo más animada y provechosa. El lunes de Pascua arrancaba la gira española de los brasileños Sepultura en tierras navarras, una opción más que considerable porque no todos los días a uno se le presenta la oportunidad de ver cuatro excelentes bandas sobre un mismo escenario, sobre todo a los madrileños Hamlet acompañando a la mejor banda de Thrash Metal de la historia.

Ya desde la apertura de puertas, la cual fue a una hora bastante temprana e inusual, cinco y media la tarde, la asistencia de público era más que notable, incluso en cierto modo elevada si lo comparamos con otros eventos del mismo calibre, en los que siempre comparece poco público con el fin de presenciar a los teloneros. ¡Algo que nunca entenderé!

Nada mejor que comenzar la tarde-noche con una banda salvaje y que desatará las primeras hostilidades, Armed For The Apocalypse, cuatro músicos provenientes de california con una fuerza descomunal y destripando sus mejores intenciones.

Una combinación letal de sonidos doom y hardcore, fibrosa y rabiosa a más no poder. Treinta minutos fulminantes, manteniendo un control exquisito de la situación, alimentando el interés del personal, que poco a poco fue reaccionando ante tal empuje y agresividad, en trallazos del tipo de “We Fell From The Bottom”, “The Demon Who Makes Trophies Of Men” y “A Collapse”.

Tal era la dureza de la pegada de Nick, corriendo el peligro de venirse todo abajo, que en un par de ocasiones tuvo que salir uno de sus técnicos para sujetar la batería, eso si, se decanto por un remedio bastante casero, unas cuerdas, solventándose con moderada efectividad puesto que si hubieran tocado mucho más, eso no hubiera aguantado ni de coña.

Tras este primer asalto que supuso un golpe seco de fuerza y precisión, llegaba otro hueso de roer, los madrileños Hamlet, eran palabras mayores, una formación fiel a sus principios pero en evolución constante, siempre entregados a sus seguidores y totalmente profesionales en vivo, uno de esos conjuntos que no te cansas de ver y escuchar y que nunca defraudan.

Como solo contaban con unos 40 minutos más o menos se sacaron de la manga un set list matador, haciendo hincapié en solamente dos trabajos, en su actual disco “La Puta y El Diablo” y como no, en el impecable y nostálgico “Revolución 12111”, provocando una reacción rabiosa de cierto sector del público, que hizo subir la temperatura de la sala, algo parecido a como si estuvieran en la intemperie intentando combatir el frío.

Un escenario reducido, el cual les dificultaba moverse a sus anchas y un sonido impropio de ellos, con bastantes acoples, no fueron factores determinantes, impidiéndoles ofrecer un recital de esos en el que uno duda de que haya una formación con capacidad por lo menos para igualarles. 

“Egoísmo” fue el primer tema de la noche confirmando esos credenciales, que han servido para ser seleccionados como uno de los grupos acompañantes de los brasileños y también con los que aspiran a convertirse en algo más grande de lo que ya son. Molly una vez más moviendo a su antojo los hilos de la nave, con su inigualable voz y pidiendo cesantemente la colaboración del público y recordando que la gira había arrancado en ese mismo lugar hace un año, con igual suerte.

Estábamos viviendo un puro, rabioso y furioso metal con el enorme nivel que desprendían en temas como “El Hábil Reino Del Desconcierto”, “El Traje del Muerto”, “La Tentación” o “Siete Historias Diferentes”, tanto Luis como Alberto (Al que cada vez se le ve más integrado) se saciaban recreándose en riffs enrevesados y de estructura compleja, alternándose sus posiciones en ocasiones.

Para sorpresa de todos se dejaron en el tintero su frenética y torbellina “Jodido Facha”, en beneficio, rescataron un par de temas que hacía tiempo no interpretaban, “Creerse Dios” y “Habitación 106”,  esta última recuperada para esta gira tan especial, en la que el líder se lamentaba de los numerosos acoples que habían sufrido durante parte de la actuación.

¡Grandes con mayúsculas! 

A continuación y tras otro rápido cambio de backline era el turno de los veteranos Crowbar, una banda que lleva 21 años pateándose los escenarios con una propuesta algo pesada resultando en ocasiones intragable, una fusión del doom metal con el hardcore punk, caracterizada de extremadamente lenta para mi gusto.

Tardo el grupo en animar a la gente y el ambiente se relajo en exceso, principalmente por la desproporción notoria  en las densidades de los temas y las excesivas parrafadas de su cantante Kirk Windstein, algo que acabo siendo cansino, supongo que su intención era la de ser afable con el público pero lo que no se daba cuenta es que en este país muy pocos saben ingles o si lo hablan a veces no entienden por el acento o el significado literal de los comentarios.

