Ocho años han tenido que pasar para poder escuchar un nuevo trabajo de estudio de los thrashers neoyorquinos ANTHRAX. Inestable es la palabra que mejor representa este periodo de sequía, en el cual Dan Nelson persistió dos años, John Bush volvió en un momento de crisis para salvar a la banda las fechas que tenían en los festivales de verano del año pasado y el aclamado Joey Belladona volvió finalmente después de protagonizar en este periodo también una nueva unión y divorcio, que dio lugar después de realizar la gira conmemorativa del “Spreading The Disease” entre 2005 y 2007.

Puntuación: 7
Crítica de
Mikel Yarza de Trueno Metálico

 

Y es que se respiraba la sensación de que Belladona no podía haber vuelto en un momento más señalado, quizás incluso obligado por la cita, el Big Four influyó considerablemente en el retorno del vocalista más querido por los fans. Así las cosas, la espera de este nuevo “Worship Music” era ansiosa por parte de todo el mundo. Nuevo disco de ANTHRAX, ocho años después y con su cantante referente: todo apuntaba a que la banda nos iba a deleitar con una vuelta a sus raíces del thrash metal de la vieja escuela.

¡Pero no! Para sorpresa de todos, este nuevo disco abarca una gran diversidad de estilos, y en pocos momentos podemos decir que nos encontremos ante un tema de esos de los que caracterizaba a ANTHRAX en su época dorada.

Abre después de la intro, “Earth On Hell”; con un comienzo explosivo y speedico el moshpit será inevitable en las aperturas de los conciertos con esta canción. Después del triunfante estribillo nos encontramos con un vasto riff a medio tempo que precede al único solo de la canción, simple pero acertado. Se repite nuevamente la anterior estructura de “voces – puente – estribillo” y damos cierre a una de las canciones más directas del plástico.

La siguiente en sonar es “The Devil You Know” que ya fue publicada unas semanas antes como segundo adelanto del disco, comienza con un riff thrasher a medio tempo de los que recuerda a viejos tiempos, pero la voz de Belladona dota a la canción de un toque más rockero que culmina en un estribillo extremadamente melódico. Estructuralmente la canción prosigue con los patrones clásicos, lo que hace que puedas prever lo que vas a escuchar a continuación. Aunque solo hayan sonado dos temas completos, mención especial se merece ya el trabajo de Belladona al frente del micro. Unas voces pletóricas y no muy rebuscadas pero que encajan y cuadran con maestría las bases rítmicas de las canciones.

“Fight ‘Em ‘Til You Can’t” fue el primer tema que se nos presentó como single, y es el ejemplo de como debería de sonar una canción de ANTHRAX. Seguidos del riff de apertura, unas voces en una tonalidad tenebrosa y una parte más enérgica con los clásicos coros a cargo de Scott Ian prosiguen hacia un estribillo muy pegadizo. Quizás el estribillo mismo sea lo que menos se familiarice con los “old Anthrax” pero es que en una única escucha puedes decir sin problemas: “esto suena totalmente a ANTHRAX. Gran acierto en escoger esta canción como adelanto, ya que como a mí, les habrá metido el gusanillo en el cuerpo a muchos de los seguidores de la banda.

“I’m Alive” comienza con unas guitarras limpias y un coro de “ooohoooohooo” bastante emotivo durante el cual el riff se va transformando hasta llegar a su evolución total, en la que si no fuera porque las voces no tienen nada que ver con ello, se parecería mucho al estilo rítmico de RAMMSTEIN. En general una canción mas “soft” pero con un nuevo estribillo pegadizo, su escucha es bastante entretenida.

La verdad que nombrar a los dos interludios del disco “Humn 1” y “Hymn 2” no es muy rebuscado, de la misma manera que dar a dos canciones el nombre de “Judas Priest” y “The Devil You Know”. No es que no puedan hacerlo, pero la verdad que son detalles que uno debería de cuidar para ser un poco más original.

