Octavo disco de estudio de los californianos más modernos e industriales, dos años después de Mechanize. Burton Bell continúa a las voces; Dino Cazares hace su segundo disco tras su regreso a la factoría del miedo y entra un hombre nuevo en las cuatro cuerdas: Matt DeVries.

Nada menos que 23 años hace que Dino Cazares, Burton Bell, Raymond Herrera y un, hoy desconocido, Dave Gibney, a las cuatro cuerdas, fundaban una de las bandas de metal más importantes y reconocidas de la historia del metal: Fear Factory. Lo hacían siendo unos pioneros, al mezclar atmósferas industriales con death metal, además de temática tecnológica y de ciencia ficción en las líricas.

Sin embargo, el paso de los años y la pérdida de componentes, de los que solo se mantuvo de manera ininterrumpida el cantante, B. Bell, hicieron que fueran perdiendo esa marca “death” para hacerse más accesibles al gran público, entrando en un “Groove” bien llevado a la práctica, sin perder nunca ese matiz industrial que los hace tan particulares.

Puntuación: 7
Crítica de Paris González
de Metal Symphony

En este nuevo The Industrialist, compuesto, al completo, por el dúo de fundadores que aún queda en la banda, Bell y Dino Cazares, mantienen ese Groove, aunque en ocasiones parece acercarse al estilo con el que comenzaron a ser conocidos en la escena musical de los 90’. Para dar ese sonido, en este CD conceptual, eligieron al productor Rhys Fulber, que ya trabajara con los californianos tanto en la producción de algunos de sus últimos discos, como en los teclados de otros tantos LP’s.

La línea de bajo, que esta vez está en manos de Matt DeVries, tras marcharse Byron Stroud, encaja perfectamente tanto en los golpes del doble bombo como con la “guitarra mexicana” de Cazares. Las voces de Bell, por su parte, suenan graves cuando lo tienen que hacer y melódicas cuando es óbice, normalmente coincidiendo con los estribillos.

El disco comienza con la canción que le da nombre. Una atmósfera futurista nos introduce en el corte, llevándonos hasta un riff introductorio que nos mete de lleno en la canción. El doble bombo quiere recordar a uno de los más destacados baterías de la escena metalera, probablemente el mejor con los pies, Raymond Herrera, pero esta vez no hay nadie detrás de los platos. El sonido proviene de una batería programada por John Sankey.

No se puede negar que encajan muy bien con toda la atmósfera típica de Fear Factory pero para los amantes de este instrumento, el disco se hace un poco vano, al menos en este sentido.

“Recharger” era el tema de adelanto y ya entusiasmó a los más adeptos al grupo estadounidense. Riff típico de Fear Factory, y un estribillo muy melódico en las voces, que recuerda, en parte, al grandioso Demanufacture. Probablemente la mejor canción de todo el disco. Prosigue el LP con “New Messiah”, que con su característico estribillo en el que se recita el título de la canción será un revulsivo seguro en los conciertos, también recuerda al Demanufacture.

El cuarto corte es “God Eater”, que vuelve a esa atmósfera industrial, que en muchas partes de la canción son lo único que se escucha junto a la voz de Bell. La última sección del tema nos muestra el lado más “Groove” de los estadounidense con un riff entrecortado que parece diseñado para los amantes de este género tan de moda en el metal. Continúa el disco con “Depraved Mind Murder” que sigue la misma senda que sus antecesores con riffs potentes y melódicos estribillos.

El sexto tema tiene por título “Virus of Faith” unas voces lejanas nos invitan a entrar en el tema que más puede recordar al Archetype, tanto por el estilo del riff como por el ritmo, notablemente complejo. “Difference Engine” es, quizá, uno de los temas más directos a la yugular que podemos encontrar durante los 48 minutos que dura el LP, un riff entrecortado pero que no le hace ascos al death. “Disassemble” nos lleva de nuevo al lado más Groove de la fábrica del miedo.

“Human Augmentation” cierra el disco, tras la también ambiental “Religion is Flawed because Man is Flawed”, con nueve minutos de atmósfera industrial, que pueden llegar a aburrir al oyente que pide más caña.

La edición “digibook” contiene dos canciones más, “Blush Response”, remix de “Difference Engine”, que poco tiene que ver con esta última y que hará las delicias de los más aficionados a la música electrónica, pero gustará poco a los más reacios a este estilo. Por último, “Landfill”, un cover de la banda industrial, Pitchshifter, haciendo honor a las versiones que aparecen en casi todos los discos de Fear Factory y lo hacen bien, muy bien, dándole un marcado matiz propio al famoso tema de los también californianos.

En este disco, Fear Factory no redescubre un estilo, ni lo mejora. Coge cosas de aquí y de allá, creando un disco poco más que aceptable. No estamos ante un Demanufacture, pero tampoco es su peor disco. Los dos últimos cortes, completamente instrumentales, pueden ser eliminables. Cabe resaltar tres canciones por encima del resto: “Recharger”, “Difference Engine” y la homónima al disco, “The Industrialist”.

Temas:
The Industrialist
Recharger
New Messiah
God Eater
Depraved Mind Murder
Virus of Faith
Difference Engine
Disassemble
Religion is Flawed because Man is Flawed
Human Augmentation
Blush Response (Difference Engine Remix)
Landfill (Pitchshifter Cover)

Crítica de Paris González de Metal Symphony

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