Se nos ofreció una cita muy jugosa, con cuatro pedazo de bandas en expansión que se están abriendo un hueco en la escena metalera de nuestro país. He de decir que acostumbrada a ver conciertos en los que destaca la escasa apuesta por bandas emergentes que desprenden calidad por todos sus costados, fue un grato placer entrar en la sala y encontrarla llena desde principio, lo cual deja claro que cuando se hacen bien las cosas, en cuanto a promoción y organización, se nota, como pudimos apreciar en esta ocasión.

Crónica de Caperuzita Rock de MariskalRock.com

 

MUTANT SQUAD

Nos esperaba por delante una noche repleta de buen metal, buena música. Los gallegos Mutant Squad tuvieron el placer de abrir este esperado festival. El power trío formado por Pla (guitarra y voz), Campi (bajo) y Caki (batería) se plantó en el escenario ante los gritos de un público deseoso de caña. Empezaron muy enchufados con ‘The third eye’, la gente se veía con ganas de disfrutar ante esta apuesta tan interesante. Pronto empezaron a surgir los primeros mosh que se alargarían durante toda la noche. Los de Santiago de Compostela se iban animando cada vez más, pudiéndose apreciar un mayor movimiento sobre el escenario a medida que avanzada el show. Canciones como ‘Overdose’ o ‘Rage of the ohms’  hicieron las delicias de los presentes. Con un público dándolo todo y poniendo broche a su fantástica actuación, Mutant Squad decidieron deleitarnos con ‘Remember’, ‘Black Harvest’ y un apoteósico ‘Mutants will rise’, canción de su último disco en la que los músicos, en especial su guitarrista Pla, se dejaron la piel.

VIOLENT EVE

Tras un pequeño descanso llegaba el turno de los madrileños Violent Eve. Dieron comienzo con ‘Of flesh and bone’ y ‘Obtruder’ dejando patente la caña que meten sobre las tablas. Las luces de la sala se tornaron siniestras creando aún más juego que se mezclaba con la violencia que la banda derrochaba sobre el escenario. El público estaba en sus manos comandados por un gran Jurado que desprendía su chorro de voz, demostrando las buenas aptitudes que tiene micrófono en mano, dominando tanto guturales como voces más melódicas. Lo escoltan dos pedazo de guitarristas como son David Ramos y Diego López, un gran bajista, Dani Fernández, quien daba su último concierto con la banda y quiso dejar huella con su buen hacer, será dificil de reemplazar, y finalizando con una aplastante batería a manos de Edu Brenes. ‘Consumed’ y ‘Bloodlust’ tronaron con fuerza en la sala, e incluso nos deleitaron con un cover de Gojira, ‘Toxic garbage island’. Dieron mucha cera, animando sin parar a la gente que allí nos encontrábamos, habían conseguido meternos en sus bolsillos, logrando que su concierto se nos hiciera corto.

DAWN OF THE MAYA

Daba la impresión que no cabía ni un alfiler en la sala cuando a estos muchachos les llegó el turno de hacernos disfrutar con su música, apostando por un metal más moderno, alternando caña con líneas más suaves que de vez en cuando daban un respiro, cosa que lo cierto se agradecía bastante viendo la tralla que presentaba el cartel esa noche. Hay que destacar el gran juego de voces que ofrecen, pues sumadas a la rabiosa voz de Igor, le acompañaban en la labor Garci (guitarra), quien aportaba una voz en tono medio, limpia, y Eneko (bajo) con tonos más agudos y del mismo modo muy melódica, no solo limitándose ambos a los coros, también defendiendo líneas que en ocasiones se mezclaban con los guturales de la voz principal. El resultado es muy llamativo en temas como ‘Desolated cosmos’. Si antes he dicho que aportaban por momentos algo de calma, para nada están exentos de caña, pues la tralla que meten es digna de admirar, con riffs pesados que hacen mover la cabeza y el cuerpo entero al ritmo de su gran batería Marcos. La gente coreaba canciones como ‘Puridied in blood’ o ‘Endless Void’. También destacar la labor de Marta a los teclados, quien aportaba una mayor variedad a las canciones con sus líneas, pero sobre todo la de su gran showman Igor, quin no paro de moverse, saltar y animar ni un solo instante. Grandísima banda que hizo las delicias de los espectadores y nos dejó con ganas de más.

VITA IMANA

Nos íbamos acercando al final de la noche, habiendo disfrutado de tres pedazo de bandas que tanto a mí como a todos los presentes nos habían dejado con la boca abierta y muy satisfechos, pero aún quedaba lo mejor, la gran apuesta del Sobry Music Festival, Vita Imana. Me alucinó pues pocas bandas lo consiguen, que antes de que empezaran los primeros acordes, con los músicos que iban saliendo entre los aplausos de la gente, en la zona central ya se imacientaban para dar comienzo al mosh que de brutal manera tuvo lugar al comienzo de la primera canción. La presencia y poderío que tiene esta banda es realmente abrumador, con un Cardoso haciendo de mesías y derrochando su potente voz, guiándonos en cada momento y haciéndose dueño de nuestras mentes. Pudimos disfrutar de canciones como ‘Un nuevo sol’, ‘Parásito’ o ‘Nada por ti’, pero sin duda la que puso patas arriba la sala fue la poderosa ‘Gondwana’ en la que la gente se volvió loca coreando el estribillo a pleno pulmón; gran compenetración en la percusión por parte de Daniel García y Míriam Baz. Uno de los grandes momentos fue cuando su vocalista Cardoso se mezcló entre el público para crear un pogo infernal, vuelvo a destacar la labor de este grandísimo “hombre espectáculo”, no solo su gran voz, sino su gran hacer y su dominio del público, teniéndonos a todos en la palma de su mano; aunque lo cierto es que toda la banda en sí es puro espectáculo, ninguno de sus miembros paró un solo momento de moverse, acompañando a cada paso al vocalista los músicos de cuerdas que le escoltan: Román García, Puppy y Pepe Blanco, este último participando tambíen en los coros con un desgarrador gutural que se mezcla con la voz principal. Si con esto ya nos tenían enamorados, más lo hicieron al presentarnos un tema de su nuevo trabajo Oceanidae, el recién desvelado ‘Oxígeno’, que hizo temblar los cimientos de la sala y botar a todos los presentes. No cabe duda que Vita Imana es una de las grandes bandas que representan nuestra escena musical, con un nutrido séquito de seguidores que se deja los cuernos por ellos en cada concierto. Lo dieron todo y nos hicieron disfrutar con la fuerza, rabia y pasión que le ponen a las canciones.

A veces una piensa que la escena metalera local está en declibe cuando asiste a un concierto, pero presenciando lo que se vivió en la Caracol con una asistencia que superaba las 600 personas solo se puede pensar que el metal está en auge, y que si se apuesta fuerte por ello la recompensa no puede ser mejor. No pude salir más encantada y satisfecha con las cuatro bandas, que sudaron sangre sobre el escenario.

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