Aunque ya hace unos días de este evento, todavía se pueden escuchar los ecos de uno de los carteles más brutales que han pisado nuestros escenarios en el presente año. Así como otras giras de este tipo suelen pasar de largo de nuestro país, esta vez, satisfactoriamente, la cosa no iba a ser así. La apuesta de los promotores de turno se tradujo en un buen seguimiento por parte de los más ávidos a una buena descarga de metal extremo.

Crónica de Carlos Oliver de RafaBasa.com

Quizás cinco grupos sean demasiados para una sola tarde, pero ya sabemos que a veces tal cantidad de bandas es necesario para llevar a cabo una gira de tal envergadura, más aun dentro de unos estilos totalmente underground. El resultado fue que las puertas de la sala pequeña del Apolo se abriesen a una demasiada temprana hora. Poco más de una veintena de personas llegaron puntuales al inicio de la velada para presenciar la descarga de THE LAST SHOT OF WAR. A pesar de su deathcore contundente, bastante alejado de la propuesta de las restantes bandas de cartel, los belgas hicieron lo que pudieron durante su corta actuación que no llegó a la media hora de duración. Frente a las adversidades, no se doblegaron a la hora de presentar su trabajo «Piece Of Hate» y pese a apostar por un estilo bastante trillado actualmente le pusieron ganas, especialmente su cantante Jeremiah Zeghers.

Rápidamente después, subieron a escena THE WAY OF PURITY, una banda integrada por componentes de varios países y encabezada por la simpática cantante Marja Panic, con su cara cubierta durante el primer tema por un pasamontañas, mientras que los otros miembros dela banda también se presentaron con máscaras o sus rostros pintados de negro. Desconocidos por la gran mayoría llegaron a sorprender a más de uno con su ecléctica propuesta cercana al death más melódico y actual con intercambio de voces limpias y guturales. Otro de sus puntos fuertes son sus comprometedoras letras sociales y su propuesta activista en escena.

Pese a la juventud de sus integrantes y quizás una falta de mayor espontaneidad en el escenario, sorprendieron gratamente a más de uno con temas como «Eleven» o «Eternal Damnation To René Descartes». Aprovechando la celebración del Día de la Tierra, finalizaron su actuación con un insusual speech por parte de Marja sobre la liberación animal que descolocó a más de uno.

Con una sala más poblada, DECREPIT BIRTH daban el pistoletazo de salida a la parte fuerte del cartel. Con su aspecto de homeless desaliñado, Bill Robinson y sus secuaces tomaron el escenario para descargar su brutal death técnico y repasar sus tres discos editados hasta la fecha. El hecho de que sus integrantes hayan pasado por múltiples bandas de la escena extrema americana, así como otros grandes y reconocidos músicos hayan pasado por la presente banda, son ya garantía de la calidad de este combo sobre las tablas.

De este modo, firmaron una contundente actuación donde sobresalieron su joven batería y el dúo Matt Sotelo y Chase Fraser a las guitarras. Finalizando su actuación con una versión del «Crystal Mountain» de Death acabaron de convencer a la gran mayoría de presentes.

Para muchos, CATTLE DECAPITATION era el grupo más esperado de la noche, tanto porque era la primera vez que visitaban nuestro país como por la gran calidad de su último disco «Monolith Of Inhumanity» que ha cosechado excelentes críticas a nivel mundial y que ha revolucionado e innovado un terreno tan estanco a veces como es el death/grind. Capitaneados por el salvaje y decontrolado Travis Ryan, firmaron una actuación colosal y ya desde la inicial «The Carbon Stampede» demostraron la apisonadora que son en directo.

Frescura y brutalidad a partes iguales se sucedieron en temas de corta duración pero intensidad concentrada como «Forced Gender Reassignment» o «Kingdom Of Tyrants» que me hicieron venir a la memoria los controvertidos videos que realizaron para estos temas, no aptos para personas con estómagos sensibles. Me encantó también el trabajo de Josh Elmore con su extravagante guitarra. Una locura, como también lo fueron las primeras filas del público durante toda su actuación.

Más conocidos por sus anteriores visitas, la actuación de CRYPTOPSY no careció de interés previo. Tras un anterior polémico y duramente criticado trabajo con el que coquetearon con fórmulas más modernas, han facturado un último disco titulado de forma significativa como la banda, con el que pretenden reafirmarse con su estilo clásico y seguir liderando toda la hornada de geniales bandas de metal técnico afincadas en Québec.

Pese a que en sus filas únicamente cuentan con un miembro original, si se trata de unos de los baterías más sorprendentes que ha dado la escena del metal extremo como es Flo Mounier, no hay nada que achacar. Un escenario muy despejado de artilugios y una batería más ‘sencilla’ de lo normal para este monstruo de los parches permitieron poder gozar visualmente de su maestría.

El concierto de CRYPTOPSY fue toda una declaración de principios, en sentido de lo que anteriormente comentábamos. Un repaso a sus temas más destacados, recuperando joyas de gran calibre potencial como «Graves Of The Fathers» o «Slit Your Guts», intercaladas con cortes más actuales como «Two-Pound Torch» y «Shag Harbour’s Visitors» y otros más recurridos como suelen ser «White Worms» o «Cold Hate, Warm Blood». Aún siendo una fórumula extraña, fue también muy aplaudido el medley que hicieron de su primer trabajo «Blasphemy Made Flesh», así como el tramo final de la actuación con la imprescindible «Phobobile» poniendo el punto final. Gran actitud y simpatía por parte del cantante Matt McGachy cuya entrega y profesionalidad sirvió para demostrar con creces su valía.

Olivier Pinnard y Christian Donaldson se mostraron efectivos, cumpliendo su papel a la perfección aunque sí que se echó en falta su segundo guitarrista, Youri Raimond, que por motivos personales no pudo enrolarse en el presente tour europeo. Gran actuación de los canadienses dentro de un cartel que permanecerá en la memoria de los seguidores del metal extremo.

Crónica de Carlos Oliver de RafaBasa.com