Madrid suponía la segunda fecha de las cuatro que anunciaron los suecos IN FLAMES en tierras españolas. Tras colgar el cartel de no hay entradas en Galicia, la céntrica sala La Riviera presentó un aforo de aproximadamente su mitad, si bien el público tardó en ir llegando; no olvidemos que el viernes es día laborable y muchos van directos desde el trabajo o clase. Se iba descubriendo esta situación cuando, a las siete de las tardes, abrieron las puertas con una cola que aunque larga, era espaciada y escasa de personal, notandose especialmente al vernos todos dentro del recinto.

Una hora más tarde, desde su Eslovenia natal, NOCTIFERIA salía a la palestra para deleitarnos con un buen puñado de temas de death metal repartidos entre sus cuatro discos de estudio editados.

Crónica de J. José Jiménez de RafaBasa.com

Con muchas ganas de agradar, animando al respetable sobre todo por parte de su frontman Gianni Poposki que estuvo arengando en todo momento, incluso sin vacilar a la hora de bajarse al foso de fotógrafos y auparse en la valla de la primera fila para pedir un mosh pit, pusieron la faceta brutal de la noche, ya que la melódica pertenecería a los cabeza de cartel.

 

Aunque, sobre todo en su último álbum, tienen bastantes detalles de producción en forma de teclados, sonidos electrónicos e incluso alguna influencia del trance y éstos los llevaban sampleados, lo que resaltan en directo son los instrumentos “reales”, dándole un punto más de brutalidad al directo.

Desde la inicial “Terror”, no pararon de dar tormento sonoro al escaso público (apenas un cuarto de la sala) que disfrutó de lo lindo de la sesión de death metal. “Slavedriver” o el hipnótico coro de “Deluders and Followers”, iban no sólo captando la atención de los presentes, sino que desde una casi indiferencia inicial, llegaron a conseguir que los congregados participaran activamente del concierto gritando, saltando, etcétera., lo cual quedó consolidado con “Evil Against Evil” de su álbum “Slovenska Morbida” fechado en 2006.

Con un “Madrid, ¿are you ready to dance?” nos introducían a su single “Demoncracy”, como decía con menos arreglos de producción que en el estudio y mucho más cañero, para animar al circle pit en “Monarch” y rematar con una brutal interpretación de “Holy Men” con todos botando, tras la que agradecieron no sólo al público con un “sois de puta madre”, sino a IN FLAMES, promotores y equipo humano de la gira y sala.

“Samsara”, con el vocalista a las percusiones apoyando al batería sería su despedida por todo lo alto, ante un mayor público que había ido llegando, dejando un muy buen sabor de boca.

Esta era la primera vez que veía a IN FLAMES en directo y la verdad es que salí bastante contento con la experiencia. No voy a debatir aquí si han cambiado, dulcificado o evolucionado su estilo, porque a tenor de lo visto en Madrid, los fans que asistieron disfrutaron tanto de lo nuevo como de lo viejo por igual, por lo que no creo que esta sea la ocasión para ello.

El sonido fue muy bueno, quizás algo embarullado desde las primeras filas en centro o laterales, pero sobre todo la parte final que pude ver (sorteando la palmerita de marras…) y escuchar desde el fondo era casi como oirte el cd en el salón de tu casa.

Vi un grupo bastante estático, aunque como digo era la primera vez que iba a un directo suyo y no puedo comparar con otras, aunque ejecutando cada uno sus partes a la perfección, aunque quizás las salidas de escenario del cantante Anders Fridén en las primeras canciones fueron demasiadas, prácticamente cuando no tenía que cantar hacía mutis por el lado derecho, aunque durante la segunda mitad estuvo casi todo momento en escena. Un Anders serio, con su gorra puesta en todo momento, que se dirigió poco al público, aunque cuando lo hizo se mostró simpàtico y bromista, hablando sobre el bigote de un asistente (diciendo incluso que le encantaría poder tener uno así) e incluso dejando que un afortunado del público se subiera a filmar con su cámara digital en “Only for the Weak” con la condición, eso sí, de que cuando llegar a casa lo colgara en youtube.

Un enorme telón con la portada de su último disco presidía un escenario con dos bloques de telas a los lados pintados con motivos de su último disco, en especial llamando la atención dos seres sin rostro y la caja torácia al descubierto en sendos lados, iluminados por detrás con un foco rojo como si fuera el corazón, que no es por nada, pero recordaba bastante al personaje de E.T.

“Sounds of a Playground Fading” daba el pistoletazo de salida.Muy melódica pero bien acogida, con todo el público cantando el estribillo al unísono. En “Deliver Us” el público no paró de botar un segundo, pasando a corear el comienzo acústico de “All for Me” como si de un clásico ya se tratara. Pero cuando realmente la locura se desató fue al anunciar la esperada “Trigger” de “Reroute to Remain”. El estribillo de “Alias” fue ampliamente coreado, además quitaron aquí las telas laterales de las que hablaba antes mostrando dos bloques de focos móviles (cuatro de alto por tres de ancho cada bloque) a cada lado que dieron un juego espectacular desde este momento hasta el final.

Siguieron repasando su discografía con “Swim”, la muy aclamada “The Hive” y “The Quiet Place” dejando cantar las estrofas enteras al público, para volver al último disco con “Where the Dead Ships Dwell” y “Fear is the Weakness”, donde de nuevo reitero que apenas hubo distinción entre temas de una época u otra por como fueron recibidas.

“Come Clarity”, con unos preciosos efectos de luces rojas (tanto de las del techo como de los cuatro bloques citados) y humo sonó estupenda, trayendo la calma antes de la tormenta llamada “Only for the Weak”, con la que hasta los rezagados tras la barra del fondo estaban pasándoselo en grande con ese riff principal que es toda una invitación a moverse locamente. “Delight and Angers” continuó a base de ritmo machacón, seguida de un “Cloud Connected” que invita a dar botes sin parar, acción que por supuesto logró.

Iban anunciando el final, y dieron fe de ello con la frenética “The Mirrors Truth” y la rápida “Take this Life”, redondeando una actuación buenísima.

Hora y cuarto de actuación, entiendo que a los fans acérrimos les pudiera saber a poco. Personalmente sin serlo, no se me hizo ni corto ni largo. Disfruté de todas y cada una de las dieciséis canciones e incluso aumentaron mi interés personal por IN FLAMES, lo cual hablando de un casi profano en la banda, o casi mejor dicho alguien que les perdió la onda hace tiempo, creo que es algo bueno.

Crónica de J. José Jiménez de RafaBasa.com

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