Podríamos destacar de su repertorio “I´m Forever”, “High Rated” y “Planets”, momentos puntuales en los cuales pisaron el acelerador, rompiendo con esa calma y baja afinación predominante, generalmente.

Un concierto de Sepultura es una cita ineludible para cualquier buen fan del verdadero metal. Si uno es devoto, ,desde los orígenes de su existencia, al soberbio potencial de la banda, era imposible que renunciase a perderse esa nueva convocatoria.

Músicos que les sobra agallas y pasión por el oficio, salen a escena, se pegan dos acordes y es como si estaríamos ante una bola de demolición y fuéramos nosotros sus verdugos, un tipo de rascacielos a destruir.

La maquinaría es imparable, una inmensa jauría de vatios, un evento de proporciones colosales, que te hace palpitar por el grado de intensidad, personalidad y calidad que imprimen sus músicos. Aunque en esta ocasión hemos de señalar que el combo estuvo menos comunicativo de lo normal, si lo comparamos con su anterior actuación en la Rock Star de Barakaldo, hace casi 8 meses, la primera tanda de temas «A-Lex», «Moloko Mesto», «Arise» y «D.E.C» fue atacada a toda pastilla, sin mediar palabra, ni para realizar el oportuno saludo, daba lo mismo los temas sonaban demoledores, sonidos limpios e impecables que nos permitía apreciar con toda claridad esa filigrana de sonidos , percusiones y ritmos a una velocidad desesperada.

Es alucinante contemplarles arriba de un escenario, disfrutan como pocas agrupaciones y lo mejor de todo es que logran trasmitirlo a sus seguidores. Cada tema iba siendo ambientado con un juego de luces secuencial y acorde a la intensidad y ritmo, luces rojas mayormente en pasajes crudos y aplastantes y azules cuando se enzarzaban en matices más de percusión.

La velada estaba resultando redonda y de lo más complaciente, la banda continuaba a todo trapo, un derroche desmesurado de energía, hasta que llegó “Attitude” y se lió gorda. Una persona del público quiso subirse al escenario y dos seguratas les recriminaron su mala acción, agarrándole del cuello y conduciéndolo a la mitad de la pista, como si quisieran sacarlo para darle una paliza, previamente uno de ellos ya le había arrogado por las escaleras, en plan saco de patatas. Este mal gesto no le gustó al público que comenzó a abuchearles y ante estos hechos Derrick no le quedó mas remedio que decidir parar el concierto y pedir calma a todo el mundo.

A uno le hierve la sangre contemplar estos abusos de poder, como puede haber gente que no sepa hacer bien su trabajo y se crea que tiene cierta autoridad y potestad como para pegar a la gente. Esta mal que uno intente subirse al escenario pero ¿Dónde está el civismo? Se le ruega que se baje y sino no lo hace se le expulsa de la sala pero nada de golpear ni arrogarlo como si sería una escoria. ¡Espero que no vuelva a repetirse este tipo de movidas en un concierto!

Personalmente las interpretaciones de los temas más legendarios como “Slave New World”, “Troops Of Doom” y “Territory”, superaron con creces las expectativas puestas previamente sobre ellas, a pesar de que la huella de Max Calavera aún siga muy presente en ellas, pero lo que está claro es que cada vez mejor las borda el señor Derrick, con la ayuda impecable de su compañero Andreas adornándolos con unos riffs que quitan el sentido, ya podemos estar felices, hay fluidez y soltura en las voces acorde a sus características vocales, sin ese miedo a las odiosas comparaciones.

Una pequeña sorpresa “Police”, a cargo de Andreas, la cual generó verdadera algarabía, antes de que la banda se despidiese posteriormente con tres últimos cartuchos “Innerself”, “Conform” y la mítica “Roots” en la que Derrick cantó rasposo y con puro sentimiento. ¡Era el último cartucho! ¡Quién pensaba que los lunes de pascua eran agobiantes y aburridos!

Set List

-Intro Alex Iv
-A-Lex I/Moloko
-Arise
-D.E.C
-Refuse/Resist
-Filthy Rot
-What I Do
-Convicted In Life
-Attitude
-We´ve Lost You
-Alex II/Treatment
-Troops Of Doom
-Septic Schizo/Escape
-Sepulnation
-Slave New World
-Territory
– Police

-Innerself
-Conform
-Roots