El éxito del «Big Four» es lo que tiene. A falta de poder contar con ese verdadero generador monetario que es METALLICA (ellos no necesitan formar equipo con nadie, las cosas como son), los demás componentes de ese cuarteto de bandas legendarias del thrash metal buscan otras vías de asociación para edificar un negocio boyante.

El «European Carnage Tour 2011» protagonizado por SLAYER y MEGADETH garantiza gran cantidad de asistentes ávidos por ver a estos titanes sobre un mismo escenario en una misma velada, bastantes más que si fueran por separado. Si encima le sumas que contaron con una de las bandas patrias que mejor encaja en el perfil de esta gira, como es ÁNGELUS APÁTRIDA, el cartel se torna más atractivo si cabe. Todo esto se vio reflejado en la asistencia masiva de público, que terminó llenando La Riviera, un lunes.

Crónica de Diego González de RafaBasa.com

 

 

ANGELUS APÁTRIDA

En la escasa media hora que estuvieron sobre el escenario, los albaceteños salieron a comérselo, pero a oscuras. Lamentable resulta que aún siga existiendo ese miedo a que una banda que va a tocar antes que tú, pueda restarte protagonismo. Penoso resulta que hoy en día se siga dejando actuar a la banda invitada en esas condiciones, con un sonido que no estaba a la altura y, como decía, con un juego de luces de lo más inexistente. Con la sala a más de medio aforo, y sin llenarse aún por completo, ANGELUS APÁTRIDA supieron calentar el ambiente con sus temas más celebrados y con el público entregado pese a las adversidades. Desde «Blast Off» hasta «Thrash Attack», con la que se despidieron, demostraron por qué poco a poco se codean con las más grandes bandas de un estilo como el thrash metal. Aunque sea en diferencia de condiciones.

MEGADETH

Regresaba MEGADETH, banda bastante habitual por estos lares, esta vez dentro del marco de una gira que había levantado mucha expectación, e incluso en el transcurso de la misma, planearon rumores sobre una hipotética hospitalización de Dave Mustaine en tierras rusas. Finalmente, resultaron ser una falsa alarma. Lo que sí pudimos comprobar in situ es que el grupo continúa en forma y responde a su público con lo que éste demanda. La entrada de batería de Shawn Drover anuncia el arranque de «Trust», tema que abriría el recital, ya con luces y sonido a la altura de una banda como MEGADETH. Dave Mustaine es el último en irrumpir en escena, asiendo una guitarra de doble mástil que de cara a la galería es de lo más atractiva (los fotógrafos profesionales actúan en los primeros temas) pero de cara a la su comodidad no debiera serlo tanto, pues no tardaría en deshacerse de ella terminado el segundo tema de la noche, «In My Darkest Hour». Y con las guitarras liderando el cotarro interpretarían el tercer corte, «Hangar 18». Sólo hay que ver en ese tramo final del tema a los dos hachas repartiendo solos a diestro y siniestro mientras el público entona el nombre de la banda para cerciorarse del significado de esta canción.

El rubio líder del grupo nunca fue muy comunicativo en sus conciertos. Esta vez no iba a ser una excepción. Proseguimos con «Wake Up Dead». Tras ella, Dave Ellefson queda en primer plano para marcar el ritmo de los primero compases de «Poison Was The Cure». Ahí el bajista es el foco de todas las miradas, antes de que los guitarristas hagan su incursión en escena. Finalizado este tema, Mustaine comienza a cantar el estribillo de «Head Crusher», prueba obvia de que sería éste el siguiente tema en caer,  arrancando con ese brutal solo y culminando con otro no menos impactante, en el que apreciamos a Chris Broderick en pleno esplendor.

MEGADETH estaban sonando realmente bien y daba la impresión de que cada vez mejor. «She-Wolf» se une al festín y cómo no, no podía faltar una de las favoritas de Mustaine, caso «A Tout Le Monde», otra de las que más se corea el respetable. «1,320» es la segunda y definitiva concesión al nuevo álbum. La banda no se complica y se ajusta al programa de clásico tras clásico, llegándole el turno ahora a «Sweating Bullets». Sin cambiar de disco, «Symphony Of Destruction» pone a toda la sala a corear nuevamente el nombre de la banda al son de ese ya mítico riff. Ahora Eleffson alienta al público a tocar las palmas, creando la atmósfera idónea para acompañar las líneas de bajo que introducen «Peace Sells». Curiosamente, durante el transcurso de este tema salió un señor disfrazado de Vic Rattlehead paseándose por el escenario. Por lo menos podía haber saludado. Bonito el detalle de recordar la mascota de la banda, por otro lado. Luego el grupo sale brevemente del escenario para, en su retorno, cerrar definitivamente su set con «Holy Wars… The Punishment Due».

