Apasionante. Si hay una palabra que describa el concierto de Avenged Sevenfold el pasado día 26 de noviembre, quizás sea esa.

Independientemente de lo que gusten las bandas de este género, hay algo innegable: mueven a la gente. Fue tal la llamada a la acción del evento, que la gente realizó cola durante horas para poder conseguir un buen sitio en el Palacio de Vistalegre.

El encanto de la cita residió quizás en el trío de grupos elegido para la ocasión. Tanto Avatar, como Five Finger Death Punch y Avenged Sevenfold formaron una combinación perfecta que ilusionó a los más adeptos y convenció a los más escépticos.

Crónica de Daniel Castrillo de Insonoro.com


Comenzando por Avatar, procedentes de Gotemburgo, Suecia, la banda de death metal melódico nos ofreció una mixtura musical que aun estando dentro del género reinante de la velada, resultó la más diferente de las tres. Esto fue causado por un sonido que mezclaba el death metal melódico y tanteaba con un nu metal con aires hard-rockeros.

Tan característico como su popurrí de influencias era su presencia. Johannes Eckerström, vocalista del conjunto tenía una presencia similar al grotesco Marilyn Manson.

En algo más de media hora de actuación, los nórdicos tocaron seis temas titulados “Torn Apart”, “Let It Burn”, “Paint Me Red”, “Ready for the Ride”, “Vultures Fly” y “Smells Like a Freakshow”. Una selección que personalmente resultó corta y convenció bastante dado el desconocimiento previo que tenía de la banda.

Según lo organizado y con escrupulosa puntualidad, salieron a escena media hora después los norteamericanos Five Finger Death Punch. En mi opinión, los mejores de la noche por su manera de llevar el concierto y la consistencia de su actuación, que aunque corta, dio sensación de compacta y en ningún momento perdió fuelle.

Sin explayarse nada más que para quejarse del frío que hacía, fueron directos con temas como “Under and Over It”, “Hard to See” y “Lift Me Up” entre otros, además de algunos de sus más recientes trabajos seleccionados para la presentación de su nuevo doble álbum: The Wrong Side Of Heaven And The Righteous Side Of Hell.

En estas formaciones están muy de moda los momentos emotivos y en este caso, los californianos apostaron por una “Far from Home” a capella que iluminó con la cálida luz de cientos de mecheros el recinto (sin exagerar).

El punto y final vino con “The Bleeding”, potente despedida para una gran actuación que dejó más que preparado el ambiente para el plato fuerte.

Como si de un concierto de pop se tratara, los histéricos fans, aunque tal vez algo menos siniestros que los de un concierto pop, coreaban y gritaban cada leve movimiento sobre el escenario.

Avenged Sevefold saltó a la gigantesca y decorada palestra con “Shepherd of Fire”, tema que inició el griterío que se prolongó durante toda la actuación y solo quedaba ensordecido por la numerosa pirotecnia con la que aliñaron el show. Sobre la decoración, parte elemental del attrezzo fue el gigantesco y llameante cráneo alado que tanta polémica suscitó en su momento. Aunque completamente falto de originalidad (algo demasiado común en el mundo de la música) ya que se parece sobremanera al que lucía Overkill como escudo (que no son unos cualquieras), Avenged Sevenfold ha sabido sacarle más partido a una figura que parecía estar ya agotada.

Fueron varios los momentos fuertes de la interpretación de los estadounidenses, uno de ellos la famosa “Welcome to the Family” que excitó más si cabe a una masa fácilmente sugestionable y propensa a darlo todo con temas como “Hail to te King” que pese a llevar poco tiempo entre nosotros era tan coreado como un clásico.

El momento emotivo, por su significado y no por el ambiente, fue el homenaje realizado a su difunto baterista, The Rev.

Para la segunda mitad del show reservaron cortes como “Nightmare”, “Afterlife” y “Bat Country” que mantuvieron a tope al personal hasta la recta final del concierto con jam session incluida.

Tras una pausa que personalmente resultó larga por los pitidos inquietos de muchos asistentes, regresaron a escena con algunos de sus primeros trabajos “Chapter four” y el encargado de la despedida “Unholy Confessions”.

Una actuación llamativa por el increíble montaje que traía entre bastidores y la pasión del público, pero a mi parecer floja en la actitud de la banda.

Muy notable la actuación del nuevo baterista, quien pasó con nota la prueba. Por lo demás un buen concierto donde hubo grandes dosis de espectáculo visual y no tanto musical.

Esperemos poder disfrutar pronto de sus actuaciones capaces de llenar estadios…según ellos, en 2014.

Crónica de Daniel Castrillo de Insonoro.com