El sonido de un chelo en “Hymn 1” por lo tanto da paso al de unas campanas para abrir “In The End”, sin duda la canción más oscura del álbum. El primer riff que suena es totalmente tenebroso y su progresión hasta la primera entrada de las voces, muy bien dirigida por el incansable Charlie Benante, que ahora que lo menciono, realiza un trabajo exquisito a las baquetas durante todo el álbum. Las voces sobresalen una vez más en esta canción, jugando un papel clave en el éxito de la misma, ya que ante la repetitividad del riff, las líneas vocales aportan un amplio abanico de melodías y armonías acertadas. La letra de este tema es el particular tributo de la banda a los fallecidos Ronnie James Dio y Dimebag Darrell.

Con un riff muy rítmico y de gran potencia empieza “The Giant”, aunque pasa rápidamente al pegadizo estribillo. Llegados a este punto del disco cabe mencionar que los estribillos suenan mucho más “para todos los públicos” de los que muchos desearían, muy alejados del thrash metal, en parte pegadizos pero en parte ajenos a lo que la banda nos tiene habituados.

Los redobles de “Hymn 2” dan paso a “Judas Priest”, en fin… jajajaja. Este también con una base muy rítmica, le acompaña una melodía que se coreará sin duda en las interpretaciones de directo. Insisto en la importancia del trabajo de Belladona en este disco, ya que todas las canciones en general son muy rítmicas y constantes, y este señor cantante les ha dado un toque maestro de gran calidad.

“Crawl” entra con una tonalidad más grave de lo habitual; se puede incluso pensar que varias tonalidades estaban pensadas para ser interpretadas por Dan Nelson o incluso reeditadas para la posibilidad de que los grabara John Bush; de ahí que aunque estemos escuchando la voz de Belladona, a veces parezca que escuchamos la de alguno de los dos anteriormente nombrados. Gran interpretación y adaptación, por lo tanto, en el apartado vocal. En lo que se refiere a la instrumentalización del corte, tema con harmonías de intenciones muy oscuras con baterías a medio tempo, factor que lo convierte en más denso todavía.

Nos acercamos al final del disco y nos encontramos con “The Constant”, canción que entra fresca al oído, con un riff base que recuerda a los que empleaba el antes mencionado Dimebag Darrell de PANTERA. Una vez más, las voces y la música entre sí forman un conjunto muy compacto.

Cierra finalmente “Revolution Scream” con un comienzo que nos golpea en toda la cara, y un ritmo enérgico que sostiene a toda la canción muy en la onda de los SEPULTURA del “Roots”, la capacidad imaginativa de Belladona, en cambio, corta con lo que podía haber sido “una canción más” y nos deleita nuevamente con su amplísimo rango vocal. Benante también destaca con unos frenéticos redobles con sus piernas en esta canción. Como curiosidad, después de 5 minutos de silencio en medio de la canción, suena “New Noise”, una peculiar versión de la ya disuelta banda sueca de hardcore punk “Refused”.
En definitiva, contenido sorprendente el de este “Worship Music”, que no por eso falto de calidad, ni mucho menos, pero que sí que denota una nueva dirección en el sonido de la banda, con unos estribillos más populares y con un sonido de guitarras mucho más grave de lo que han empleado nunca, se alejan de lo que les ha caracterizado durante años. Por un lado no hay duda de que sobresale el impecable trabajo de Belladona, pero, y como curioso detalle, por otro lado apenas hay momentos en las canciones que inciten a hacer un señor moshpit. ¿Quién se podía imaginar esto de una de las bandas más festivas del thrash metal? Sin duda disco que causará división y controversia.

Componentes:

Scott Ian – Guitarra
Charlie Benante – Batería
Joey Belladonna – Voces
Rob Caggiano – Guitarra
Frank Bello – Bajo

Tracklist:

01.Worship (Intro)
02.Earth On Hell
03.The Devil You Know
04.Fight ‘em ‘Til You Can’t
05.I’m Alive
06.Hymn 1
07.In The End
08.The Giant
09.Hymn 2
10.Judas Priest
11.Crawl
12.The Constant
13.Revolution Screams
14.New Noise (canción oculta, empieza en 11:10)

Crítica de Mikel Yarza de Trueno Metálico

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