Poco que objetar a una actuación que dejó con muy buen sabor de boca a los presentes, pese a que haya sido uno de los repertorios más rácanos en cuanto a número de temas se refiere en lo que va de tour.

Setlist MEGADETH:

  • Trust.
  • In My Darkest Hour.
  • Hangar 18.
  • Wake Up Dead.
  • Poison Was The Cure.
  • Head Crusher.
  • She-Wolf.
  • A Tout Le Monde.
  • 1.320.
  • Sweating Bullets.
  • Symphony Of Destruction.
  • Peace Sells.
  • Holy Wars… The Punisment Due.

SLAYER

Esta gira de SLAYER no dejará de tener visos de especial por la presencia eventual de Gary Holt (EXODUS) en las filas del grupo, quien se encuentra supliendo la baja de Jeff Hannenann, convaleciente tras una reciente operación desde que arrancara el tour el día 13 de marzo en Kiev, Ucrania. Pero sea como fuere, con bajas o sin ellas, SLAYER se siguen saliendo. Esa fue la impresión. Siguen aplastando lo que encuentran a su paso y el pasado lunes lo vivimos una vez más.

Destaparon la caja de los truenos con dos temas del último trabajo, «World Painted Blood» y «Hate Worldwide». Desde los solos del primer tema ya se aprecia a un Gary Holt puestísimo en esa dura labor de suplir a Hannemann; un Kerry King incansable meneando su calva y avivando esos riffs incendiarios, llevando el peso de las guitarras; un Tom Araya al que no se le ve tan enérgico en sus movimientos, debido posiblemente a todos los problemas de salud que le han aquejado últimamente, pero muy serio en su labor vocal; y, como de costumbre, la pegada de Dave Lombardo descomunal.

«War Ensemble» es el tercer azote, ¡tiemble la sala! Y se continúan enfilando las canciones sin respiro. «Postmortem», temazo que en su día se sacó de la manga el ausente (me refiero a Jeff Hannemann), es una apisonadora sónica y, sin más dilación, acometen con «Temptation». SLAYER estaban clavando una actuación soberbia. Todos los temas se sucedían del tirón, hasta que Tom Araya se dirige por primera vez al respetable para presentar esa pieza inspirada en la macabra e insana mente de Ed Gein, el célebre psicópata protagonista de «Dead Skin Mask». «Silent Scream» es otro grito de furia que se funde ahora con los endemoniados riffs de «The Antichrist», recuerdo apabullante de los primerísimos tiempos del grupo. Araya nos presenta ahora un tema con ciertas connotaciones latinas, «Americon». Suena demoledor, como cualquiera de los cuatro temas nuevos que dejaron caer. Los siguientes en escupir este ciclón llamado SLAYER son «Payback» y el repescado en este tramo de gira, «Seasons In The Abyss», número que da título al disco que más se descuartiza en este concierto.

Muestra de que Holt se aprendió concienzudamente los solos de Hannemann fue «Snuff», sonando estos nítidos y precisos. Pero lo mejor estaba por llegar aún, con un apoteósico tramo final. «South Of Heaven» arranca casi en penumbra recobrando la iluminación al son de esos brutales riffs y Araya invitando al público a cantar el estribillo. Acto seguido, retumban esos tambores de Lombardo, cual anuncio de un apocalipsis metálico, de «Raining Blood», imbuyéndonos en otra explosión de rabioso thrash metal. Se aproxima el final, mas queda volver a los orígenes con «Black Magic» (¡Qué buena!) y dar la puntilla con el estallido final del ineludible «Angel Of Death», para terminar de poner la guinda a una actuación grandiosa. De paso me pregunto si SLAYER conocen la palabra «bises», o sustantivos como paz, descanso y sosiego.

Los problemas físicos que han aquejado a Tom Araya en los últimos tiempos son excusa suficiente para que manifieste su deseo de no estar muchos años más haciendo esto sobre el escenario, pero… ¿qué queréis que os diga? No echamos en falta que Tom ya no pueda mover sus melenas como antaño, sigue siendo un crack. Y aquí hay mucha banda por delante. Buena prueba de ello es que nadie (o casi nadie) se acordó de Jeff Hannemann. SLAYER sigue magnificando su leyenda.

Setlist SLAYER:

  • World Painted Blood.
  • Hate Worldwide.
  • War Ensemble.
  • Postmortem.
  • Temptation.
  • Dead Skin Mask.
  • Silent Scream.
  • The Antichrist.
  • Americon.
  • Payback.
  • Seasons In The Abyss.
  • Snuff.
  • South Of Heaven.
  • Raining Blood.
  • Black Magic.
  • Angel Of Death.

Crónica de Diego González de RafaBasa.com